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10 señales y síntomas de testosterona baja

La testosterona es una hormona esteroidea sexual del grupo de los andrógenos que se produce de forma principal en los testículos, aunque los ovarios y las glándulas suprarrenales también la sintetizan en menor medida. Esta hormona es esencial para el desarrollo de las características del sexo biológico masculino, entre las que se encuentran el crecimiento del vello corporal, la profundización de la voz y el desarrollo de los músculos. También está involucrada en la formación de espermatozoides, el desarrollo del pene, el mantenimiento de la libido y el fortalecimiento de los huesos, entre otras cosas.

La prueba de los niveles de testosterona en sangre es un análisis hormonal habitual que puede explicar un rango concreto de signos y síntomas, sobre todo en el sexo masculino. En general, se estima que el intervalo normal en varones es de 300 a 1000 nanogramos por decilitro (ng/dL). Un valor demasiado bajo en esta prueba puede ser indicio de múltiples condiciones, entre las que se encuentran enfermedades hepáticas, trastornos de la glándula pituitaria, lesiones testiculares, tumores benignos o problemas derivados del consumo de alcohol, entre otras cosas.

De todas formas, la causa más común de la testosterona baja en hombres es el paso del tiempo, ya que su síntesis desciende con la edad. Tal y como indican estudios epidemiológicos, la prevalencia global de la deficiencia de esta hormona oscila entre el 10 y el 40 %, cifra que ejemplifica lo común que es. En las siguientes líneas, recogemos 10 señales y síntomas de la testosterona baja en hombres y a qué se deben. ¡No te lo pierdas!

1. Disfunción eréctil

La disfunción eréctil se define como la incapacidad para lograr una erección del pene acorde con el desempeño para el acto sexual. Tener problemas de este tipo de forma esporádica o en ciertos momentos de estados mentales alterados no tiene por qué ser motivo de preocupación, pero si es un problema recurrente puede ser indicio de una patología subyacente. Además, es necesario reconocer que la disfunción eréctil es un claro motor de estrés, disminución de la autoestima y problemas de confianza propia, entre otras muchas cosas.

La disfunción eréctil es una condición multifactorial que depende del equilibrio correcto de sustancias vasoactivas, neurotransmisores, factores endocrinos y propiedades fibroelásticas de los tejidos. De todas formas, los cuadros desencadenados directamente por problemas hormonales son los más raros. La falta de testosterona por sí sola no suele explicar una disfunción eréctil, pero sí puede ser un factor de riesgo más para su desarrollo junto a otras comorbilidades.

2. Libido baja

La testosterona no es el único componente del deseo y desempeño sexual masculino, pero la disminución en su síntesis sí que puede afectar a la libido de forma cuantificable. Según investigaciones científicas, la libido baja se ha reconocido durante años como el síntoma más común de la deficiencia de esta hormona, aunque no se conocen con toda exactitud los mecanismos que vinculan ambos eventos.

3. Conteo de espermatozoides bajo

Este es uno de los síntomas de la testosterona baja que no se pueden observar a simple vista, pero sí que ayudan a afinar el diagnóstico en el momento dado. Un bajo conteo de espermatozoides, evento conocido como oligospermia, significa que el semen contiene menos unidades de gametos masculinos de lo esperado, específicamente si el resultado es menor de 15 millones de espermatozoides por milímetro de fluido. Esto dificulta las posibilidades de fecundación del óvulo en los intentos de embarazo y, además, puede indicar múltiples condiciones subyacentes.

La testosterona es necesaria para la formación de espermatozoides, pues se encarga de activar genes en las Células de Sertoli, las cuales brindan soporte estructural y metabólico a los precursores de los espermatozoides durante la espermatogénesis. De todas formas, hay que destacar que esta hormona no es la única implicada en el desarrollo de los gametos masculinos y que sus niveles en los testículos siempre son más altos que en sangre. Por ello, una persona con testosterona baja en sangre no siempre tiene por qué tener este signo clínico.

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4. Fatiga

La fatiga generalizada puede explicarse por muchísimas causas: estados anímicos alterados, deficiencias vitamínicas, infecciones virales y mucho más. Hasta el 45 % de la población en países de alto ingreso experimenta una fatiga persistente. Esta condición es multifactorial y es muy difícil encontrar una causa única para explicarla, pero sí se considera, junto con la disfunción eréctil, uno de los síntomas más prevalentes de la testosterona baja.

5. Pérdida de masa muscular

La testosterona es una de las responsables del desarrollo muscular, tal y como se ha comentado en líneas previas. Los hombres con niveles bajos de testosterona pueden tener problemas para ganar músculo y también presentar una mayor facilidad para perderlo con el paso del tiempo. De todas formas, esto no significa que la suplementación de testosterona vaya a generar efectos milagrosos sobre el cuerpo de un entrenador o que se indique en todos los casos. Tal y como indican estudios, los procesos fisiológicos que vinculan el crecimiento muscular con la testosterona alta no son del todo claros.

6. Problemas para dormir

Múltiples fuentes han observado que, a medida que la testosterona en sangre disminuye, aumentan los niveles de cortisol. El cortisol contribuye a la vigilia, lo que resulta en un sueño más superficial, delicado y breve. Esto se traduce en ritmos de sueño trastocados y un descanso de menor calidad. Los problemas de dormir derivados de la falta de testosterona también pueden estar vinculados con la fatiga crónica, ya citada en líneas previas.

7. Aumento de la grasa corporal

La edad está positivamente relacionada con un aumento de peso y acumulación de grasa corporal. A medida que se envejece los niveles de testosterona en sangre decrecen, por lo que es sencillo asociar este déficit con un aumento de grasa en el cuerpo. Además, en investigaciones científicas los niveles de testosterona se correlacionaron negativamente con el porcentaje de grasa corporal (r=-0,57), la grasa abdominal (r=-0,56) y los niveles de insulina plasmática (r=-0,40). Todos estos datos reflejan que el peso y la testosterona están relacionados.

8. Pérdida ósea

Los hombres con niveles de testosterona baja tienen un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis, condición que cursa con una disminución de la densidad de los huesos debido a la pérdida del tejido óseo normal. Esto, a su vez, favorece las roturas de huesos y fracturas por traumatismos que en una situación normal deberían ser de naturaleza leve o moderada. En resumen: la pérdida de masa ósea se acelera cuando las hormonas que regulan el mantenimiento de estos tejidos se ven alteradas.

9. Depresión

La depresión es uno de los problemas de salud más prevalentes en la sociedad actual. Tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), este trastorno mental afecta al 5 % de la población adulta mundial y es la principal causa global de discapacidad. Se trata de un cuadro psiquiátrico de naturaleza multifactorial que puede verse influenciado por el ambiente, las vivencias propias, los desequilibrios fisiológicos, la genética y mucho más.

Vincular los síntomas depresivos a un solo evento, como la deficiencia de testosterona en sangre, es complicado. Hay que tener mucho cuidado, pues solo un profesional en psiquiatría puede establecer un diagnóstico certero. De todas formas, estudios han demostrado que los síntomas depresivos son menos comunes en adultos con niveles de testosterona altos en comparación con aquellos que presentan un déficit.

Otros de los signos ya citados, como la disfunción eréctil derivada, la falta de sueño y la fatiga crónica son compartidos con algunos de los signos principales de los estados depresivos. Aun así, hay que dejar claro que tener síntomas depresivos y tener depresión no es lo mismo. Solo un profesional podrá diferenciar un estado alterado derivado de forma exclusiva de un déficit hormonal de un trastorno depresivo mayor, mucho más complejo de explicar y de naturaleza multifactorial.

10. Caída del pelo

La causa más común de la pérdida de cabello es la alopecia androgénica, la cual se explica por un aumento de la acción de las hormonas masculinas o andrógenos sobre ciertas áreas del cuero cabelludo. Esto provoca una disminución de la actividad de los folículos pilosos afectados, hasta que se produce una atrofia total de los mismos y el pelo deja de crecer una vez se cae. El 50 % de los varones mayores de 50 años son alopécicos, por lo que se considera una condición extremadamente común.

En experimentos in vitro se ha demostrado que la testosterona y el estrógeno inhiben el crecimiento del vello, pero en muestras poblacionales no se han encontrado relaciones lo suficientemente claras. La falta de testosterona no provoca la caída del pelo de la cabeza en sí misma, aunque parte de la población sí lo cree así. Hemos incluido este posible síntoma para dejar claro que no hay suficientes evidencias científicas al respecto.

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Aquí hemos recogido algunos de los síntomas más comunes de la testosterona baja según fuentes divulgativas y la población general, algunos de ellos respaldados por evidencias científicas y otros no tanto. Si algo nos queda claro tras recorrer estas líneas, es lo siguiente: la falta de esta hormona puede contribuir a muchos cuadros complicados (como la disfunción eréctil o la depresión), pero no siempre es el agente causal único.

Ante cualquier síntoma persistente en el tiempo, se requiere la atención de un profesional médico experto en el terreno hormonal capaz de integrar su conocimiento para realizar un diagnóstico certero. La falta de testosterona no tiene por qué explicar por sí sola la fatiga crónica, la disfunción o la falta de sueño. Es necesario contar con ayuda tanto médica como psicológica para diferenciar un estado mental alterado derivado de un desbalance endocrino de otros muchos factores menos tangibles.

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