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Alcohol y enfermedades digestivas: ¿están relacionados?

El consumo desmesurado de alcohol es un factor desencadenante de más de 200 enfermedades y trastornos diferentes. Tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más de 3 millones de personas debido al alcoholismo, lo que representa más del 5% de las defunciones globales. Además del daño que hace sobre el cuerpo, esta adicción conlleva pérdidas muy relevantes a nivel tanto social como económico.

Es conocido que el alcoholismo afecta al hígado y es un factor predisponente para desarrollar cirrosis y cáncer hepático. De todas formas, el consumo excesivo de alcohol también se asocia a otros muchos problemas: neurológicos, digestivos, cardiovasculares y más. En las siguientes líneas, exploramos cómo se relacionan el alcohol y las enfermedades digestivas.

¿Cómo daña el alcohol al aparato digestivo?

Según fuentes profesionales, el 85,6% de las personas con 18 años o más han consumido alcohol en algún momento de sus vidas. Es necesario reconocer que se trata de una droga legal, con capacidad de generar adicción, dependencia y múltiples problemas a nivel físico y psicológico. En Estados Unidos, se calcula que más del 6% de los adultos tienen un trastorno relacionado con el alcohol, o lo que es lo mismo, 1 de cada 12 varones y 1 de cada 25 mujeres.

Tras su consumición, el alcohol se absorbe en un 25% directamente desde el estómago hasta el sistema circulatorio. De todas formas, la absorción principal tiene lugar en el tracto intestinal superior por difusión y luego ingresa al hígado a través de la vena porta. La mayoría es metabolizado por la enzima alcohol-deshidrogenasa, situada en las células hepáticas. El abuso crónico de alcohol provoca la destrucción de estas células y la cicatrización del hígado con un impacto en su funcionalidad, lo que se conoce como cirrosis.

Más allá del daño hepático, el alcohol puede generar muchos problemas en el entorno digestivo. Te mostramos cómo en las siguientes líneas por apartados.

Sobrecrecimiento bacteriano

La microbiota intestinal hace referencia al conjunto de microorganismos (bacterias, virus y más) que habitan en el intestino. Si se encuentra balanceada, la microbiota reporta una gran cantidad de beneficios al ser humano: entrena al sistema inmunitario, metaboliza alimentos de origen vegetal, protege de forma activa frente a agentes patógenos y mucho más.

Se estima que el consumo excesivo de alcohol puede promover el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino, ya sea por una estimulación directa o porque causa una peor digestión en el estómago. El sobrecrecimiento bacteriano no es bueno, pues puede cursar con síntomas como pérdida de apetito, náuseas, hinchazón, sensación de saciedad, malnutrición, pérdida de peso involuntaria y más.

El alcoholismo crónico puede causar un sobrecrecimiento bacteriano.

Disbiosis intestinal

La disbiosis intestinal ocurre cuando hay un desbalance continuado en la microbiota. Este estado fisiológico puede tener múltiples efectos sobre diversos órganos y sistemas: más allá del malestar abdominal, se ha asociado a colitis ulcerativa, síndrome del intestino irritable, obesidad, problemas cutáneos, ansiedad, depresión y más. Dicho de forma rápida y sencilla, el consumo excesivo de alcohol puede provocar una disminución de las bacterias intestinales “buenas” y hacer que las “malas” crezcan de más.

Secreción de ácido gástrico

Según estudios científicos, las bebidas alcohólicas con bajo contenido de alcohol (por ejemplo, la cerveza y el vino) aumentan de manera considerable la secreción de ácido gástrico y la liberación de gastrina, la hormona que induce la secreción de ácido. Además, esta sustancia relaja el esfínter esofágico inferior, lo que promueve la aparición de reflujos y agruras.

Por otro lado, las personas alcohólicas son más proclives a consumir alimentos insanos o que fomentan la acidez estomacal, a saltarse las comidas de forma desordenada o a comer más tarde en cantidades copiosas. Todo esto hace que la acidez y los síntomas derivados empeoren.

Inflamación de las mucosas

El uso abusivo de alcohol causa inflamación y corrosión de la mucosa gástrica. Además, también es un factor desencadenante de lesiones hemorrágicas en el estómago (úlceras). Investigaciones científicas estiman que consumir 42 bebidas alcohólicas a la semana incrementa el riesgo de padecer una úlcera péptica hasta 4 veces en comparación con tomar solo 1 bebida alcohólica a la semana. Aunque el por qué de esta correlación no está del todo claro, sin duda la relación es directa.

Motilidad gastrointestinal

El alcohol puede interferir en la capacidad de los músculos para transportar los alimentos a través del tubo digestivo y las heces hasta el ano. En general, las bebidas con un alto contenido alcohólico inhiben la motilidad gástrica y retrasan el tiempo de vaciado. Esta sustancia también afecta a los movimientos peristálticos del intestino, lo que puede traducirse en estreñimiento. Otras bebidas alcohólicas aceleran el paso de los alimentos, desembocando así en heces blandas y diarrea.

Otros efectos que asocian el alcohol a enfermedades digestivas

En estas categorías hemos citado algunos de los patrones que relacionan el alcohol con las enfermedades digestivas, pero hay muchos más. En la siguiente lista, exponemos algunos más a modo de cierre del espacio:

  • El consumo crónico de alcohol reduce la absorción de sodio y agua en el intestino. Esto puede derivar en desequilibrios electrolíticos y deshidratación.
  • Las personas alcohólicas muestran una capacidad de absorción reducida para diversos carbohidratos, proteinas y grasas en el duodeno. La alteración en la absorción de nutrientes puede llevar a deficiencias nutricionales.
  • El consumo crónico de alcohol también disminuye la absorción de ciertas vitaminas presentes en los alimentos, sobre todo del complejo B.
La sangre en las heces puede tener muchas causas.

El alcoholismo afecta a todos los órganos y sistemas

Como ves, el alcohol se puede relacionar con enfermedades digestivas, deficiencias vitamínicas, malabsorción de alimentos y otros muchos factores intrínsecos del aparato digestivo. Además, es necesario dejar claro que su consumo crónico provoca daños en otros órganos y sistemas en la misma proporción (o más). Sin ir más lejos, las personas que son ingresadas en un centro médico con un trastorno relacionado con el alcohol tienen una esperanza de vida media hasta 28 años menor que la población general.

Si sientes que tienes una relación conflictiva con el alcohol o ya cuentas con un historial de adicción, no dudes en buscar ayuda. Toda dependencia física o emocional se puede abordar con los tratamientos psiquiátricos y farmacológicos adecuados. Nunca es tarde para ponerse en manos de un profesional.

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En VIVOLABS, contamos con dos estudios avanzados que te permitirán conocer el estado de tu microbiota, una de las principales afectadas por el consumo crónico de alcohol. También ponemos a tu disposición un perfil de sangre que te permitirá conocer el estado de salud de tu hígado, pues no hay que olvidar que este órgano es el que más dañado se ve en las personas alcohólicas. No necesitas ni cita previa ni prescripción médica para llevar a cabo cualquiera de ellos.

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