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Cáncer de esófago: causas, síntomas y tratamiento

El cáncer es la primera causa de muerte en todo el mundo. Cada año, este grupo de enfermedades se cobra casi 10 millones de muertes, lo que equivale a 1 de cada 6 fallecimientos en todo el mundo. Aunque el diagnóstico temprano y la investigación científica están mejorando los pronósticos de la mayoría de tumores malignos, queda un camino muy largo por recorrer para combatirlos de forma eficaz. En las siguientes líneas, exponemos las causas, los síntomas y el tratamiento del cáncer de esófago.

Los cánceres más comunes son los de mama, pulmón, colon, recto y próstata. El cáncer de esófago es la sexta causa más común de muertes por cáncer en todo el mundo, pero sus características clínicas son mucho menos conocidas que las de los tipos citados. Saber identificar los síntomas iniciales de cualquier enfermedad es esencial para combatirla a tiempo y mejorar el pronóstico.

¿Qué es el cáncer de esófago?

Como su propio nombre lo indica, el cáncer de esófago es una neoplasia maligna que ocurre en el esófago, el conducto muscular del aparato digestivo que conecta la faringe con el estómago. Todos los cánceres surgen a partir de mutaciones en el ADN de las células del cuerpo, pues ciertos cambios en su información genética hacen que crezcan, se dividan y se expandan de forma descontrolada. Muchas de las mutaciones que desembocan en cáncer se adquieren a lo largo de la vida, pero otras se heredan de los padres.

Al igual que otros muchos tipos, el cáncer de esófago se puede categorizar según las células mutadas que crecen sin control. Se pueden distinguir los siguientes subgrupos:

  • Carcinoma de las células escamosas: este subtipo comienza en las células escamosas que recubren la superficie esofágica. Aparece con mayor frecuencia en las porciones superior y media del esófago.
  • Adenocarcinoma: a diferencia del anterior, este tipo de cáncer se desarrolla en las células glandulares que recubren el esófago, encargadas de producir el moco necesario para la deglución.

Tal y como indican fuentes epidemiológicas, el cáncer de esófago afecta a más de 450 000 personas en todo el mundo y su incidencia se encuentra en ascenso. Curiosamente, hay regiones que están en riesgo especial con repuntes de casos, como el norte de Irán, el sur de Rusia, los países de Asia central y el norte de China. En este rango geográfico, el cáncer de esófago representa el cuarto tipo de cáncer más común.

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¿Cuáles son sus síntomas principales?

Los principales signos y síntomas del cáncer de esófago son los siguientes:

  • Disfagia a sólidos, es decir, dificultad para tragar comidas, que acaba por progresar a líquidos también.
  • Dolor, ardor o presión en el pecho.
  • Acidez estomacal que va a peor de forma progresiva.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Ronquera y toses crónicas.
  • Vómitos y esputos, con o sin sangre.

En general, el cáncer de esófago se extiende con rapidez. Es por esto que no se suelen experimentar síntomas hasta que el cuadro está en un estadio avanzado (y difícil de tratar).

Causas del cáncer de esófago

En muchos casos, la causa exacta del cáncer no se puede conocer. De todas formas, existen ciertos factores de riesgo que pueden llegar a fomentar su aparición. Entre todos los posibles, destacamos los siguientes:

  1. Uso de tabaco: fumar cualquier tipo de producto con tabaco reporta un riesgo alto para el desarrollo de carcinoma esofágico de las células escamosas y un riesgo moderado para el desarrollo de adenocarcinoma.
  2. Alcoholismo: el consumo de alcohol, aunque solo consista en una copa al día, aumenta el riesgo de cáncer de esófago, estómago, recto y colon. Cuanto más se beba, más peligro se corre.
  3. Obesidad: cada vez más estudios respaldan el vínculo entre el aumento del índice de masa corporal, la obesidad central y el adenocarcinoma esofágico.
  4. Infección por el virus del papiloma humano (VPH): el término VPH hace referencia a un grupo de más de 150 virus capaces de infectar al ser humano, ya sea en los genitales o en otras partes del cuerpo. El que más se ha asociado al cáncer de esófago es el VPH-16.
  5. Acalasia: este trastorno poco frecuente dificulta el paso de alimentos desde el esófago hasta el estómago debido a la falta de relajación del esfínter esofágico. Es una de las condiciones crónicas que aumentan el riesgo de padecer cáncer esofágico.
  6. Reflujo biliar: el reflujo biliar ocurre cuando la bilis retrocede hacia el estómago y, en algunos casos, el esófago. El cáncer de esófago es una de las complicaciones de la condición.
  7. Exposición a ciertos químicos: las personas con ocupaciones que implican el uso de algunos compuestos químicos pueden encontrarse en mayor riesgo.

El cáncer es un grupo patológico multifactorial que depende de muchísimos factores, tanto internos y propios del paciente como ambientales. Hay muchos más posibles desencadenantes del cáncer esofágico que no se han citado en estas líneas o no se han terminado de vincular a nivel científico.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El primer paso para diagnosticar casi cualquier enfermedad es que el profesional en la salud le pregunte al paciente por sus síntomas e historial clínico previo. Una vez se sospecha de un problema en el esófago, se pueden pedir los siguientes análisis:

  • Prueba de deglución con bario: en este análisis, el paciente debe tragar un líquido mezclado con bario y exponerse a una máquina de rayos X. Dura entre 20 y 30 minutos y permite observar cualquier cambio del tejido esofágico en la radiografía resultante.
  • Tomografía computarizada (TC): esta técnica de diagnóstico por imagen permite conocer si el tumor se ha expandido al pecho y/o abdomen.
  • Esofagogastroduodenoscopia (EGD): en esta prueba, se introduce un endoscopio por el esófago y se observan los tejidos de interés del aparato digestivo. También se puede aprovechar para obtener una muestra (biopsia) del tumor o área sospechosa para su posterior observación al microscopio, lo que confirma o descarta el diagnóstico.

La prueba definitiva para el diagnóstico del cáncer es la biopsia, pues solo a partir de una muestra de tejido se puede confirmar si una masa en el cuerpo es cancerosa o no.

Tratamiento del cáncer de esófago

El tratamiento del cáncer de esófago varía en cada caso, pues depende de su tipología, expansión, estado de salud general del paciente, su ubicación y mucho más. En las siguientes líneas, exploramos los posibles abordajes para acabar con la enfermedad o, al menos, controlarla.

1. Cirugía

En los cuadros más localizados, se puede optar por un procedimiento quirúrgico para la extracción del tumor y el tejido circundante. El procedimiento general se conoce como esofagectomía y consiste en retirar parte o la totalidad de este órgano para luego reconstruirlo usando otra sección del cuerpo, generalmente el estómago. Extirpar la porción cancerosa y los ganglios linfáticos que pudieran estar afectados puede llegar a curar la enfermedad. Si también se requiere la extracción de parte del estómago, el procedimiento se conoce como esofagogastrectomía

2. Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que emplea altas dosis de radiación para destruir las células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores. Se suele utilizar en combinación con la quimioterapia y/o la cirugía o, en su defecto, en personas que se encuentran en un estadio avanzado de cáncer y no pueden someterse a un procedimiento quirúrgico. También se puede emplear antes de la cirugía (terapia neoadyuvante) o después (terapia adyuvante) con el fin de matar todas las células cancerosas que puedan quedar.

3. Quimioterapia

En la quimioterapia, se emplean ciertos medicamentos y sustancias con el fin de acabar con las células cancerosas. Se suele usar antes o después de la cirugía, ya sea combinada (o no) con la radioterapia. También es una buena opción para aliviar los síntomas en personas que ya han experimentado una metástasis y no pueden ser tratadas de otra forma.

4. Inmunoterapia

La inmunoterapia es un tratamiento que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer. En el caso del cáncer de esófago, se puede utilizar cuando el cuadro está en un estadio avanzado, si ha regresado después de un tiempo o si ya ha ocurrido metástasis. Existen otros muchos caminos a seguir a la hora de tratar esta neoplasia maligna, pero estos son algunos de los más comunes.

Un ejemplo de la enfermedad de Alzheimer.

Por desgracia, el cáncer de esófago se considera una enfermedad agresiva que suele diagnosticarse en etapas avanzadas. Por ello, la tasa de supervivencia de todas las etapas combinadas a 5 años del diagnóstico no supera el 20%. Es muy importante detectar sus signos clínicos tempranos para detectar el tumor en su fase localizada, pues esto mejora el pronóstico de forma considerable.

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