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¿Cómo afecta el estrés a tu cuerpo?

El estrés y la ansiedad forman parte de la vida de casi todo ser humano. En un ambiente cambiante con cada vez más estímulos y exigencias, es difícil mantenerse tranquilo. Según fuentes estadísticas, el 43% de los habitantes del mundo viven situaciones laborales estresantes en su día a día y 8 de cada 10 personas están estresadas a nivel general.

Más allá del estrés derivado de un estilo de vida ajetreado, estudios calculan que más de un 50% de las personas adultas experimentan un evento traumático durante sus vidas. Esto puede derivar en trastornos psicológicos que conlleven a problemas físicos y mentales, como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), el trastorno por estrés postraumático (TEPT) y más. Aquí te contamos cómo afecta el estrés prolongado a tu cuerpo.

¿Qué es el estrés?

Antes de entrar de lleno en materia, vemos de interés definir el término que nos atañe de forma somera. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que nos preparan para la acción. Este sentimiento es normal y adaptativo: como animales que somos, debemos estar alerta ante cualquier tipo de situación que nos pueda poner en riesgo.

Los desencadenantes del estrés se conocen como estresores y pueden ser únicos, múltiples, cotidianos y biogénicos. Además, hay que destacar que existen 2 grandes tipos de estrés:

  • Agudo: su duración es corta y desaparece con rapidez. Se considera normal y todas las personas lo experimentan en algún momento de su vida. Nos ayuda a mantenernos alerta en situaciones riesgosas, aunque también aparece cuando discutimos con nuestra pareja o al hacer una actividad muy emocionante. No siempre se asocia al peligro inminente.
  • Crónico: se mantiene por un periodo de tiempo prolongado, ya sean semanas, meses o años. Los problemas de larga duración, los desajustes fisiológicos, los traumas vividos y otras muchas cosas más pueden causar este malestar a largo plazo.

El estrés agudo es natural, pero el crónico no. Este último sentimiento sostenido en el tiempo forma parte de diversos cuadros clínicos que se deben tratar: trastorno de ansiedad generalizada (TAG), trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno de pánico, trastorno por estrés postraumático (TEPT) y trastorno de ansiedad social son algunos de ellos. Se estima que más de un 30% de la población experimenta alguno de estos cuadros en algún momento de su vida.

Estrés crónico.

Consecuencias del estrés crónico en el cuerpo

El estrés continuado en el tiempo afecta al cuerpo de muchas formas. Cuando se está en una situación constante de alerta, se liberan hormonas y neurotransmisores que afectan a prácticamente todos nuestros órganos y sistemas. A continuación, te mostramos algunos de los efectos derivados de esta situación.

Trastornos musculoesqueléticos

Los músculos se tensan cuando estamos estresados. Si esta sensación se prolonga en el tiempo, el tejido muscular se mantiene tenso, lo cual puede derivar en dolor inespecífico y otros cuadros, como los siguientes:

  • Dolor de cabeza: aunque suene extraño, la mayoría de dolores de cabeza provienen de la tensión muscular en el cuello, el cuero cabelludo y otras zonas asociadas. Este tipo de cuadro clínico se conoce como cefalea tensional y afecta a más del 70% de las personas en ciertos grupos poblacionales.
  • Dolor lumbar: el estrés aumenta en gran medida el riesgo de padecer dolor de espalda. No solo eso, sino que la percepción del malestar puede ser peor si la persona que la padece se centra en ella y se preocupa de más.
  • Fibromialgia: este trastorno consiste en una anomalía en la percepción del dolor que causa un malestar generalizado, principalmente en los tejidos blandos del cuerpo. Se relaciona con diversos trastornos psiquiátricos con un importante componente de estrés.
  • Contracturas: las contracturas son contracciones musculares que se dan de manera involuntaria. Si el músculo afectado se endurece o inflama, el paciente puede experimentar dolor. La tensión muscular por estrés favorece este tipo de lesiones.

Hipertensión y otros problemas cardiovasculares

Las hormonas liberadas en situaciones estresantes aumentan la presión arterial y la frecuencia cardíaca. El evento tiene un gran sentido a nivel fisiológico, pues el cuerpo se está preparando ante el peligro y pretende enviar más sangre a los órganos para que actúen con presteza. Esto puede provocar picos drásticos y pasajeros de hipertensión.

De todas formas, cabe destacar que la ansiedad y el estrés no son desencadenantes de la hipertensión a largo plazo. El sobrepeso, la falta de actividad física, el envejecimiento, el tabaquismo, el alcoholismo y los antecedentes familiares son factores mucho más decisivos a la hora de explicar esta condición.

Además, el estrés y la ansiedad prolongados pueden contribuir a la aparición de problemas en el corazón, como las arritmias de tipo fibrilación auricular. Otros muchos trastornos cardiacos pueden acrecentarse o empeorar si se somete al paciente a una situación estresante.

Problemas gastrointestinales

Es de sobra conocido que el tracto gastrointestinal y nuestro sistema nervioso están conectados a todos los niveles. El eje intestino-cerebro conecta los órganos digestivos con el sistema nervioso central por vías bioquímicas, por lo que este es uno de los primeros en notar el malestar emocional. Se estima que el 20% de la población española tiene enfermedades gastrointestinales y el estrés puede ser tanto desencadenante como factor que aumenta la gravedad.

Algunos de los síntomas gastrointestinales asociados al estrés y la ansiedad son los siguientes:

  • Arcadas y náuseas.
  • Boca seca.
  • Dolor abdominal.
  • Hinchazón y acumulación de gases.
  • Digestiones pesadas.
  • Acidez y ardor estomacal.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.

Además, el estrés crónico puede aumentar la sintomatología de trastornos preexistentes como el síndrome del intestino irritable (SII), los brotes de la enfermedad de Crohn y otras muchas condiciones. Sin duda, el estrés afecta a todo el cuerpo, pero sobre todo al aparato gastrointestinal.

Otros efectos del estrés en tu cuerpo

Te hemos mostrado 3 de los sistemas más afectados por el estrés a largo plazo: el musculoesquelético, el cardiovascular y el gastrointestinal. De todas formas, esta sensación prolongada también puede dañar al cuerpo y la mente de otras muchas formas. Listamos algunas más:

  • Fatiga continuada.
  • Predisposición a padecer depresión y ansiedad.
  • Insomnio.
  • Irritabilidad.
  • Tendencia a las adicciones.
  • Falta de líbido y otros problemas sexuales.
  • Mala memoria.
  • Desempeño laboral reducido.
El estrés crónico se puede manifestar de muchas formas.

¿Qué hacer?

No hay duda de que el estrés crónico afecta a tu cuerpo. De todas formas, este espacio no tiene como objetivo aumentar la preocupación ni desesperanzar a las personas que viven con él. Estas líneas son una llamada de atención: los estados físicos y mentales alterados no son la normalidad y es posible tratarlos. Acostumbrarse al malestar nunca es una opción y no hay que postergar la búsqueda de ayuda profesional.

Si te has visto reflejado en estas líneas, no dudes en acudir al médico y comenzar la terapia propuesta, ya sea física, psicológica o una combinación de ambas. Con tiempo y paciencia, es posible mejorar.

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