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Factores de infertilidad femenina

La infertilidad es una condición médica que puede causar perjuicios físicos, psicológicos, médicos y espirituales en quienes la padecen. Hay muchos rasgos propios de la persona que pueden fomentar la infertilidad (peso, edad, genética y más), pero otros están relacionados con situaciones patológicas que requieren atención sanitaria urgente. En las siguientes líneas, exponemos los principales factores de infertilidad femenina.

Fuentes profesionales estiman que hasta 1 de cada 5 mujeres de 15 a 49 años sin embarazos previos tienen problemas para quedarse embarazadas 1 año después de empezar a intentarlo. La infertilidad es una causa común de preocupación en la población general y conocer sus causas es el primer paso para solventarla. Aquí exponemos los 7 factores que más se asocian a la infertilidad femenina.

1. Edad

La edad es el factor predisponente más importante a la hora de explicar la infertilidad femenina. Las mujeres producen más óvulos durante la adolescencia y la veintena, momento en el que tienen aproximadamente un 25% de posibilidades de quedarse embarazadas cada mes de forma natural. A partir de los 30 años, esta probabilidad empieza a reducirse de forma drástica.

Se estima que, a los 40 años, solo un 44% de las mujeres que traten de quedarse embarazadas darán a luz a un niño vivo un año después. A partir de los 45 años es muy difícil concebir y el proceso conlleva riesgos tanto para el feto como para la madre. La menopausia marca el momento de no retorno en lo que a fertilidad se refiere. Ocurre casi siempre entre los 45 y los 55 años.

La gripe y el resfriado son más prevalentes en otoño-invierno.

2. Historial de embarazo

Se tienen la preconcepción de que las parejas que ya han concebido un hijo en el pasado poseen una mayor facilidad para volver a hacerlo. De todas formas, tal y como indican fuentes profesionales, la infertilidad secundaria es mucho más común de lo que en un principio podría parecer.

La infertilidad secundaria puede ocurrir por cicatrices pélvicas, problemas con el útero, desajustes ovulatorios posteriores al primer parto, problemas generales de salud y mucho más. El propio paso del tiempo entre un embarazo y el otro puede ser factor predisponente para una reducción de la fertilidad femenina.

3. Síndrome de ovario poliquístico

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una condición en la que la mujer produce más hormonas masculinas (andrógenos) de las que debería. Esto cursa con el crecimiento de cavidades llenas de líquido, conocidas como quistes, en los ovarios. Afecta al 8-13% de las mujeres en edad reproductiva y se asocia a infertilidad femenina. Alrededor del 75% de las mujeres con SOP tienen dificultades para quedarse embarazadas.

Para ayudar en la ovulación, se pueden recomendar medicamentos como clomifeno, letrozol, metformina y gonadotropinas. También se pueden contemplar otros abordajes clínicos con el fin de paliar los síntomas del SOP más allá de la fecundidad.

4. Trastorno de la conducta alimentaria (TCA)

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCAs) son trastornos psicológicos graves vinculados a la distorsión de la imagen corporal y la autopercepción. Los más conocidos son la bulimia y la anorexia, aunque existen más (trastorno por atracón, pica, rumiación, evitación/restricción de alimentos y más).

Las mujeres con un TCA avanzado suelen tener un índice de masa corporal (IMC) que se considera poco saludable. Las hormonas que regulan el ciclo menstrual son de tipo esteroideo y se requiere cierta cantidad de grasas para sintetizarlas. Si la ingesta calórica es mínima, no se pueden producir hormonas que regulen el ciclo hormonal y, por tanto, la menstruación cesa (amenorrea) y la capacidad para quedar embarazada se detiene. Además, estos trastornos también trastocan el proceso natural de embarazo y parto.

5. Problemas con las trompas de Falopio

Las trompas de Falopio son 2 tubos delgados que comunican el útero y el ovario en cada plano del cuerpo. Su función es transportar los óvulos para que se puedan fecundar e implantar, lo que da lugar al inicio de la gestación. Si las trompas de Falopio sufren daños, obstrucciones, desgarros, cicatrización o malformaciones congénitas, es posible que se complique mucho el proceso de embarazo. Los problemas con estas estructuras representan un 25-30% de los casos de infertilidad femenina.

Algunos de los desencadenantes más comunes son los siguientes:

  • Endometriosis: en esta condición, el tejido similar al que se encuentra en el revestimiento del útero crece fuera de él. Causa dolor pélvico e infertilidad hasta en el 50% de las mujeres que la padecen.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): esta inflamación del aparato reproductor femenino está generalmente causada por una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Otras infecciones no vinculadas con el sexo también la pueden causar.
  • Embarazo ectópico: esta condición ocurre cuando el óvulo fecundado se implanta y crece fuera de la cavidad principal del útero. Los embarazos ectópicos más comunes son los que tienen lugar en las trompas de Falopio.
  • Procesos quirúrgicos y otros desajustes.

6. Problemas con el útero

El útero es un órgano muscular hueco situado en la pelvis. Es el sitio donde crece y se desarrolla el bebé durante el embarazo, por lo que resulta obvia su importancia a la hora de explicar la fertilidad femenina (o falta de ella). Algunos de los problemas que pueden dificultar la concepción en este ámbito son los siguientes:

  • Pólipos: los pólipos uterinos son crecimientos anormales adheridos a la pared interna del útero. Pueden llegar a explicar hasta el 25% de los casos de infertilidad femenina.
  • Fibroides: son tumores no cancerosos comunes entre las mujeres en edad fértil. No se conoce su causa exacta, aunque todo apunta a cambios genéticos.
  • Septo: un septo uterino es un tabique anormal que se encuentra en el interior de la cavidad del útero. Puede interferir en la fertilidad e incluso causar abortos.

7. Otros desbalances hormonales

Los desajustes del sistema endocrino, encargado de producir y liberar hormonas, son algunas de las causas principales de infertilidad femenina. Si hay problemas en el ciclo menstrual, en general también se detectan dificultades a la hora de liberar el óvulo en el momento idóneo. Algunos de los elementos ya citados (como el SOP o los TCA) entran también dentro de este grupo, pero hay muchas condiciones más: hiperprolactinemia, anovulación, insuficiencia ovárica precoz e insuficiencia ovárica oculta son solo algunos ejemplos de ello.

Los sudores nocturnos pueden tener causas emocionales.

Como ves, son muchas las causas que explican la infertilidad femenina. Aunque es normal enfrentarse a cierta dificultad a la hora de intentar concebir, cuando pasa demasiado tiempo o existen otros síntomas corporales se requiere la visita a un profesional médico. La detección precoz mejora el pronóstico en todos los casos.

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