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Fatiga: definición y posibles causas

Todos nos hemos sentido fatigados en algún momento de nuestras vidas. Esta sensación de falta de energía es extremadamente común en la población general, sobre todo en una sociedad cada vez más demandante que se mueve a un ritmo vertiginoso. Según estudios, la prevalencia de este signo oscila entre el 7 y el 45 %, y supone una importante fuente tanto de pérdidas económicas como de visita a los centros de atención sanitaria.

La fatiga no es siempre síntoma de una enfermedad, pero cuando se presenta de forma prolongada y se asocia a otros signos clínicos es momento de sospechar de un cuadro subyacente. En las siguientes líneas, te contamos todo lo que debes saber sobre la fatiga, incluyendo su clasificación, bases fisiológicas y mucho más.

¿Qué es la fatiga?

El Instituto Nacional del Cancer (NIH) define la fatiga como “el cansancio extremo e incapacidad para funcionar debido a la falta de energía”. Se trata de un término general que designa la debilidad física y/o mental que se extiende más allá del cansancio y decaimiento que se consideran normales. Cuando se experimenta en una situación común, la fatiga suele ir precedida de un esfuerzo prolongado previo. Si esta sensación aparece a pesar de no haber una actividad extenuante previa y no se resuelve con el descanso, es momento de sospechar de una condición subyacente.

La fatiga se considera una condición más “a largo plazo” que otras similares, como la somnolencia. La fatiga se suele describir como un cansancio “desagradable”, mientras que tener sueño y otras sensaciones asociadas invitan al descanso y tienen una finalidad concreta. A grandes rasgos, la fatiga se puede clasificar en los siguientes bloques:

  • Transitoria: tiene un período definido de duración y desaparece espontáneamente o con reposo. Suele ir precedida de una restricción de sueño extrema o tras permanecer despierto más del tiempo designado durante 1-2 días.
  • Acumulada: está provocada por una restricción leve y repetida del sueño o por largas horas de vigilia a lo largo de una serie de días.
  • Circadiana: es la fatiga que se traduce en un peor desempeño de funciones durante las horas de noche, sobre todo en momentos en los que se debería estar en un sueño profundo (entre las 2:00 horas y las 6:00 horas de la mañana).

Esta es solo una de las múltiples clasificaciones de la fatiga. También se puede catalogar según su efecto (física, mental, neurológica o general), agente causal, duración exacta y mucho más. No hay un consenso exacto a la hora de definir qué se considera fatiga y qué no, pues es una experiencia propia y subjetiva que puede no percibirse igual en todas las personas.

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Síntomas asociados

La fatiga es una percepción/sensación, no una enfermedad en sí. Por ello, no causa síntomas concretos. De todas formas, sí que puede ir acompañada de algunos signos clínicos, como los mostrados en la siguiente lista:

  • Dolor de cabeza.
  • Somnolencia.
  • Falta de iniciativa para realizar actividades.
  • Problemas para concentrarse.
  • Energía y motivación muy bajas.
  • Impaciencia.
  • Pérdida de apetito.
  • Reducción en la rapidez de los reflejos.
  • Debilidad muscular.
  • Incapacidad para tomar decisiones de forma clara.

Algunos de estos síntomas se consideran normales en ciertas situaciones, pero otros requieren atención médica. Por ejemplo, se recomienda acudir a un profesional en salud si la fatiga es inexplicable, va acompañada de temperatura corporal alta, sangrado en cualquier parte del cuerpo, una pérdida de peso inexplicable, una sensibilidad alterada frente a temperaturas extremas y más.

Por supuesto, también es adecuado buscar ayuda psicológica si la fatiga se acompaña de síntomas compatibles con la depresión, como apatía, desesperanza, autoestima baja o ideaciones suicidas. Sentirse demasiado cansado es uno de los signos más evidentes del trastorno depresivo mayor y otros problemas psiquiátricos.

Causas de la fatiga

La fatiga puede ser una respuesta natural a la actividad física y/o mental demandante, pero también estar causada por una patología subyacente. Tal y como indican los Manuales Médicos MSD, los posibles procesos patológicos que pueden desencadenar fatiga se clasifican según la duración de la sensación.

Causas de la fatiga reciente, que dura menos de 1 mes:

  • Anemia, disminución en la cantidad de glóbulos rojos en sangre.
  • Efecto secundario del consumo de ciertas drogas o fármacos.
  • Estrés, ansiedad, tristeza y otros estados mentales alterados.

Causas de la fatiga prolongada, con una duración de 1-6 meses:

  • Hipotiroidismo, actividad reducida de la glándula tiroides.
  • Alteraciones en el sueño, como la apnea o el insomnio.
  • Diabetes.
  • Diversos tipos de cáncer.

Causas de la fatiga crónica, con una duración de más de 6 meses:

  • Síndrome de fatiga crónica, un trastorno que produce un cansancio que no desaparece a lo largo del tiempo y no se arregla con descanso. No se conoce su causa.
  • Trastornos psiquiátricos de larga duración, como el trastorno depresivo mayor (con una duración estimada entre 7 y 9 meses).
  • Síndrome de fatiga postviral, cansancio y agotamiento especialmente asociados a algunas infecciones virales.
  • Efecto secundario del consumo de ciertas drogas o fármacos a largo plazo.

Más allá del terreno farmacológico, existen muchísimos posibles desencadenantes de la fatiga relacionados con el ambiente y el estilo de vida. Citamos algunos de ellos de forma somera en la siguiente lista:

  • Dieta pobre o desbalanceada.
  • Comportamiento sedentario y falta de ejercicio.
  • Realizar un trabajo en turnos.
  • Presión financiera.
  • Dormir muy poco/dormir demasiado.
  • Agotamiento mental.

¿Cómo se trata la fatiga?

Como hemos dicho en líneas previas, la fatiga es un síntoma, una percepción que se puede describir y sentir, no una enfermedad. Por tanto, en caso de que se plantee un tratamiento hay que abordar la causa subyacente. Es muy importante conocer la naturaleza de la fatiga, los síntomas asociados, las condiciones médicas que la acompañan, el estilo de vida y las medicaciones que se están tomando para idear un tratamiento, entre otras muchas cosas.

Como primera línea de defensa ante el sentimiento de fatiga, se recomienda comer de forma sana y esparcir la alimentación en 3-4 tomas al día, hacer ejercicio diariamente (al menos 15 minutos), tratar de llevar una rutina de sueño balanceada y constante (8 horas de descanso diarias continuadas), reducir el estrés y mucho más. Si cualquiera de estos cambios conductuales se complica, siempre se puede acudir a un profesional en nutrición, fitness o psicología con el fin de alcanzar la meta.

En caso de que aparezcan otros síntomas asociados o la fatiga no se resuelva con cambios conductuales, siempre se recomienda acudir a un profesional en salud. Desde la anemia hasta la depresión, pasando por infecciones, diabetes, problemas del corazón, cáncer y mucho más, existen una infinidad de condiciones médicas que también son capaces de causar fatiga.

Ejemplos de la testosterona baja en hombres.

La fatiga es una reacción natural tras la realización de esfuerzos extenuantes, pero también puede formar parte de cuadros clínicos complejos. De todas formas, la idea central es clara: ante cualquier sentimiento de fatiga y malestar que no desaparezca con el descanso, se requiere atención médica.

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