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Glucosa

Los seres vivos requerimos energía para llevar a cabo todas nuestras funciones fisiológicas. Esta energía se debe obtener del medio ambiente y, en el caso de los animales, la conseguimos a partir de la dieta. Los macronutrientes que componen la mayor parte de nuestra alimentación son los carbohidratos, las proteínas y las grasas. Las vitaminas y los minerales son esenciales para nuestro organismo, pero en menor medida.

La glucosa es la fuente principal de combustible para nuestras células. Por desgracia, algunas patologías impiden que este azúcar pueda ingresar en ellas, lo que deriva en 2 problemas: falta de energía y exceso de azúcar en sangre. La prueba de glucosa es esencial para detectar este evento y, por tanto, para el diagnóstico de la diabetes.

¿Qué es la glucosa?

La glucosa es un monosacárido que se encuentra en la miel, la fruta, la sangre y otros compuestos de los seres vivos. En términos metabólicos, este azúcar es la fuente de energía más importante en todos los organismos. En los animales se almacena en el cuerpo en forma de glucógeno, mientras que en las plantas se encuentra como almidón y amilopectina. La glucosa es capaz de circular libre en la sangre de los seres humanos, lo cual se mide mediante la glucemia.

Algunas de las funciones principales de la glucosa son las siguientes:

  • Obtención de energía: dentro de las células, la glucosa se transforma en ATP. Esta es la molécula portadora de la energía primaria para todas las formas de vida
  • Estructura: la glucosa es uno de los componentes de la celulosa, tejido vital para el soporte de las plantas y otros seres vivos.
  • Reserva: cuando el cuerpo no la necesita de manera inmediata, la glucosa se almacena en forma de glucógeno en el hígado y los músculos. 

En los cuadros diabéticos, la glucosa no se puede utilizar de la manera adecuada como fuente de energía a nivel celular. Si una persona tiene diabetes, su cuerpo no produce una cantidad suficiente de insulina o no es capaz usarla como se debe. La insulina permite que la glucosa penetre en las células, así que su déficit o resistencia frente a ella hacen que este azúcar termine acumulándose en la sangre. A largo plazo, este cuadro puede desembocar en pérdida de visión, problemas cardíacos, enfermedad renal y más.

¿Para qué sirve la prueba de la glucosa?

Este análisis mide la cantidad de glucosa en la sangre y, por tanto, sirve para conocer si los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo están dentro de los límites normales. Sus usos principales son los siguientes:

  1. Detectar hipoglucemia: en este cuadro, el nivel de azúcar en sangre es más bajo de lo normal. Con frecuencia, está relacionada con el tratamiento para la diabetes. Se presenta con síntomas como fatiga, latidos cardíacos irregulares, ansiedad, piel pálida, temblores, hambre, irritabilidad y hormigueos, entre otros.
  2. Detectar hiperglucemia: la hiperglucemia es la cantidad excesiva de glucosa en sangre. Este es el parámetro básico para detectar todos los cuadros de diabetes mellitus, sobre todo en sus inicios. La fibrosis quística, el síndrome del ovario poliquístico, el hipertiroidismo y ciertas infecciones también pueden aumentar los niveles de este parámetro.
  3. Seguir la evolución del paciente durante el tratamiento: sobre todo en los casos de diabetes, medir la cantidad de glucosa en sangre es esencial para conocer la progresión del cuadro y saber si este está teniendo el efecto deseado.
  4. Monitorear alimentación y ejercicio: la actividad física y la dieta modulan la cantidad de azúcar presente en sangre. Por eso, este análisis puede ser de utilidad en personas que estén sometiéndose a ciertos tipos de regímenes o rutinas.

Además de los escenarios citados, suele recomendarse que la prueba de glucosa en sangre sea realizada por personas que se encuentran en riesgo de desarrollar una diabetes. Esto incluye a aquellas con antecedentes familiares, sobrepeso, sedentarismo, presión arterial alta y enfermedades del corazón. También es útil en mujeres embarazadas, ya que entre el 5 y el 15 % de ellas terminan desarrollando una diabetes gestacional.

La interpretación de los resultados varía mucho según diversos parámetros, tal y como se indica en la siguiente lista:

  • Si el examen se ha hecho en ayunas, los valores normales oscilan entre 70 y 100 miligramos por decilitro de sangre (mg/dl). Un nivel de 100 a 125 mg/dl indica prediabetes, y uno mayor a 126 mg/dl, diabetes.
  • En caso de que la toma sea en un momento aleatorio, los valores dependerán de la hora en la que se comió por última vez. De todas formas, el valor esperado general es de 125 mg/dl o menos. Un nivel de 200 mg/dl en este escenario suele indicar diabetes.

En resumen, una cantidad de glucosa en sangre mayor de 126 mg/dl en ayunas y una superior a 200 mg/dl dos horas después de comer indican diabetes. De todas formas, un examen de HbA1C o una prueba de tolerancia a la glucosa pueden ser necesarias para confirmar el cuadro.

¿Qué significa tener un nivel alto de glucosa en sangre?

Como hemos dicho en líneas previas, la hiperglucemia es el signo indicativo más claro y fácil de detectar de un cuadro diabético, ya sea tipo 1 o 2. Además, incluso en las personas que son diabéticas y se están medicando, se puede producir una descompensación de glucosa en sangre por los siguientes motivos:

  1. Saltarse una dosis de medicación o, en su defecto, haber consumido menos insulina que la recetada por el profesional médico.
  2. Hacer menos actividad física de lo habitual.
  3. Tratar en exceso un cuadro de hipoglucemia derivado de la propia medicación de la diabetes.
  4. Tener una enfermedad infecciosa, estrés y otros cuadros patológicos.
  5. No seguir correctamente tu plan de alimentación para la diabetes.
  6. Tomar ciertos medicamentos que puedan interferir en el propio tratamiento de la diabetes.

Curiosamente, otros muchos eventos no asociados a la diabetes pueden aumentar los niveles de azúcar en sangre.  Algunos de los más relevantes son los siguientes:

  • Quemaduras: el estrés tisular generado por una quemadura solar considerable puede causar un aumento de los niveles de azúcar en sangre.
  • Consumo de café: la cafeína puede afectar al modo en el que el organismo responde a la insulina, reduciendo en algunos casos la sensibilidad ante ella. Por ello, en algunos casos se recomienda que las personas diabéticas tengan cuidado con el consumo excesivo de café.
  • Falta de sueño: el insomnio o el exceso de actividad durante la noche pueden hacer que el cuerpo no responda tan bien a la insulina como debería.
  • Deshidratación: como es de esperar, un menor nivel de agua en el organismo hace que la glucosa sanguínea esté más concentrada.

Estos desencadenantes son más anecdóticos que patológicos. Si tienes el azúcar en sangre alto, lo mejor es que acudas a tu profesional sanitario de confianza. Él decidirá si tu valor anormal está dentro o fuera de lo normal y cómo mantenerlo dentro de un límite sano.

¿Qué significa tener un nivel bajo de glucosa en sangre?

En general, la hipoglucemia (nivel bajo de glucosa en sangre) se asocia a un tratamiento para la diabetes inadecuado. Si se toma insulina en exceso, es posible que la cantidad de azúcar baje más de lo normal. Es por esta razón que es muy importante monitorear el abordaje clínico del paciente diabético, sobre todo en los primeros pasos del tratamiento.

Además, la hipoglucemia puede tener otros desencadenantes. Entre ellos, destacan los siguientes:

  • Alcoholismo: cuando se consume alcohol, el hígado debe trabajar de más para descomponerlo. Deja de liberar glucosa mientras lo procesa, lo que puede causar una caída de azúcar en sangre.
  • Trastornos graves: las enfermedades del hígado y de los riñones pueden provocar deficiencias en múltiples órganos y sistemas. Esto trastoca el índice glucémico.
  • Deficiencias hormonales: los problemas en la tiroides y en otras estructuras glandulares pueden provocar desajustes hormonales, lo que impide el correcto balance del azúcar en la sangre.

Como en el caso anterior, toda hipoglucemia debe ser valorada por un médico. Antes de sacar conclusiones propias, es necesario ponerse en manos de un profesional. 

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