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Los síntomas de la alergia

Las alergias son reacciones inmunitarias del organismo frente a sustancias generalmente inocuas. Estas condiciones se caracterizan por un conjunto de signos y síntomas tras la exposición al alérgeno en cuestión (por ingestión, inhalación o contacto cutáneo). La gravedad del cuadro sintomático varía mucho entre personas, pero en los casos más graves puede derivar en un evento potencialmente mortal: el choque anafiláctico.

El primer paso para tratar una alergia es conocer sus signos. Si se detectan los alérgenos a los que responde el organismo de forma temprana, será posible evitarlos al máximo y tomar los medicamentos pertinentes antes de que el cuadro se torne grave. Aquí te mostramos los síntomas más comunes de la alergia según las zonas afectadas.

¿Qué es la alergia?

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la alergia se define como una reacción del sistema inmunitario hacia algo que no genera respuesta en la mayoría de la población. El contacto con la sustancia conflictiva (el alérgeno) pone en marcha una respuesta de defensa que se manifiesta en varios sistemas y órganos del cuerpo. Los alérgenos más frecuentes son el polen, los ácaros del polvo, las esporas de moho, la caspa de ciertos animales, algunos alimentos, las picaduras de los insectos y diversos medicamentos.

La World Allergy Organisation (WAO) estima que la prevalencia de los procesos alérgicos oscila del 10 al 40 % de la población (según la región analizada). En España, el número de personas alérgicas asciende hasta los 14 millones, lo que supone un 30 % de la población. Por si estas cifras no fueran suficientemente llamativas, cabe destacar que el número de personas con alergia está en claro ascenso.

Los alérgenos que suscitan la respuesta inmunitaria entran al organismo por las siguientes vías:

  • Nariz y pulmones: el polen, las heces de los ácaros del polvo, la caspa de animales y otros muchos alérgenos pueden ser inhalados durante el proceso respiratorio normal.
  • Boca: los alimentos causantes de alergia y muchos fármacos de ingesta oral llegan al organismo a través de la boca.
  • Piel: ya sea mediante inyecciones, lesiones abiertas o absorción cutánea, es posible que los alérgenos lleguen a la sangre a través del contacto con la piel.

Antihistamínicos.

Síntomas de la alergia

Los síntomas de la alergia dependen tanto de la vía de entrada del alérgeno como de la respuesta personal al agente en cuestión. En las siguientes líneas, explicamos los signos clínicos más comunes de este cuadro según la zona afectada. ¡No te lo pierdas!

Cutáneos

La irritación en la piel puede ocurrir por diversos cuadros clínicos, entre los que se incluyen las reacciones inmunitarias ante el contacto directo con alérgenos. La dermatitis de contacto es una erupción cutánea rojiza que aparece en zonas del cuerpo expuestas tras tocar el compuesto causante de la reacción. Algunos de los síntomas más comunes de las alergias cutáneas son los siguientes:

  • Sarpullido rojo.
  • Picazón, más o menos intensa.
  • Piel seca y agrietada.
  • Bultos y ampollas (con o sin secreciones).
  • Ardor, sensibilidad e hinchazón.

En algunos casos, la reacción también se puede producir si se entra en contacto con un material que contiene trazas del alérgeno (y no tocando el alérgeno en sí). Las cremas y ungüentos con corticosteroides suelen ser de gran utilidad para tratar estos brotes esporádicos.

Oculares

Cuando los ojos están expuestos a alérgenos en suspensión aérea, el organismo produce histamina. Esta molécula de señalización involucrada en la respuesta inmunitaria hace que los vasos sanguíneos situados en la conjuntiva (membrana mucosa ocular) se inflamen. El cuadro se conoce como conjuntivitis alérgica y cursa con los siguientes síntomas:

  • Picazón y ardor intensos en los ojos.
  • Párpados abultados y enrojecidos (sobre todo en la mañana).
  • Ojos rojos.
  • Lagrimeo continuado.
  • Secreción viscosa por el ojo.

El mejor tratamiento para la conjuntivitis alérgica es evitar los alérgenos que la causan (en general polvo, moho o polen). Además, usar gotas lubricantes para los ojos, aplicar compresas frías sobre la zona inflamada y utilizar gotas oftálmicas antihistamínicas es de gran utilidad para acabar con los síntomas.

Nasales

La rinitis alérgica engloba un conjunto de síntomas que afectan a la nariz y áreas asociadas. Estos síntomas se presentan cuando el alérgeno entra en contacto con la cavidad nasal durante el proceso respiratorio normal. Esta condición también se conoce como fiebre del heno y, aunque curse con signos similares a los de un resfriado, no tiene ninguna base infecciosa (ni vírica ni bacteriana).

Los síntomas más comunes de la rinitis nasal son:

  • Goteo nasal y congestión.
  • Estornudos.
  • Tos.
  • Picor en nariz, paladar y garganta.
  • Piel hinchada debajo de los ojos.
  • Goteo posnasal (mocos acumulados en el fondo de la garganta).
  • Fatiga.

Como en los casos anteriores, el primer paso para tratar la rinitis alérgica es evitar el contacto con el alérgeno que la provoca. Los corticoides nasales, los antihistamínicos y los medicamentos descongestionantes son de gran utilidad para aliviar los síntomas de la condición.

Respiratorios

Al igual que la rinitis, el asma alérgica ocurre cuando el alérgeno ingresa en la vía respiratoria. Aunque no siempre están relacionadas, el asma y la alergia suelen presentarse de forma simultánea en las personas afectadas. Los mismos compuestos que generan la rinitis alérgica pueden afectar a los bronquios y otros elementos del sistema respiratorio inferior, haciendo que se estrechen. Algunos de los síntomas más comunes del asma son los siguientes:

  • Tos con producción de flemas.
  • Dificultad para respirar que empeora con la actividad física.
  • Sibilancias al respirar.
  • Rigidez en el pecho.
  • Problemas para dormir.
  • Patrón de respiración anormal.

Los objetivos del tratamiento de esta condición se resumen en los siguientes puntos: controlar la inflamación de las vías respiratorias, limitar la exposición a los alérgenos y minimizar los síntomas para aumentar la calidad de vida. Esto se consigue con la administración de fármacos de acción prolongada y de medicamentos de rescate en los momentos de mayor necesidad (broncodilatadores orales y corticosteroides).

Digestivos

Las alergias no solo involucran al aparato respiratorio. Por ejemplo, existen alergias alimentarias que se manifiestan cuando el paciente consume una comida que el sistema inmunitario reconoce como dañina. Es importante no confundir estos cuadros con las intolerancias (como a la lactosa o la fructosa), pues en estos últimos no hay una reacción inmunitaria involucrada.

Los signos y síntomas más comunes de las alergias alimentarias son:

  • Picor en la boca al ingerir el alimento que provoca alergia.
  • Hinchazón de labios, cara, lengua y garganta.
  • Sibilancias y congestión nasal.
  • Dolor abdominal.
  • Diarrea.
  • Náuseas y vómitos.
  • Aturdimiento, mareo y desmayos.

La única forma de evitar estos síntomas de la alergia en el entorno digestivo es no comer el alimento que los causa. En caso de que se haya cometido el error, los antihistamínicos de venta libre (o con receta) pueden ayudar en los casos más leves. Si el cuadro es muy grave, se debe acudir de urgencias a la clínica para una inyección de epinefrina.

Una mujer con la nariz tapada por alergia.

Como habrás comprobado, los síntomas de la alergia son muy variados y dependen mucho de la vía de entrada del alérgeno. Es muy importante registrarlos cuanto antes, pues de lo contrario se corre el riesgo de no estar preparado ante una reacción grave. Si te has visto reflejado en cualquiera de estas líneas, acude a tu médico para que te haga las pruebas pertinentes.

 

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