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Síndrome de Sanfilippo

Las enfermedades raras afectan a una proporción reducida de la población global. Aunque los casos absolutos de estas patologías sean muy reducidos, suponen un auténtico desafío para la comunidad médica y científica: la mayoría de ellas no tienen cura, sus mecanismos subyacentes suelen ser desconocidos y son muy difíciles de manejar a nivel sintomático. El síndrome de Sanfilippo ejemplifica claramente el desconocimiento general sobre las enfermedades raras.

El síndrome de Sanfilippo, también conocido como mucopolisacaridosis tipo III, es una enfermedad genética autosómica recesiva que afecta al cerebro y la médula espinal desde la niñez. En las siguientes líneas, te contamos en qué consiste, cuáles son sus causas y cómo se trata.

¿Qué es el síndrome de Sanfilippo?

Los seres humanos poseemos 2 alelos para cada gen, uno heredado de la madre y otro del padre. Desde un punto de vista científico, las enfermedades genéticas se pueden categorizar como dominantes o recesivas. Las dominantes son aquellas que se manifiestan sintomáticamente cuando solo uno de los 2 alelos es defectuoso, mientas que en las recesivas ambos alelos tienen que ser disfuncionales para que se exprese la enfermedad.

El síndrome de Sanfilippo es una condición hereditaria y progresiva que afecta sobre todo al sistema nervioso central. Es una enfermedad autosómica y recesiva, o lo que es lo mismo: la mutación que la causa está en un cromosoma no sexual y ambos alelos tienen que estar mutados para que se exprese. Las personas con un solo alelo mutado son portadoras y no están enfermas, pero sí pueden transmitirla a su descendencia.

Los lisosomas son orgánulos celulares que contienen enzimas digestivas y su función principal es degradar y reciclar restos de desechos. El síndrome de Sanfilippo corresponde a uno de los 5 trastornos de almacenamiento lisosomal de tipo neurodegenerativo. Los subtipos de la enfermedad varían según la mutación genética causal, pero todos desembocan en el mismo evento fisiológico: la degradación incompleta del heparán sulfato.

La acumulación de heparán sulfato en las células hace que estas no funcionen como deberían, lo que causa fallos en diversas células, órganos y tejidos. Este trastorno aparece en 1 de cada 70 000 nacimientos, aunque la epidemiología varía según el subtipo analizado. Aun así, se considera un trastorno muy poco común en todos los casos.

Pruebas de paternidad.

Causas del síndrome de Sanfilippo

Como hemos dicho en líneas previas, el síndrome de Sanfilippo es un trastorno genético de tipo metabólico. Puede estar causado por las mutaciones en 4 genes diferentes, lo que genera la siguiente clasificación:

  • Tipo A: la mutación se encuentra en el gen SGSH, que codifica la enzima N-sulfoglucosamina sulfohidrolasa. 137 mutaciones distintas conocidas pueden ocurrir en este gen.
  • Tipo B: en este caso, la mutación está en el gen NAGLU, responsable de la síntesis de la enzima alfa-N-acetilglucosaminidasa. Se conocen 152 mutaciones en el gen NAGLU que causan síndrome de Sanfilippo tipo B.
  • Tipo C: la mutación se encuentra en el gen HGSNAT, el cual codifica la enzima alfa-glucosaminida N-acetiltransferasa. Hay 64 mutaciones asociadas a esta variante de la enfermedad.
  • Tipo D: el gen mutado es el GNS y la enzima implicada la N-acetilglucosamina-6-sulfatasa. Solo 23 mutaciones conocidas se han asociado al tipo D.

Un niño con solo un alelo mutado es portador de la enfermedad, pero no tiene síntomas. Para que el síndrome se manifieste, las mutaciones implicadas tienen que heredarse tanto de la madre como del padre. Esto es poco probable, de ahí que el número de afectados en la población general sea tan bajo.

¿Cuáles son los síntomas?

Los niños con síndrome de Sanfilippo nacen con él, pero los síntomas no suelen aparecer hasta los 2-6 años de edad. Cuando se manifiestan, los signos clínicos tempranos más comunes son los siguientes:

  • Retraso en el desarrollo del habla.
  • Tener una cabeza más grande de lo normal.
  • Problemas de comportamiento, como hiperactividad o tendencias compulsivas.
  • Dificultades para dormir.
  • Diarrea crónica.
  • Dolores de cabeza.
  • Signos comportamentales similares a los del autismo.
  • Trastornos psicomotrices.
  • Rigidez articular.

A medida que pasa el tiempo, las personas con este síndrome suelen experimentar artritis, pérdida de la audición y de la visión, agrandamiento del hígado y del bazo, convulsiones, infecciones respiratorias y otros muchos efectos secundarios. En la última fase de la enfermedad, los niños también experimentan pérdidas importantes a nivel tanto cognitivo como psicomotriz. Pierden la capacidad de comunicarse, moverse y hasta comer por sí solos.

Esta degradación de las habilidades adquiridas hace que la condición sea conocida como el “Alzheimer de los niños”. De todas formas, el síndrome de Sanfilippo tiene muy poco que ver con las demencias cerebrales típicas de la tercera edad. Por desgracia, los afectados rara vez superan los 20 años.

Diagnóstico

Es esencial realizar el diagnóstico del síndrome de Sanfilippo a tiempo para que el niño reciba toda la atención necesaria cuanto antes. Para ello, se pueden llevar a cabo las siguientes pruebas:

  • Análisis de orina: la concentración elevada de ciertas sustancias en la orina puede indicar que algunas enzimas no funcionan bien. Esta analítica es esencial para comenzar el proceso diagnóstico del síndrome.
  • Análisis de sangre: si la orina trae resultados sospechosos, la analítica de sangre es el siguiente paso. En él, se puede cuantificar la actividad enzimática y confirmar la enfermedad.
  • Pruebas genéticas: los análisis genéticos a partir de una muestra de sangre o saliva permiten detectar las mutaciones causantes del síndrome.

Este síndrome es muy raro y se puede tardar bastante en llegar al diagnóstico definitivo. No suele ser la sospecha principal cuando el niño llega al profesional médico con síntomas.

Tratamiento del síndrome de Sanfilippo

Hoy en día no hay terapias definitivas que permitan revertir los síntomas del síndrome de Sanfilippo. Como hemos dicho en líneas previas, esta enfermedad no tiene cura y los pacientes no suelen vivir más allá de la adolescencia. De todas formas, cada día se ponen en vigencia nuevos tratamientos que pueden ayudar a manejar la sintomatología.

La terapia de reemplazo enzimático (ERT), por ejemplo, se está comenzando a emplear como tratamiento de apoyo en los niños con síndrome de Sanfilippo. En este abordaje clínico, se busca administrar directamente la enzima que falta en el organismo del paciente para que las rutas metabólicas vuelvan a su normalidad. Es un tratamiento de por vida y se requiere mucha más investigación para asegurar su eficacia.

La terapia génica, por otro lado, busca introducir una copia funcional del gen defectuoso en el organismo del paciente. Este proceso es muy complejo y se escapa de los límites del artículo, pero hay información extensa y fiables sobre él. Al igual que en el caso anterior, se requiere investigación.

La terapia génica tiene mucho camino por recorrer.

El síndrome de Sanfilippo es una enfermedad genética a día de hoy incurable, pero se puede abordar a nivel sintomático para que los pacientes mantengan la calidad de vida por el máximo tiempo posible. De todas formas, el futuro es prometedor. Puede que los avances científicos nos acerquen hacia una cura cada vez más.

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