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Transaminasas

Los análisis de sangre periódicos son esenciales para mantener el bienestar. Estos no solo confirman la salud de quien los lleva a cabo, sino que pueden indicar desajustes y patologías mucho antes de que se manifiesten con síntomas. Sin duda, la analítica rutinaria es uno de los primeros cribados hacia el diagnóstico de muchísimas enfermedades.

Las transaminasas son enzimas intracelulares de gran interés a la hora de interpretar un análisis de sangre. Te lo contamos todo sobre su función, valores normales y patologías asociadas. ¡No te lo pierdas!

¿Qué son las transaminasas?

Las transaminasas, también conocidas como aminotransferasas, son un conjunto de enzimas que se encuentran dentro de células de órganos como el corazón, el hígado, los músculos y los riñones. Su función principal es catalizar una reacción de transaminación entre un aminoácido y un α-cetoácido, lo cual es importante en el proceso de síntesis de proteínas. Además, cabe destacar que se trata de enzimas inducibles: su actividad puede aumentarse por la acción de ciertas hormonas, como glucocorticoides y hormonas tiroideas.

La concentración de transaminasas en sangre es un parámetro que se mide en las analíticas sanguíneas rutinarias. Un aumento anormal de sus valores suele ser indicativo de un daño hepático, el cual puede verse propiciado por muchas condiciones (alcoholismo, hepatitis B, hemocromatosis y más). La lesión de las células hepáticas se manifiesta por una actividad elevada de las transaminasas séricas, incluso antes de la aparición de los síntomas y signos clínicos (como la ictericia).

A continuación, se citan las particularidades de las transaminasas más relevantes a nivel clínico.

Transaminasa ALT o GPT

La transaminasa ALT, mejor llamada alanina aminotransferasa o alanina transaminasa, se encuentra principalmente en las células del hígado. La ALT es una de las enzimas que ayudan al hígado a transformar el alimento en energía y una concentración alta de ella en sangre puede indicar un daño hepático por la destrucción de sus células (los hepatocitos). Como curiosidad, cabe destacar que su vida media en el torrente sanguíneo es de 47 horas.

Los valores normales de ALT en sangre son de 4 a 36 unidades por litro (U/L), en específico de 10 a 40 en hombres y de 7 a 35 en mujeres.

Transaminasa AST o GOT

La transaminasa AST, GOT transaminasa o aspartato aminotransferasa es una enzima que se encuentra en varios tejidos, sobre todo el hígado, el corazón y el tejido muscular. Su valor elevado en sangre se asocia a diversas causas, entre las que destacan una lesión hepática, un infarto agudo de miocardio, miopatías o la administración de ciertos fármacos. Su vida media en el torrente sanguíneo es de 17 horas.

Los valores normales de AST son de 8 a 33 U/L, específicamente de 8 a 40 en hombres y de 6 a 34 en mujeres.

La prueba de las transaminasas en sangre puede recomendarse en pacientes con antecedentes familiares de enfermedad hepática, consumidores excesivos de alcohol, obesos, diabéticos y con síntomas compatibles/similares a los de una hepatitis. También puede ser necesaria como medida de monitoreo en personas que están tomando medicamentos con posibles efectos secundarios sobre el hígado.

¿Qué significa tener las transaminasas altas?

Las elevaciones leves y asintomáticas (menos de 5 veces el límite superior de lo normal) de los niveles de alanina transaminasa y aspartato transaminasa son comunes en las clínicas de atención primaria. Es más, se estima que hasta el 10 % de la población en algunos países de alto ingreso (como EE. UU.) tienen los niveles de transaminasas elevados.

Los desencadenantes más comunes de los valores atípicos o preocupantes son los siguientes:

  • Hepatitis B o C crónicas: son infecciones hepáticas potencialmente graves causadas por los virus de la hepatitis B y C, de manera respectiva. Algunos casos son de curso agudo, pero otros se instauran por más de 6 meses y generan hepatitis crónica con daño del tejido hepático.
  • Hígado graso (esteatosis hepática): como su propio nombre lo indica, esta patología se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado. Si está causada por alcoholismo se trata como una hepatopatía alcohólica, pero también puede verse promovida por la obesidad y otras condiciones.
  • Mononucleosis infecciosa: esta infección es causada, en general, por el virus de Epstein-Barr (VEB). Los pacientes que tienen mononucleosis infecciosa debido a una infección por VEB pueden mostrar un funcionamiento anormal del hígado.
  • Enfermedad de Wilson: la enfermedad de Wilson es un trastorno hereditario poco común que causa una absorción y conservación exagerada de cobre en el organismo. Si se deposita en el hígado, provoca la muerte de las células y su cicatrización.
  • Alcoholismo: los niveles de transaminasas y de gammaglutamil transferasa se pueden ver elevados en personas con hepatitis alcohólica.

La enfermedad hepática es la causa principal del aumento de las transaminasas en sangre, pero también puede ocurrir por otros padecimientos. La anemia hemolítica, el daño muscular, el infarto de miocardio y las patologías pancreáticas también pueden provocar valores alterados en este frente. De todas formas, un resultado anormal en las pruebas de transaminasas indica la necesidad de someterse a otros estudios para detectar disfuncionalidades orgánicas.

¿Cómo bajar las transaminasas?

El primer paso, en todos los casos, es ponerse en manos de un médico. Aunque existan ciertos métodos “naturales” para bajar las transaminasas en poco tiempo, todo abordaje tiene que ser monitorizado por un profesional de la salud. Aun así, a modo informativo, citamos algunos de los cambios caseros que pueden hacerse para prevenir o reducir el aumento de las transaminasas:

  • Hacer ejercicio de modo regular: la actividad física es un factor muy importante para mantener el bienestar de todos los órganos y sistemas, incluyendo el hígado.
  • Mantenerse bien hidratado: el consumo regular de agua es esencial para que la filtración a nivel hepático sea adecuada.
  • Perder peso: la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas puede causar una enfermedad conocida como hígado graso. La mejor manera de evitar esta situación es mantenerse en un peso estable, ya sea de forma autónoma o con ayuda de un nutricionista.
  • Incrementar el consumo de ácido fólico: la deficiencia de folato podría aumentar el riesgo de padecer daño hepático. Por ello, aumentar el consumo de ácido fólico es un buen paso para reducir los niveles de transaminasas en sangre siempre que lo prescriba un profesional.
  • Cambiar la dieta: el diagnóstico de transaminasas altas puede requerir la aplicación de ciertos cambios en la dieta. Se recomienda tomar más frutas y verduras, consumir menos proteína de origen animal y tomar más fibra, entre otras cosas.

Como habrás podido comprobar, los motivos por los que suben las transaminasas en sangre son variados, aunque en la mayoría de los casos implican un daño en el hígado. No dudes en ponerte en manos de un profesional médico si has recibido resultados anormales en una analítica de sangre, ya sea con respecto a este parámetro o cualquier otro.

 

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