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Trastorno de síntomas somáticos

La mayoría de los trastornos psiquiátricos se acompañan de síntomas mentales. Aunque esta afirmación suene obvia, nunca está de más recordar que muchas personas asocian patologías complejas como la ansiedad o la depresión solo a signos y emociones no tangibles, como tristeza, apatía, debilidad o falta de motivación. El trastorno de síntomas somáticos demuestra que esta idea es errónea.

Según estudios epidemiológicos, más del 5% de la población mundial padece ansiedad crónica y/o depresión. Vamos más allá, pues 1 de cada 4 personas tendrán trastorno mental a lo largo de su vida. En estas líneas, te contamos en qué consiste el trastorno de síntomas somáticos y cómo se relaciona con el bienestar individual. No te lo pierdas.

¿Qué es el trastorno de síntomas somáticos?

El trastorno de síntomas somáticos (TSS), también conocido como trastorno somatomorfo, es una condición psicológica y diagnóstico que se realiza en aquellas personas que se quejan de forma crónica y persistente de síntomas físicos que no tienen un origen identificable. De todas maneras, esto no implica que el malestar experimentado sea irreal o un intento de llamar la atención.

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados unidos, los síntomas derivados del trastorno de síntomas somáticos son reales. El dolor no es ficticio e, incluso, puede estar causado por una condición médica que no se haya caracterizado durante el proceso diagnóstico. Aun así, cabe destacar que el problema central de este trastorno es la reacción extrema ante el signo clínico y cómo afecta al día a día del paciente.

Una persona con TSS puede percibir dolor en procesos fisiológicos normales, como la digestión o ciertos movimientos musculares. También es posible que se experimente un malestar con una causa médica diagnosticada, pero la percepción del dolor y la preocupación son mucho mayores de lo que se espera del cuadro clínico “real”.

Estudios estiman que la prevalencia del TSS es del 5 al 7% de la población general, con una clara tendencia hacia el género femenino (10:1). Suele comenzar antes de los 30 años de edad, pero su aparición puede tener lugar en cualquier momento de la vida. Aunque no sea así en todos los casos, también se ha asociado de forma clara a otros trastornos mentales, como trastorno de personalidad evitativo, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y otros relacionados con la ansiedad crónica.

El dolor puede tener causas múltiples.

¿Cuáles son los síntomas del TSS?

Los síntomas físicos que más se asocian al trastorno de síntomas somáticos son el dolor en prácticamente cualquier parte del cuerpo, la fatiga o la debilidad. Pueden ser sensaciones muy específicas (como malestar al respirar o al defecar) o más generalizadas, como falta de energías durante todo el día. Van de moderados a graves y también se mueven en una escala de únicos, múltiples o variables.

Aun así, cabe destacar que la sintomatología de interés del TSS es la emocional, derivada de la percepción del paciente ante el dolor que siente. Recogemos los siguientes puntos de interés:

  • Sentir una ansiedad extrema con respecto a los síntomas experimentados. Preocupación constante sobre posible enfermedad.
  • Interpretar procesos fisiológicos normales como signo de patología.
  • Temor sobre la gravedad de los síntomas experimentados, a pesar de la falta de evidencia médica.
  • Ir al médico múltiples veces para realizarse pruebas y no tranquilizarse con los resultados positivos.
  • Sentir que el profesional médico no toma los síntomas en serio y que, en general, no hace lo suficiente para solucionar el problema.
  • Pensar demasiado tiempo en enfermedades y buscar información sobre ellas de forma compulsiva.

Estos son solo algunos de los síntomas emocionales derivados del TSS, aunque existen muchos más. En ocasiones, los pacientes pueden llegar a sentir tal malestar y ansiedad que se ven incapaces de hacer actividades rutinarias que antes no suponían ningún problema.

Diagnóstico del trastorno de síntomas somáticos

Puede que los signos clínicos físicos que experimenta el paciente no tengan una causa clara, pero el trastorno de síntomas somáticos sí que se puede diagnosticar. Tal y como indica el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, creado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), estos son los criterios que indican un TSS:

  1. Presencia de síntoma(s) somático(s) que causa(n) angustia significativa o interrupción en la vida diaria.
  2. Uno o más pensamientos, sentimientos y/o comportamientos que están relacionados con los síntomas somáticos que son persistentes, excesivos, asociados con un alto nivel de ansiedad y que resultan en la dedicación de tiempo y energía excesivos.
  3. Duración de los síntomas de 6 meses o más.

Más allá de cumplir estos criterios, es necesaria una exploración general del paciente a nivel tanto físico como psicológico, lo que incluye un cuestionario sobre la salud mental y una evaluación. Al fin y al cabo, este trastorno tiene un origen psiquiátrico y debe tratarse como tal.

Tratamiento

No existe un tratamiento definitivo y absoluto para el trastorno de los síntomas somáticos. En realidad, el objetivo es ayudar al paciente a convivir con sus síntomas físicos, y no eliminarlos. Esto implica poner fin a la ansiedad derivada y los comportamientos adquiridos durante el proceso, como ir al médico demasiadas veces en busca de respuestas o buscar información sobre enfermedades constantemente.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es de gran importancia a la hora de abordar este trastorno. Este tipo de psicoterapia requiere de un asesor de la salud mental y un programa estructurado durante un número limitado de sesiones. En ella, se busca que el paciente tome conciencia de sus pensamientos negativos e imprecisos para evitarlos y ser más resolutivo en situaciones exigentes.

Aunque no siempre sea necesario, algunos pacientes pueden sentirse aliviados con el consumo de medicamentos antidepresivos. Estos solo deben consumirse por el tiempo estipulado y bajo la atención de un profesional en la salud mental.

Como habrás podido comprobar, el trastorno de síntomas somáticos es una entidad compleja que no debe tomarse a la ligera. Preocuparse por un dolor específico es lo más natural del mundo, pero si todas las pruebas médicas han salido bien y continúa la paranoia, quizá sea momento de sospechar de un cuadro más mental que físico.

Si te has visto reflejado en estas líneas, no dudes en acudir a un profesional de la salud mental cuanto antes. Sentirse siempre mal no es natural y se puede remediar con las herramientas psicológicas y farmacológicas adecuadas. Déjate ayudar antes de que tu problema interfiera en el día a día de forma significativa.

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