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10 consejos para prevenir la gastritis

El término gastritis engloba a un conjunto de condiciones que tienen un punto en común: la inflamación aguda o crónica de las mucosas que recubren las paredes del estómago. La gastritis es un evento clínico muy habitual que puede tener diversas causas, desde el consumo de alcohol hasta la infección por el microorganismo Helicobacter pylori, pasando por anemia perniciosa, reflujo biliar, estrés extremo y mucho más.

Los síntomas más comunes de la gastritis son la inapetencia, las náuseas, los vómitos y el dolor en la parte superior del abdomen. Aunque en algunos casos esta condición se vincule a enfermedades que requieran un tratamiento inmediato, en muchos casos se pueden tomar medidas para evitar la acidez estomacal y otros síntomas derivados. En las siguientes líneas, te mostramos 10 consejos para prevenir la gastritis.

1. Reducir el consumo de alcohol

El consumo de alcohol y los trastornos digestivos están íntimamente relacionados. Si se padece de alcoholismo y se bebe en exceso, esta sustancia puede irritar y erosionar la capa mucosa que protege al estómago. Por ejemplo, las bebidas alcohólicas con bajo contenido de alcohol (como el vino o la cerveza) aumentan de manera considerable la secreción de ácido gástrico y la liberación de gastrina, la hormona que induce la secreción de ácido. Además, las personas alcohólicas también tienden a tener otros hábitos insanos que se asocian al daño estomacal (comer poco, fumar, consumir otras drogas y más).

Según el Instituto Nacional para el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo, se considera que el consumo seguro de alcohol es de 7 bebidas a la semana en mujeres y 14 en hombres. Aunque no se supere este umbral, diversas condiciones pueden hacer que el estómago responda peor al consumo de alcohol. Ante cualquier duda o síntoma atípico, consulta con tu médico.

2. Evitar la cafeína

Tal y como indican estudios científicos, la cafeína estimula la secreción de ácido gástrico, la secreción pancreática/biliar y la motilidad intestinal, entre otras cosas. Además, el café y otras bebidas asociadas son ácidos de por sí, lo que podría actuar de forma sinérgica con el factor ya nombrado para fomentar la inflamación intestinal. Desde luego, el consumo de café puede empeorar la condición en aquellas personas que ya padecen acidez. Mejor optar por el té y otras bebidas para empezar la mañana.

El café puede empeorar los síntomas de una gastritis.

3. Evitar comidas fritas y ultraprocesadas

La dieta indicada para los pacientes con gastritis siempre implica una reducción del consumo de grasa. La comida frita, la mantequilla, las cremas dulces y otras sustancias deben evitarse en estos casos porque pueden empeorar una inflamación gástrica ya existente. En vez de freír las comidas con mucho aceite, se recomienda hornearlas, hervirlas o cocinarlas al vapor. Además de prevenir la gastritis, así se adopta un estilo de vida mucho más sano.

4. Comer en porciones pequeñas

Comer en cantidades más pequeñas hace que la digestión sea más sencilla y permite que el cuerpo absorba vitaminas y nutrientes de una manera más eficiente. En general, se suele recomendar a las personas con gastritis repartir su menú en 5-6 porciones diarias de menor abundancia, en comparación con las 3 comidas copiosas que se suelen realizar. De todas formas, antes de adoptar cualquier cambio de este calibre en la alimentación, se recomienda hablar con un nutricionista.

5. Manejar el estrés

Vivir tranquilo en una sociedad que cada vez exige más de nosotros es complicado. De todas formas, hay que diferenciar entre un estado estresado justificado y temporal de una situación de alerta y preocupación constante. Tener estrés esporádico como respuesta a un estímulo es normal, pero vivir constantemente estresado no. Algunas condiciones psiquiátricas, como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), se caracterizan por un malestar que se puede manifestar a nivel intestinal.

Aunque la ansiedad y el estrés no causen inflamación gástrica por sí solos, sí pueden ser desencadenantes de una dispepsia funcional, con síntomas muy similares a los de la gastritis. Hay diversos medicamentos farmacológicos que pueden ayudar a abordar este cuadro, pero sin duda siempre se requiere de una terapia psicológica para mejorar los estados de estrés continuados en el tiempo.

6. Reducir el consumo de antiinflamatorios no esteroideos

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son un grupo heterogéneo de fármacos con cualidades antiinflamatorias, analgésicas y antipiréticas. Muchos de ellos se venden sin necesidad de prescripción previa y se emplean de manera habitual para tratar el dolor y la fiebre. Por desgracia, su efecto adverso más frecuente es la irritación directa o indirecta del tracto gastrointestinal. Este evento podría ocurrir en el 10% de los pacientes que los usan, sobre todo si fijamos nuestra atención en la población anciana.

La acción de los AINEs sobre el aparato digestivo puede desembocar en gastritis, esofagitis, úlceras y más. Si tienes cualquier duda sobre el consumo de estos fármacos o notas efectos adversos, no dudes en acudir a tu profesional de salud. Existen otras opciones farmacológicas que te pueden ayudar.

7. Dejar de fumar

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco mata hasta a la mitad de personas que lo consumen. Más allá del riesgo del cáncer de pulmón y otros muchos efectos nocivos, se ha demostrado que la nicotina y otros compuestos de los cigarrillos tienen efectos dañinos sobre la mucosa gástrica por diversos mecanismos bioquímicos. Dejar de fumar es lo mejor que un fumador puede hacer en cualquier momento dado.

8. Evitar el picante

Como podrás imaginar, las comidas picantes pueden agudizar los síntomas de una gastritis. Por ello, lo mejor es evitarlas en su totalidad si se tienen problemas gastrointestinales. Lo mismo se aplica a aquellos platos con una gran cantidad de condimentos.

9. Prevenir la infección por Helicobacter pylori

Helicobacter pylori es una bacteria gram-negativa con forma de bacilo que se puede encontrar en el estómago de muchas personas. Se estima que hasta el 50% de la población mundial está infectada por este microorganismo, pero no siempre genera síntomas. El 85% permanece asintomática, el 15% puede desarrollar una úlcera péptica y el 1% un cáncer de estómago.

Aún se desconoce con exactitud su mecanismo de acción, pero está claro que la infección por H. pylori favorece la gastritis, las úlceras pépticas y algunos tipos de cáncer. Evitar esta infección a lo largo de la vida es prácticamente imposible, pero se pueden tomar ciertas medidas:

  • Lavarse las manos con jabones microbicidas antes de llevárselas a la boca.
  • Evitar el consumo de agua y alimentos de fuentes dudosas a nivel sanitario.
  • Mantener una higiene general adecuada.
  • Evitar contacto cercano con personas que han sido confirmadas como infectadas.

Más que evitar la infección por H. pylori, lo más adecuado es acudir al médico especializado en el aparato digestivo en cuanto la acidez estomacal, el dolor abdominal, el reflujo y/o la gastritis se vuelvan habituales. La infección por H. pylori se confirma con una prueba de aliento muy sencilla y se trata con antibióticos.

10. Mantener equilibrada la microbiota intestinal

La microbiota intestinal, también conocida como flora intestinal, hace referencia al conjunto de microorganismos (sobre todo bacterias) que viven en nuestros intestinos. Estas comunidades son esenciales, pues nos ayudan a metabolizar alimentos de origen vegetal, nos protegen frente a infecciones y entrenan al sistema inmunitario, entre otras muchas cosas.

Si la microbiota intestinal se desequilibra, puede tener lugar un cuadro conocido como disbiosis. Aunque la disbiosis no se relaciona de forma directa con la gastritis, sí puede cursar con síntomas similares: hinchazón, digestiones pesadas, estreñimiento, ansiedad y mucho más. Hay análisis específicos que estudian la composición de la microbiota y se puede recomendar el consumo de probióticos o prebióticos para evitar su desajuste.

La microbiota intestinal tiene múltiples funciones en nuestro cuerpo.

Como ves, son muchos los factores que pueden causar una inflamación gástrica o empeorar los síntomas derivados de ella. Prevenir la gastritis puede ser muy sencillo, pero siempre se requiere atención de un profesional médico si se convierte en una condición que dificulta el día a día. La mayoría de problemas gastrointestinales se pueden solucionar con el tratamiento adecuado. Si tienes cualquier inquietud, consúltala con tu médico de confianza.

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