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5 diferencias entre probióticos y prebióticos

La comunidad microbiana que habita en nuestro intestino o microbiota se conoce como un “segundo genoma”. Estos microorganismos simbiontes realizan muchas funciones esenciales para la vida del humano: sintetizan vitaminas, metabolizan compuestos de origen vegetal, entrenan al sistema inmunitario y combaten infecciones, entre otras muchas cosas. Sin nuestra flora intestinal o microbiota, sería imposible la vida tal y como la conocemos hoy en día.

Los probióticos y los prebióticos suscitan cada vez más interés en la población general por sus múltiples propiedades a la hora de mantener sana la microbiota. De todas formas, aunque suenen similares y difieran solo en una letra, estos dos conceptos son distintos y sus aplicaciones varían. En las siguientes líneas, te contamos las diferencias entre probióticos y prebióticos.

1. Los probióticos son microorganismos, los prebióticos comidas

Tal como indican fuentes profesionales, los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del humano. Los probióticos actúan principalmente en el aparato digestivo y su finalidad es mantener o restaurar el estado óptimo de la microbiota. Pueden fomentar la protección del sistema intestinal, mejorar la digestión y optimizar la función intestinal, entre otras muchas cosas. Diversos lactobacilos y bifidobacterias se consideran microorganismos probióticos, aunque existen muchos más.

Es necesario recalcar que los probióticos son seres vivos. Hay comidas que tienen probióticos en su interior de forma natural, pero el alimento en sí no es el probiótico. Aunque se suela utilizar el término para designar suplementos e ingredientes, esto es erróneo.

Por otro lado, los prebióticos se definen como fibras vegetales especializadas que actúan como “fertilizantes” y estimulan el crecimiento de bacterias sanas en el intestino. En este caso sí que hablamos de ingredientes y no de seres vivos. Se encuentran naturalmente en muchas frutas y verduras, aunque también se pueden consumir en forma de suplementos.

Como último apunte en esta categoría, destacamos que los probióticos son los microorganismos vivos, pero no sus partes y sus productos metabólicos. Por ejemplo, los elementos de la pared celular de las bacterias que se liberan al entorno cuando mueren o las vitaminas que sintetizan durante sus procesos vitales no son probióticos. En estos casos, se emplea un término mucho menos conocido: el postbiótico.

Un perfil básico de microbiota.

2. Su método de acción es diferente

Los probióticos actúan de forma directa sobre la estabilidad y la composición de la comunidad microbiana intestinal. Al ser microorganismos vivos, colonizan los nichos libres, metabolizan fibras vegetales, combaten a microorganismos nocivos con bactericidas y competencia ecológica y mucho más. Dicho de forma rápida y sencilla, ocupan su espacio al entrar en el tubo digestivo y viven en él, beneficiándonos en el proceso.

Por su parte, los prebióticos son sustancias que promueven el crecimiento de bacterias buenas en el intestino, es decir, sustratos alimenticios. Su acción puede ser muy beneficiosa, pero es más indirecta que en el caso anterior. Esto no quiere decir que uno sea mejor que otro, pero es otra de las diferencias fundamentales entre probióticos y prebióticos.

3. Requisitos distintos

Para que un microorganismo pueda considerarse como probiótico, debe cumplir los siguientes requisitos:

  1. Está identificado correctamente a nivel científico (género, especie y cepa).
  2. Carece de factores de virulencia potencialmente nocivos para el humano.
  3. Está testado científicamente, tanto en modelos de laboratorio como en personas.
  4. Es tolerante a las condiciones de envasado y consumo.
  5. Su cantidad es suficiente para ejercer un efecto beneficioso en el hospedador.
  6. Aguanta las condiciones del tubo digestivo y puede formar parte de la microbiota, aunque sea de forma transitoria.

Por otro lado, los requerimientos para que un prebiótico se categorice como tal son:

  1. No es digerible por el ser humano, es decir, atraviesa el estómago y llega al intestino grueso, donde se encuentra la gran mayoría de la microbiota intestinal.
  2. Puede ser fermentado por los microorganismos que habitan en el cuerpo humano.
  3. Estimula la actividad y crecimiento de las bacterias “buenas” de manera selectiva.

En el caso de los probióticos, se subraya la importancia de que el microorganismo sea capaz de formar parte de la microbiota humana, aunque sea en un intervalo temporal concreto. Por otro lado, el rasgo más importante del prebiótico es que debe servir como sustrato de crecimiento para las bacterias buenas dentro del cuerpo.

4. Diferencias entre probióticos y prebióticos: ejemplos

Como son cosas distintas, está claro que podemos encontrar muchas diferencias a la hora de citar ejemplos de probióticos y prebióticos.

Recordamos que los probióticos son microorganismos vivos. Por ello, al mostrar ejemplos hablamos de géneros y especies de bacterias o levaduras (sobre todo):

  • Lactobacillus.
  • Bifidobacterium.
  • Saccharomyces.
  • Streptococcus.
  • Streptococcus.
  • Escherichia.

Por otro lado, los prebióticos son compuestos alimenticios. Entre sus ejemplos destacados, citamos los siguientes:

  • Fructanos.
  • Galactooligosacáridos.
  • Oligosacáridos derivados de la glucosa y el almidón.
  • Otros oligosacáridos.

Las comidas más ricas en probióticos de forma natural son aquellas que han pasado un proceso de fermentación. Destacamos el kéfir, el yogur, algunos tipos de queso y pan, el kimchi y la kombucha, entre otros. Por otro lado, los alimentos prebióticos son de origen vegetal por su riqueza en fibra. En este terreno, destacan las verduras de hoja verde, múltiples frutas, cereales integrales, legumbres y frutos secos.

5. Los probióticos podrían llegar a considerarse algo más riesgosos

Como última de las diferencias entre probióticos y prebióticos, es necesario citar sus posibles riesgos. Aunque en la inmensa mayoría de los casos su consumo sea seguro, hay algunas excepciones en las que no está nada aconsejado. Por ello, desde aquí recomendamos que ambos se tomen solo si existe una supervisión por un profesional en la salud.

Tal y como indican estudios científicos, algunos probióticos pueden crecer de más o infiltrarse en el torrente sanguíneo y causar reacciones adversas graves en personas que ya se encuentran débiles antes de recibir el tratamiento. Hay que tener especial cuidado en el caso de pacientes con SIDA, enfermedades terminales, cáncer, condiciones gástricas preexistentes y en embarazadas, entre otros grupos poblacionales. En general, se desaconseja el consumo de probióticos si hay cualquier signo de inmunosupresión.

Los prebióticos podrían ser algo más seguros que los probióticos. Esto se debe a que están compuestos por fibra vegetal, no microorganismos vivos. En general los prebióticos se toleran mejor, aunque puede desaconsejarse su consumo en ocasiones contadas.

Un ejemplo de alimento con prebióticos.

Resumir las diferencias entre probióticos y prebióticos en un solo concepto es sencillo: los probióticos son microorganismos vivos y los prebióticos alimentos que ayudan a su crecimiento. Ambos tienen como objetivo restaurar y mantener la salud de la microbiota, pero su definición, método de acción, fuentes y riesgos difieren mucho. Si quieres consumir cualquiera de ellos para mejorar tu bienestar intestinal, no dudes en consultarlo con tu profesional de salud de confianza.

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