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5 enfermedades asociadas a la menopausia

La menopausia es un proceso fisiológico natural en la vida de toda mujer. Se considera que se ha llegado a este punto del ciclo vital cuando no se ha producido sangrado menstrual durante un periodo de 12 meses de forma natural. Este hito marca el final de la producción de óvulos y, por tanto, de la fertilidad, pero también genera otros muchos cambios en el cuerpo que deben ser conocidos. Saber cuáles son las enfermedades asociadas a la menopausia es vital para prevenir su aparición.

Este periodo cursa con una gran cantidad de síntomas tanto emocionales como físicos que pueden llegar a ser molestos e, incluso, incapacitantes. Entre ellos, se pueden citar sofocos, dificultad para dormir, sudoración excesiva, dolores de cabeza, sequedad vaginal, palpitaciones, cambios de humor y más. De todas formas, detrás de todas las connotaciones negativas de esta etapa vital subyace una oportunidad excelente para mejorar la salud. En las siguientes líneas, citamos las principales patologías asociadas a la menopausia (específicamente a la post-menopausia) y la mejor forma de prevenirlas.

¿Qué patologías se asocian a la menopausia?

En su forma natural, la menopausia ocurre debido a un declive hormonal. La causa principal es el envejecimiento ovárico, un proceso fisiológico que se asocia a la disminución en número y calidad de los folículos (los sacos que albergan a los óvulos inmaduros). A largo plazo, esto desemboca en una disminución de los niveles de estrógeno y progesterona circulantes en sangre, lo que da lugar a los síntomas típicos y a los potenciales riesgos de padecer algunas patologías.

La menopausia ocurre entre los 45 y 55 años de edad, con una media a los 51 años. A partir de aquí, es necesario llevar a cabo revisiones médicas periódicas para asegurar el bienestar, tanto por problemas asociados a la menopausia como por aquellos que ocurren con el paso del tiempo en general. En las siguientes líneas, desglosamos las principales patologías y desajustes que se asocian de forma directa al cese de la fertilidad.

1. Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que cursa con la disminución de densidad de los huesos, acompañada de un deterioro del tejido óseo. Esto compromete la resistencia del aparato esquelético, lo que aumenta el riesgo de fracturas ante traumatismos que típicamente no supondrían un problema. A partir de los 35 años de edad comienza la pérdida de masa ósea natural, pero múltiples procesos la pueden acelerar: deficiencias de calcio y vitamina D, consumo de tabaco y alcohol, enfermedad celiaca, insuficiencia renal y más.

Las mujeres están en mucho mayor riesgo de desarrollar osteoporosis que los hombres debido a los cambios hormonales que tienen lugar durante la menopausia. La deficiencia de estrógeno de esta etapa vital aumenta la resorción ósea y disminuye su formación, lo que desemboca en pérdida de masa ósea. Más de 200 millones de personas en todo el mundo viven con esta enfermedad y a los 80 años el 70% del género femenino tiene osteoporosis.

Es posible reducir el riesgo de osteoporosis durante la menopausia teniendo en cuenta los siguientes factores:

  • Optar por una dieta diaria que contenga unos 1300 miligramos de calcio. Esto equivale a unas 3-4 porciones de productos lácteos naturales, aunque también hay otros muchos alimentos ricos en calcio. Un nutricionista puede ayudar a balancear la dieta con eficacia sin provocar problemas, así que siempre está indicado pedir su consejo.
  • Hacer ejercicio físico apropiado y acorde a la persona que conlleve el levantamiento de peso. Este tipo de actividad siempre debe hacerse bajo supervisión profesional.
  • Mantener niveles adecuados de vitamina D, pues ayuda en la absorción de calcio. Siempre se pueden hacer análisis de sangre preventivos para conocer los niveles de vitaminas en sangre.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol, cafeína y tabaco.

También se puede plantear el inicio de una terapia hormonal para evitar la osteoporosis en la menopausia, pero tanto la indicación como el seguimiento siempre deben venir de un profesional médico. Este tratamiento tiene múltiples beneficios, pero también posibles riesgos que deben ser discutidos.

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2. Enfermedades cardiovasculares

Durante la menopausia y después de ella, el cuerpo de la mujer produce menos estrógeno que antes. De forma directa o indirecta, esto se traduce en un mayor riesgo de que las arterias coronarias se estrechen, se produzca una redistribución de la grasa corporal, se desregule el metabolismo lipídico y se aumenten los niveles de colesterol “malo” (LDL) en sangre, entre otras cosas. Todos estos eventos son factores predisponentes para diversas enfermedades cardiovasculares.

Las enfermedades cardiovasculares, especialmente la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular, son algunas de las principales causas de muerte en todo el mundo. Tras la menopausia, es esencial hacer ejercicio de forma regular, someterse a chequeos médicos periódicos, llevar una dieta balanceada y mantener un peso dentro de los límites de la normalidad para minimizar el riesgo de problemas del corazón. Ante cualquier duda o inquietud, consulta con tu médico.

3. Infecciones de las vías urinarias

Las infecciones urinarias son patologías comunes que ocurren cuando ciertos patógenos ingresan a las vías urinarias a través de la uretra y comienzan a multiplicarse en la vejiga. Son mucho más frecuentes en mujeres que en hombres de base, pues la uretra femenina es mucho más corta que la masculina y las bacterias no tienen que hacer “tanto” recorrido para instaurarse.

La prevalencia de estas infecciones aumenta con la edad y las mujeres mayores de 65 años tienen hasta el doble de probabilidades de contraerlas en comparación con la población juvenil. Los cambios hormonales de la menstruación complican más las cosas, ya que pueden causar desbalances en la flora vaginal y sequedad, lo que facilita aún más la entrada de bacterias nocivas al aparato genitourinario. Por suerte, estos cuadros se suelen tratar de forma sencilla con antibióticos.

4. Incontinencia urinaria

Más que una enfermedad en sí misma, la incontinencia urinaria es un problema que cursa con la pérdida involuntaria de orina sin control del llenado y vaciado de la vejiga urinaria. Es un problema frecuente en la población envejecida que a menudo causa vergüenza, incomodidad e incluso problemas cutáneos.

Los niveles reducidos de estrógeno durante y tras la menopausia pueden causar adelgazamiento del revestimiento de la uretra. La musculatura pélvica también se puede debilitar con el tiempo. Estos dos factores, en conjunción, aumentan de forma considerable el riesgo de padecer incontinencia urinaria con el paso del tiempo. Aunque este sea un factor derivado de los procesos naturales del envejecimiento, no debe ser considerado como algo normal ni hay que resignarse a vivir con ello.

La incontinencia urinaria se puede abordar con entrenamiento de la vejiga, aprendizaje para vaciar la vejiga lo máximo posible, programación de horarios para ir al baño y control de la ingesta de líquidos, entre otras cosas. También se pueden emplear ciertos medicamentos, como anticolinérgicos, alfabloqueadores y estrógeno tópico, pero siempre bajo supervisión de un profesional médico.

5. Obesidad y ganancia de peso

Tal y como indican estudios, a los 2 años del cese del periodo, la tasa de ganancia de grasa se duplica y la masa magra, o masa muscular, comienza a disminuir de forma progresiva. De hecho, una mujer gana un 5-8% de peso de media en este intervalo temporal, aunque este valor es muy variable. Los cambios hormonales típicos de esta fase vital hacen que se deposite más grasa en el abdomen en comparación con las caderas, pero este no es el único factor que propicia el aumento de peso.

La pérdida de masa muscular asociada a la edad, los cambios en el estilo de vida, los problemas emocionales vinculados a la ingesta (como la ansiedad y las ganas de comer) y otros muchos factores también explican, en gran parte, la facilidad para subir de peso en el periodo de la menopausia. Ponerse en manos de un nutricionista es la mejor opción si surgen preocupaciones en este frente.

Hay muchas preguntas frecuentes sobre la menopausia.

Hay muchas enfermedades asociadas a la menopausia, pero pasar por esta etapa vital no significa que vayan a aparecer en todos los casos. Con la atención médica adecuada y un enfoque preventivo, se puede aprovechar este momento de la vida para mantener e incluso mejorar el estado de salud general.

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4 replies on “5 enfermedades asociadas a la menopausia

  • Maria lopez

    Hola mi nombre es maria tengo 51 ańosfui diagnosticada hace 5 ańos con hipertiroidismo tengo chequeos cada 6 meces de sangre y tomo mi medicamento. Mi pregunta es ahora que cumpli 51 ańos mi periodo se fue por completo llevo meces sin tenerlo tengo sofocos casi todo el dia y algunos por la noche, eso me desgasta mucho, emocionalmente y fisicamente , soy una mujer que hace ejercicio diario, me alimento bien.

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    • Samuel

      Buenos días, María, y muchas gracias por comentar en nuestro blog. Por desgracia, no podemos ayudarte más allá de la información expuesta en este artículo a modo divulgativo. Al no tener conocimiento sobre tu historial médico previo y tu situación personal, nos es imposible establecer un diagnóstico. Te recomendamos consultar esta información con tu médico y, ante cualquier duda, buscar una segunda opinión profesional. ¡Muchas gracias por tu comentario!

      Responder
  • Clara Milagros Hernandez Benavides

    Buenos dias ‘tengo 51 años ‘comenze con el proceso de menospausa a los 45 años ‘hace alrrededor de 8 meses estoy presentando dolor bajo vientre desde la pelvis hasta el ano ‘ e ido a consulta con diferentes ginecologos ‘ambos me dicen q es un problema circulatorio ‘tomo aspirina x las noches y venaton 3 veces al dia como m han indicado y mi dolor persiste ‘yo pregunto ‘necesito un exsamen mas profundo y tengo q convivir con este malestar de x vida ‘o habra otra solucion ‘gracias

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    • Samuel

      Buenos días y muchas gracias por tu comentario, Clara. Lamentamos tu situación personal, pero debido a la índole exclusivamente divulgativa de este blog, no podemos ofrecerte más consejo que busques ayuda médica. Solo un profesional en salud podrá conocer tu historial clínico concreto y realizará la anamnesis de la manera más adecuada. En caso de que no estés satisfecha con el diagnóstico realizado o el malestar persista, tal y como nos comentas, te animamos a que busques una nueva opinión profesional. Lamentamos no poder ser de más ayuda, y esperamos que tu cuadro se solvente pronto.

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