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7 enfermedades causadas por bacterias

Las bacterias son esenciales para la vida. Estos microorganismos se encuentran en prácticamente todos los ecosistemas de la Tierra y tienen una serie de funciones inestimables: representan una fuente de materia orgánica, realizan los ciclos biológicos para la transformación de nutrientes, modelan los entornos con su actividad química y mucho más. Además, también forman parte de la microbiota de los seres vivos (como el humano), permitiendo la digestión de ciertos alimentos, entrenando al sistema inmunitario y evitando la invasión por agentes infecciosos.

A pesar de todos los papeles positivos que tienen las bacterias como grupo biológico, algunos géneros y especies son capaces de infectar al ser humano y causar enfermedad, de naturaleza crónica o aguda. La cosa se complica cuando tenemos en cuenta el potencial adaptativo de ciertas bacterias, pues pueden volverse resistentes a antibióticos que antes se empleaban para combatirlas. Según fuentes científicas, cada año se producen más de 4 millones de muertes por la resistencia bacteriana a antibióticos.

Por todos estos motivos y más, es esencial conocer qué son las infecciones bacterianas y cómo se manifiestan. Con esta premisa en mente, en las siguientes líneas te mostramos 10 enfermedades causadas por bacterias y su relevancia clínica. ¡No te lo pierdas!

1. Gonorrea

La gonorrea ocupa el primer puesto porque es una de las enfermedades causadas por bacterias más comunes en todo el mundo. Tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 80 millones de personas contraen esta infección bacteriana cada año a nivel global. El agente responsable es Neisseria gonorrhoeae y el cuadro que causa se considera una infección de transmisión sexual (ITS), pues el contagio se produce tras el contacto vaginal, oral o rectal.

La gonorrea puede ser asintomática, pero en caso de que aparezcan síntomas se puede percibir dolor al orinar, secreción genital anormal, inflamación de la uretra y malestar al practicar sexo, entre otras cosas. Es muy importante detectar esta infección con presteza y tratarla cuanto antes, pues de lo contrario puede derivar en complicaciones como infertilidad, infección que se propaga a otras partes del cuerpo, mayor riesgo de contraer otras ITS y problemas durante el embarazo.

2. Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa, y potencialmente mortal, que afecta de forma primaria a los pulmones. Está causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria con forma de bacilo que solo crece en presencia de oxígeno y es muy resistente a la congelación, la desecación y otras inclemencias ambientales. Se considera que la tuberculosis es la causa número 13 de muerte a nivel global y más de 10 millones de personas se infectan anualmente.

Las bacterias causantes de la tuberculosis se transmiten de una persona a otra mediante toses, estornudos y otros medios que impliquen gotículas de saliva en el aire. Esta infección cursa con dolor en el pecho, tos persistente que se mantiene por más de 3 semanas, esputos sanguinolentos, fatiga, pérdida de apetito, fiebre y más. Si no se trata con los antibióticos pertinentes, hasta el 45 % de los pacientes mueren.

3. Botulismo

El botulismo ocupa el tercer puesto entre las enfermedades causadas por bacterias debido a su importancia a nivel cultural. A día de hoy se trata de una condición muy rara que afecta solo a unas 1000 personas cada año en todo el mundo, pero hay que tenerla en cuenta por su potencial letalidad. Además, su agente causal (Clostridium botulinum) está muy presente en la sociedad moderna, pues es la encargada de producir el bótox utilizado en procedimientos estéticos y farmacológicos.

C. Botulinum produce una de las toxinas más potentes en todo el mundo, pues 1 microgramo de esta sustancia es suficiente para matar a un humano si la inhala. Los síntomas de este cuadro dependen de la vía de entrada de la toxina (al comer, al sufrir una herida o en procesos médicos), pero se caracteriza por una debilidad generalizada, problemas motores, dificultad para respirar y visión borrosa. El botulismo debe tratarse de forma urgente con una antitoxina específica, pero por desgracia esta no sana el daño que ya se ha hecho.

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4. Cólera

El cólera es una enfermedad diarreica aguda que puede causar la muerte en cuestión de horas si no se trata. Aunque la Organización Mundial de la Salud lidera programas para reducir la incidencia de esta enfermedad en un 90 % en esta década, hasta 4 millones de personas siguen infectándose cada año. Su agente causal, Vibrio cholerae, se transmite a través de comida y bebida contaminadas. Por esta razón, la infección es mucho más común en regiones de bajo ingreso con procesos de saneamiento deficientes.

Hasta 1 de cada 10 personas infectadas con el cólera tendrán síntomas graves, aunque en sus primeras etapas incluyen diarrea acuosa muy abundante, vómitos, sed, calambres musculares e incapacidad para relajarse. El mayor problema de esta infección es la rápida deshidratación que causa, lo que a su vez puede derivar en un fallo de los riñones. La rehidratación urgente, el consumo de antibióticos y los líquidos intravenosos pueden ser necesarios para abordar el cólera.

5. Salmonelosis

La salmonelosis, también conocida como enterocolitis por salmonela, es una enfermedad intestinal provocada por bacterias del género Salmonella. Representa una de las causas de infección del tubo digestivo más comunes, siendo responsable de 93,8 millones de casos de gastroenteritis (y 155 000 muertes) en todo el mundo cada año. Al igual que el cólera, la bacteria se transmite a través de alimentos y agua contaminados.

Los síntomas suelen aparecer entre 8 y 72 horas después de la exposición a la bacteria. Entre ellos, se incluyen: dolor abdominal, escalofríos, diarrea, fiebre, vómitos, náuseas y dolor muscular. La mayoría de las personas se recuperan en unos pocos días sin tratamiento específico, pero siempre se recomienda prevenir la deshidratación consumiendo líquidos y electrolitos. En los casos más notables, se puede requerir la administración de antidiarreicos y/o antibióticos.

6. Sífilis

La sífilis, al igual que la gonorrea, es otra de las enfermedades causadas por bacterias que se engloba dentro de la categoría de infección de transmisión sexual (ITS). Se estima que de forma global 7 millones de personas se contagian cada año con su agente causal, Treponema pallidum. Se trata de una condición grave que, de no tratarse, reporta una tasa de mortalidad del 8 al 58 % (sobre todo en varones).

Esta infección se divide en 4 estadios: primario, secundario, latente y terciario. Cada uno tiene diferentes signos y síntomas, pero el último se manifiesta de forma grave con daños en la piel, el sistema cardíaco y el sistema neurológico. Una sola inyección de penicilina G benzatina de acción prolongada puede curar las primeras etapas de la sífilis, pero pueden ser necesarios otros tratamientos accesorios.

7. Infección por E. coli

Cerramos esta lista con otra de las enfermedades causadas por bacterias más comunes a nivel global: la infección por Escherichia coli. La mayoría de los microorganismos de esta especie son inocuos y una parte importante de la microbiota intestinal, pero hay ciertas cepas capaces de causar daños y síntomas. Por ejemplo, la cepa STEC O157 causa alrededor del 36 % de los cuadros de este tipo en EE. UU.

No hay un tratamiento específico para este tipo de infección. De todas formas, como los síntomas son similares a los de otros cuadros digestivos ya nombrados, con el reposo y el consumo de líquidos para evitar la deshidratación suele ser suficiente. En este caso no se recomienda el consumo de antidiarreicos, pues retrasa el desechar las toxinas generadas de la bacteria durante la defecación.

Un ejemplo de una bacteria intestinal.

Existen cientos de enfermedades causadas por bacterias, pero estas son algunas de las más comunes o conocidas a nivel popular. Aunque la mayoría de los cuadros que hemos descrito afectan al entorno intestinal o los genitales, hay que tener en cuenta que ciertas bacterias son capaces de ingresar en la sangre, el cerebro, las articulaciones y otras muchas partes del cuerpo. Por ello, la sintomatología de las infecciones bacterianas es inabarcable.

De todas formas, ante cualquier cuadro de este tipo siempre se puede citar una regla de oro: no hay que tomar antibióticos sin prescripción médica y, si estos se prescriben, se deben consumir exactamente tal y como lo ha solicitado el profesional médico. De lo contrario, se favorece que las bacterias desarrollen resistencia a los antibióticos y aparezcan enfermedades más graves en la población a largo plazo.

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