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Amebiasis: causas, síntomas y tratamiento

Las infecciones gastrointestinales son extremadamente comunes, sobre todo en regiones de bajo ingreso con infraestructuras sanitarias deficientes. Aunque en países de alto ingreso la diarrea infecciosa suela quedarse en un desagradable susto, es necesario destacar que las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de 5 años y ocasionan la defunción de unos 525 000 infantes de manera anual. Sin duda, una infección intestinal puede acabar muy mal sin el cuidado y soporte adecuados.

En las siguientes líneas, recogemos la definición, las causas, los síntomas y el tratamiento de una de las infecciones gastrointestinales más comunes: la amebiasis. La detección temprana mejora el pronóstico en todos los casos, se requiera tratamiento o no.

¿Qué es la amebiasis?

La amebiasis es una infección parasitaria provocada principalmente por Entamoeba histolytica, aunque también hay que citar a otros posibles causantes como Entamoeba dispar y Entamoeba moshkovskii. E. histolyitica es un protozoo parásito anaeróbico cuyo ciclo de vida comprende dos estadios: la forma invasiva vegetativa ameboide (trofozoíto) y la forma de resistencia e infectante (quiste). Los quistes pueden sobrevivir en el ambiente durante días e incluso semanas, lo que favorece mucho la infección en ambientes poco higiénicos.

La amebiasis está presente en todo el mundo, pero está mucho más extendida en regiones de bajo ingreso. Tal y como indican fuentes epidemiológicas, aproximadamente 50 millones de personas contraen la infección y, cada año, se reportan más de 100 000 muertes por amebiasis. Cabe destacar que, dentro de su grupo, Entamoeba histolytica causa la mayoría de las enfermedades sintomáticas. Entre un 10 % y un 20 % de la población mundial está infectada.

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¿Cuáles son los síntomas de esta infección intestinal?

La mayoría de las personas infectadas por E. histolytica son asintomáticas (hasta un 90 %). De todas formas, en los casos más serios este cuadro infeccioso tiene el potencial de ser letal. De presentarse, la sintomatología aparece entre los 7 y los 28 días después de la exposición al patógeno con los siguientes signos:

  • Cólicos abdominales.
  • Diarrea acuosa, de 3 a 8 deposiciones al día.
  • Flatulencia excesiva.
  • Pérdida de peso.
  • Fatiga.
  • Presencia de sangre en las heces.

En algunos cuadros extremos, el parásito puede ingresar en el torrente sanguíneo y terminar estableciéndose en el hígado, causando un absceso hepático. Esta complicación tiene lugar en menos del 4 % de los pacientes y puede ocurrir tras 2 a 4 semanas después de la infección inicial. Cursa con síntomas como dolor en el cuadrante derecho abdominal, fiebre y sensibilidad al tacto.

Causas de la amebiasis

Tanto los quistes como los trofozoitos del parásito causal se excretan con las heces. La transmisión se produce cuando una persona consume agua, comida o cualquier otro elemento que contenga quistes viables. En el intestino delgado se produce la exquistación, dando lugar a trofozoítos móviles que se instauran en el intestino grueso. Los trofozoitos pueden permanecer en el lumen del intestino, invadir la mucosa intestinal o, en el peor de los casos, acceder al torrente sanguíneo.

Más allá de la alimentación, también hay que tener en cuenta que la amebiasis se puede propagar durante el acto sexual (sobre todo en los casos de contacto boca-ano). El alcoholismo, el cáncer, la desnutrición, ser muy joven, estar embarazada y la inmunosupresión se consideran factores de riesgo tanto para el desarrollo como la gravedad de la amebiasis.

Diagnóstico

El examen físico y la anamnesis son el primer paso para el diagnóstico de la amebiasis. El profesional médico le preguntará al paciente si ha viajado al extranjero en tiempos recientes, su sintomatología y otras particularidades. El palpamiento físico del abdomen puede llegar a evidenciar el agrandamiento del hígado y la sensibilidad abdominal que a veces acompañan a este cuadro.

Las amebas se pueden ver directamente al microscopio después de recoger una muestra de heces o de la superficie rectal. De todas formas, es necesario destacar que el microorganismo solo es detectable de forma visual en el 30 % de los pacientes de forma aproximada. Por esta razón, el mejor enfoque es la búsqueda de antígenos o material genético (por PCR) de la ameba en la muestra. En general, los exámenes que solo se basan en la microscopía se consideran menos concluyentes.

Si las amebas entran en el torrente sanguíneo y viajan a otras partes del cuerpo, pueden dejar de ser visibles en los estudios fecales. En estos casos, se hacen necesarias pruebas de diagnóstico por imagen como la tomografía computarizada (TAC) o la resonancia magnética (RM). Este tipo de estudios pueden detectar los abscesos hepáticos y otros hallazgos clínicos derivados.

Tratamiento de la amebiasis

Tal y como indican portales médicos, las personas asintomáticas que eliminan quistes de ameba deben tratarse con paromomicina, yodoquinol o furoato de diloxanida. Esto, con el fin de prevenir el desarrollo de la enfermedad invasora y la diseminación a otros sitios del cuerpo (y a otras personas).

En personas adultas con síntomas, se suele requerir una abundante hidratación y/o los siguientes fármacos:

  • La dosis de metronidazol para adultos es de 500 mg por vía oral cada 6 a 8 horas durante 7 a 14 días.
  • La dosis de tinidazol para adultos es de 2 g por vía oral cada día durante 3 días.

Las complicaciones pueden requerir tratamientos específicos que se escapan a las competencias de este espacio.

Las causas, los síntomas y el tratamiento de la intoxicación por metales.

La amebiasis es una infección intestinal que está presente en un porcentaje importante de la población mundial. Aunque suele ser leve o asintomática en la mayoría de los casos, en ciertas ocasiones puede conllevar complicaciones que ponen en peligro la vida. Realizarse una prueba diagnóstica ante cualquier duda es esencial.

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