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Cáncer infantil

La palabra cáncer genera impresión y temor a partes iguales. Casi todos hemos entrado en contacto con este conjunto de enfermedades en algún momento, pues tal y como indica el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), la probabilidad general de desarrollarlo a lo largo de la vida es de hasta un 40%. Aunque las neoplasias malignas aumentan su incidencia de forma considerable a medida que se envejece, siempre existen excepciones a nivel clínico. En las siguientes líneas, recogemos toda la información que debes saber sobre el cáncer infantil.

La edad media a la que se recibe un diagnóstico de cáncer es a los 66 años. A pesar de estas cifras, se estima que unos 400 000 niños en todo el mundo son diagnosticados con cáncer cada año. Detectar de forma temprana el cáncer infantil y tratarlo es un verdadero desafío científico, pues sus características, patrones de extensión y pronóstico difieren mucho de los cuadros en la edad adulta.

Cáncer en la edad pediátrica: definición y cifras

El término cáncer engloba a un grupo de enfermedades relacionadas con un punto en común: el crecimiento descontrolado de células. En situaciones de normalidad los cuerpos celulares crecen, se dividen y mueren según los requerimientos del organismo, pero ciertas mutaciones genéticas pueden hacer que todo este proceso pierda su equilibrio. Las células mutadas o cancerosas se esconden del sistema inmunitario, invaden áreas cercanas, no siguen los procesos de senescencia natural (apoptosis) y tienen el potencial de diseminarse por el cuerpo.

Cualquiera de las formas de cáncer que afecte a pacientes en la edad pediátrica se conoce como cáncer infantil. Tal y como indica el NCI, esta definición incluye al grupo poblacional que se encuentra entre los 0 y los 14 años de edad. Los cánceres infantiles se consideran raros y difieren de la mayoría de las neoplasias malignas en adultos por sus patrones característicos de crecimiento, diseminación y respuesta al tratamiento, entre otras cosas.

En la siguiente lista, te mostramos algunas cifras que contextualizan el cáncer infantil a nivel tanto global como regional:

  • En países de alto ingreso como Estados Unidos, el cáncer es la primera causa de muerte en la población infantil.
  • 1 de cada 285 niños serán diagnosticados con cáncer antes de su 20 cumpleaños.
  • La edad media para recibir un diagnóstico de cáncer infantil es de 8 años.
  • El 44% de los cánceres infantiles a nivel global nunca se llegan a diagnosticar.
  • Aunque este grupo patológico se considere raro, un niño es diagnosticado con cáncer cada 80 segundos.

Aunque en el contexto global estas cifras sean bajas, no dejan de sorprender y ponen en evidencia la necesidad de brindarle más atención médica y social al cáncer infantil. En España, cada 21 de diciembre se celebra el Día del Niño Contra el Cáncer en demanda de recursos, instalaciones e investigación general con el fin de combatir este grupo patológico.

Tipos de cáncer infantil más comunes

En las siguientes líneas, exploramos los tipos de cáncer infantil más comunes y sus síntomas.

1. Leucemia

Sin duda, el tipo más común de cáncer infantil es la leucemia, pues representa del 25 al 32% de los cuadros totales. Esta enfermedad sanguínea comienza en la médula ósea, tejido blando del interior de los huesos en el que se forman las células sanguíneas. Cuando un niño tiene leucemia, la médula ósea produce un exceso de células para la sangre (en general, glóbulos blancos) que no maduran y se dividen de forma descontrolada.

Existen muchos tipos de leucemia, aunque las que más afectan a la población pediátrica se consideran agudas, siendo la más común la leucemia linfoblástica aguda (LLA). Algunos de sus síntomas más habituales son la palidez de la piel, el cansancio, la falta de aire, una mayor frecuencia de infecciones, la pérdida de peso/apetito, la facilidad de sangrado y la inflamación de los ganglios linfáticos, entre otros.

2. Cánceres del sistema nervioso central

Los cánceres del sistema nervioso central representan del 18 al 20% del total. Dentro de este grupo, los más destacados son los tumores cerebrales, los cuales varían ampliamente en tipología según varios parámetros. Algunos de los síntomas más comunes de los tumores cerebrales en la edad pediátrica son los dolores de cabeza, las náuseas, los vómitos sin causa aparente, los problemas de visión, la pérdida de apetito y la dificultad para mantener el equilibrio, entre otras cosas.

3. Linfomas

El linfoma es un tipo de cáncer del sistema linfático, el cual comprende a los ganglios linfáticos (glándulas linfáticas), el bazo, el timo y la médula ósea. Se puede dividir en 2 grandes categorías: Hodgkin (HL) y no-Hodgkin (NHL), cada uno con varios subtipos. El segundo es mucho más común que el primero. Este conjunto patológico representa, de forma aproximada, el 11% de los casos de cáncer infantil.

No todos los niños con un linfoma tienen síntomas, pero aquellos que sí los presentan pueden experimentar bultos en distintas partes del cuerpo (ganglios linfáticos inflamados permanentes), sudoración nocturna, sensación de cansancio, picazón de la piel, dolor en el pecho, pérdida de apetito e hinchazón abdominal, entre otros.

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El cáncer infantil es un grupo de enfermedades poco común en la población general, pero no por ello deja de merecer atención a nivel clínico. Es necesario conocer los síntomas iniciales de estos cuadros para detectarlos cuanto antes y empezar a tratarlos, pues cada día ahorrado mejora el pronóstico. También es vital destinar dinero y recursos a la investigación contra este grupo de enfermedades, pues sin conocimiento toda lucha es vana.

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