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Enfermedades de la tiroides

Las enfermedades de la tiroides pueden presentarse con síntomas evidentes, pero en muchos casos permanecen infradiagnosticadas. Sin ir más lejos, se estima que hasta el 60 % de los pacientes con una condición de este tipo desconocen su estado y que, además, el 12 % de la población en países de alto ingreso (o más) padecen una patología tiroidea a lo largo de su vida. A continuación, se exponen las principales enfermedades de la tiroides y sus características.

¿Qué es la tiroides?

La tiroides es una glándula endocrina esencial para el funcionamiento del cuerpo humano, pues realiza diversas funciones clave sobre el metabolismo. Esta estructura se encuentra en el cuello, justo por debajo de la nuez de Adán, y está constituida por 3 lóbulos: uno derecho, uno izquierdo y uno piramidal. Como glándula que es, su labor es clara: producir, almacenar y liberar hormonas. Las hormonas tiroideas son la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T4).

Estas hormonas afectan a todas las células y órganos del cuerpo. Intervienen en el desarrollo del sistema nervioso y cumplen múltiples funciones a nivel metabólico, entre las que destacan las siguientes:

  1. Acelerar o desacelerar los latidos cardíacos.
  2. Regular la asimilación de diferentes nutrientes (lo cual afecta a la manera en la que se engorda y adelgaza).
  3. Bajar o aumentar la temperatura corporal.
  4. Variar la velocidad a la que los alimentos se mueven por el tubo digestivo.
  5. Controlar la velocidad de reemplazo celular.
  6. Intervenir en la síntesis de glucógeno y el uso de glucosa.

La glándula tiroides utiliza el yodo obtenido de la dieta y lo combina con tirosina para sintetizar las hormonas tiroideas ya citadas. Luego, estas circulan de forma libre o adheridas a proteínas por el torrente sanguíneo hasta llegar a los receptores tiroideos. Además, cabe destacar que la tiroides y la hipófisis funcionan en conjunción. La hipófisis segrega la hormona tirotropina (TSH), la cual estimula la síntesis de T3 y T4 por parte de la tiroides.

¿Cuáles son las enfermedades comunes de la tiroides?

Existen múltiples alteraciones a nivel tiroideo que pueden tener diversos desencadenantes. A continuación, se cubren las más importantes sin un orden específico.

1 de cada 4 adultos mayores de 65 años tiene alguna de las enfermedades de la tiroides.

1. Hipertiroidismo

El hipertiroidismo, también conocido como tiroides hiperactiva, tiene lugar cuando la glándula tiroides sintetiza más hormonas tiroideas de las que el cuerpo requiere para su correcto funcionamiento. Por consiguiente, la concentración de T3 y T4 en sangre es más elevada de lo que debería. Algunos de los síntomas derivados de esta condición son el nerviosismo excesivo, el insomnio, las palpitaciones, el cansancio inexplicable, la sudoración y la pérdida de peso sin motivo aparente.

Esta patología de la tiroides tiene múltiples causas, entre las que destacan las siguientes:

  • Enfermedad de Graves: es de origen autoinmunitario, es decir, las células inmunitarias del organismo hiperactivan “por error” a la tiroides, lo cual genera la sobreproducción de hormonas tiroideas.
  • Nódulos tiroideos: son bultos sólidos o llenos de líquido que se forman en los tejidos de la glándula tiroides. La mayoría de ellos son de naturaleza leve y no presentan síntomas. A pesar de que suelen ser benignos, algunos desembocan en la producción excesiva de hormonas de la tiroides.
  • Tiroiditis: es la inflamación de la glándula tiroides y puede deberse a múltiples causas.

El hipertiroidismo presenta múltiples factores de riesgo, entre los que se encuentran los antecedentes familiares de enfermedad de Graves, ser mujer (el sexo femenino es mucho más proclive a padecerlo) y haber presentado ciertas enfermedades crónicas previas, como la diabetes tipo 1. Es necesario solventar la causa subyacente de la hiperactivación de la tiroides, pero la administración de yodo radiactivo y medicamentos de antitiroideos ayuda mucho a paliar los síntomas.

Si el tratamiento farmacológico no es una opción, se puede recurrir a la tiroidectomía (cirugía).

2. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo, o tiroides hipoactiva, es una condición en la que la glándula tiroides tiene una actividad reducida y no produce suficientes hormonas tiroideas para llevar a cabo las funciones metabólicas pertinentes. En este caso, la concentración de T3 y T4 en el organismo se encuentra más baja de lo normal, lo cual provoca un aumento de la síntesis de la TSH por parte de la hipófisis con el fin de recuperar la normalidad.

Esta enfermedad se caracteriza por una disminución global de la actividad orgánica. Se presenta con síntomas como cansancio general, somnolencia excesiva, intolerancia al frío, apatía, cabello quebradizo, piel seca, aumento de peso y otros signos inespecíficos. Algunas de las causas de esta hipoactivación de la tiroides son las siguientes:

  • Enfermedad de Hashimoto: en este cuadro, el sistema inmunitario ataca por error a las células de la glándula tiroides como si de patógenos se tratasen.
  • Tiroiditis: ya citada.
  • Hipotiroidismo congénito: la tiroides es hipoactiva al momento del nacimiento o, incluso, antes de nacer. Es relativamente frecuente, ya que afecta hasta a 1 de cada 1500 bebés.
  • Cirugía de la tiroides: la extracción de parte de la tiroides por un cáncer u otra patología puede derivar en un hipotiroidismo adquirido.
  • Respuesta ante el tratamiento para hipertiroidismo: a veces, la corrección del hipertiroidismo puede derivar en una disminución excesiva de las hormonas tiroideas, desembocando en un hipotiroidismo permanente.

El tratamiento de esta patología se basa en la terapia de reemplazo de hormona tiroidea. El paciente deberá consumir diariamente la hormona tiroidea sintética levotiroxina, lo cual restaura los niveles adecuados y revierte la sintomatología. En algunos casos, la medicación debe ser permanente, aunque la dosis se ajusta bajo control médico según los requerimientos personales y la evolución del cuadro.

La obesidad puede ser un síntoma de hipotiroidismo.

3. Cáncer de la tiroides

El cáncer de tiroides es un cuadro en el que se forma una masa tumoral maligna en el tejido tiroideo debido a un crecimiento celular descontrolado. La mayoría de los cánceres en esta glándula son diferenciados y se escinden en las siguientes categorías:

  1. Cáncer papilar: es el tipo más común y representa a 8 de cada 10 del total. Suele crecer de forma lenta, pero tiene tendencia a expandirse a los ganglios linfáticos del cuello.
  2. Cáncer folicular: supone 1 de cada 10 cánceres tiroideos. No se suelen propagar a los ganglios linfáticos y su pronóstico es algo menos favorable que en el caso anterior (pero aun así, positivo).
  3. Cáncer de células Hürthle: solo representa al 3 % del total. Es el más difícil de tratar.

Tanto el cáncer papilar como el folicular tienen una tasa de supervivencia de casi el 100 % a los 5 años del diagnóstico en su etapa localizada. La mayoría de pacientes se tratan con una cirugía cuya finalidad es extraer el tumor, pero también puede ser necesaria la radioterapia externa si hay riesgo de recaída.

4. Nódulos

Esta es una de las enfermedades de la tiroides que se han nombrado de pasada en líneas previas, pues los nódulos pueden ser una causa de hipertiroidismo. Como hemos dicho, estos son bultos sólidos o líquidos que se forman en la tiroides y normalmente cursan de manera asintomática. Sin embargo, algunos nódulos son tan grandes que es posible notarlos al palparse el cuello y pueden presionar la tráquea o el esófago, lo cual se traduce en falta de aliento y dificultad para tragar.

Cabe destacar que, en otros casos, los nódulos se traducen en una producción de tiroxina adicional, lo que desemboca en un hipertiroidismo. La observación periódica del nódulo suele ser el abordaje de elección inicial, pero si este crece demasiado puede ser necesaria cirugía.

5. Bocio

El término bocio hace referencia a un aumento de tamaño de la glándula tiroides. Este crecimiento puede ser difuso (generalizado) o nodular (focal). La causa más común de bocio en todo el mundo es la falta de yodo en la dieta, sobre todo en regiones de bajo ingreso. La hinchazón en la base del cuello es el síntoma principal de este cuadro, si bien también está relacionado con enfermedades como el hipotiroidismo y el hipertiroidismo y sus signos clínicos asociados.

El tratamiento del bocio depende de la causa subyacente.

Son muchas las enfermedades comunes en hombres.

Son muchas las enfermedades de la tiroides, pero la mayoría están interrelacionadas. Por ejemplo, los nódulos pueden ser causantes de un hipertiroidismo, pero también constituyen un cuadro clínico por sí solos. Estas patologías producen signos y síntomas inespecíficos y generales, por lo que la realización de pruebas específicas para detectarlos es esencial si se instaura un malestar generalizado a lo largo del tiempo.

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