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Estrés y cáncer: ¿están asociados?

El cáncer es la primera causa de muerte en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año este grupo de enfermedades se cobra más de 10 millones de vidas, o lo que es lo mismo, es responsable de 1 de cada 6 muertes globales. Aunque la genética y el azar tengan mucho que decir en el desarrollo de los tumores malignos, se estima que 1 de cada 3 cánceres son debidos a factores controlables (consumo de tabaco, alcoholismo, obesidad y más). Dentro de estos desencadenantes que sí se pueden controlar, cabe preguntarse si también hay rasgos emocionales: ¿están relacionados el estrés y el cáncer?

La gran mayoría de la población vive estresada hoy en día, ya sea por la cantidad de obligaciones instauradas, el movimiento rápido de la sociedad o una combinación de ambas. En las siguientes líneas, exploramos la posible relación entre estrés y cáncer. Aunque la respuesta parezca obvia, hay mucho que matizar.

¿Qué es el estrés?

El estrés es un sentimiento de tensión física y/o emocional. Este término engloba un conjunto de mecanismos que se ponen en marcha cuando un ser vivo percibe una situación como amenazante o de demanda energética incrementada. No es malo estar estresado de forma esporádica, pues es la manera en la que tu cuerpo reacciona frente a un desafío. El cortisol es una de las hormonas que mejor se asocian al estrés y tiene los siguientes impactos sobre órganos y sistemas:

  • Aumenta los niveles de azúcares en el torrente sanguíneo para que el cuerpo pueda utilizarlos como sustrato energético.
  • Mejora el uso de glucosa en el cerebro.
  • Incrementa la disponibilidad de sustancias que reparan los tejidos.
  • Limita funciones no esenciales en el momento. Suprime el sistema digestivo, reproductor, inmunitario y de crecimiento.

La producción de cortisol durante momentos estresantes es natural, pero su liberación sostenida en el tiempo (y sin un estresor concreto) puede derivar en múltiples problemas de salud. La sobreexposición al cortisol se ha asociado a ansiedad crónica, depresión y otros muchos trastornos emocionales, además de problemas físicos.

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¿Cómo se relacionan el estrés y el cáncer?

Respondemos de forma rápida y concisa: tal y como indica el portal Cancer Research UK, el estrés no aumenta de forma directa la probabilidad de desarrollar cáncer. Esto no significa que la relación sea nula, pero sí que no hay suficientes evidencias científicas para afirmar que las personas estresadas sean más proclives a desarrollar un tumor maligno. La relación entre los estados emocionales y la salud física es de lo más compleja, así que no es posible realizar afirmaciones tan tajantes.

De todas formas, hay ciertos factores vinculados con el estrés que podrían llegar a favorecer la aparición de cáncer, tal y como indica la Canadian Cancer Society. Destacamos los siguientes:

  1. El estrés debilita al sistema inmunitario: este sistema está encargado de protegernos frente a infecciones y otras patologías, incluidos los cánceres.
  2. Este estado emocional aumenta los niveles de ciertas hormonas en el cuerpo: de nuevo, esta situación podría llegar a favorecer cambios celulares asociados a neoplasias malignas.
  3. El estrés puede llevar a hábitos de salud insanos: sin duda, este es uno de los factores que más podrían explicar la asociación entre estrés y cáncer. Los estados mentales alterados pueden favorecer el sobrepeso, el tabaquismo, la falta de ejercicio, el consumo de alcohol y el uso de otras drogas. Todos estos hábitos aumentan de forma drástica el riesgo de desarrollar un cáncer a lo largo de la vida.

También es importante tener en cuenta el factor familiar. Se estima que hasta el 10% de los cánceres son de naturaleza hereditaria, es decir, surgen a partir de mutaciones heredadas de los padres desde antes del nacimiento. Puede parecer que el estrés de tener un familiar cercano con cáncer favorece la aparición del cáncer en la propia persona, pero lo más probable es que esto se explique por el riesgo genético que corre en la familia (y no por factores emocionales).

¿Qué SÍ favorece la aparición de cáncer?

Fuentes ya citadas estiman que hasta 4 de cada 10 cánceres se pueden prevenir. Algunos de los factores que más se asocian a su aparición son los siguientes:

  • Fumar: el tabaco causa muchísimos cánceres de forma directa, entre los que se encuentran de pulmón, laringe, boca, esófago, garganta, riñón, hígado, estómago, páncreas, colon, recto, útero y más. Este hábito causa más de 8 millones de muertes anuales.
  • Alcoholismo: esta adicción también favorece la aparición de muchísimos tipos de cáncer, casi todos ya citados.
  • Obesidad: el exceso notable de peso corporal aumenta el riesgo de padecer cáncer en un 11% en mujeres y un 5% en hombres.
  • Exposición a la radiación: la exposición a la radiación ultravioleta favorece la aparición de cáncer, como el de tipo melanoma.
  • Dieta inadecuada: al igual que la obesidad, una dieta desbalanceada puede favorecer la aparición de un tumor maligno. Por ejemplo, el consumo de alimentos ultraprocesados se asocia al cáncer de colon.
Un ejemplo de la enfermedad de Alzheimer.

No hay suficientes evidencias unánimes que asocien el cáncer al estrés, pero esto no significa que no exista una relación entre ambos eventos. Aunque sea de forma indirecta, está claro que los estados mentales negativos favorecen malos hábitos y malestar general, lo que sí se puede asociar a cáncer y otras muchas enfermedades.

Si te sientes estresado/a de forma constante y tienes pensamientos nocivos que crees que pueden dañarte, no dudes en buscar atención profesional. Buscar ayuda psicológica a tiempo es esencial para evitar efectos secundarios graves, ya sean físicos o mentales.

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