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Estrés y colesterol alto: ¿están relacionados?

Vivimos en una sociedad que fomenta el estrés constante. Los seres humanos vivimos rodeados de estímulos cambiantes y, además, tenemos una cantidad de obligaciones muy difícil de afrontar en la mayoría de los casos. Tal y como indican fuentes psiquiátricas profesionales, hasta el 77% de la población experimenta estados de estrés que se traducen en una falta de bienestar.

Todos sabemos que el estrés crónico conlleva problemas mentales. Por ejemplo, se reporta que el 51% de las personas que lo experimentan tienen también sentimientos depresivos, llegando incluso a experimentar pensamientos suicidas en el 32% de los casos. De todas formas, más allá del terreno emocional, este estado de alerta constante puede afectar a la salud física de muchas formas. ¿Están el estrés y el colesterol alto relacionados? Te lo contamos en las siguientes líneas.

¿Qué significa tener el colesterol alto?

En primer lugar, vemos de interés cimentar términos. El colesterol es una sustancia grasa natural que está presente en todas las células del cuerpo humano, pues forma parte de la membrana celular. Aunque la palabra tenga connotaciones negativas a día de hoy, es necesario dejar claro que el colesterol es indispensable para la vida: tiene función estructural, interviene en la formación de ácidos biliares, a partir de él se forman ciertas hormonas y más.

Hay 2 tipos de colesterol:

  • Colesterol bueno (HDL): si se une a lipoproteínas de alta densidad (HDL), el colesterol se transporta desde otras partes del cuerpo de vuelta al hígado para que pueda ser eliminado.
  • Colesterol malo (LDL): si se une a lipoproteínas de baja densidad (LDL), el colesterol se puede depositar en la pared de las arterias. Un alto nivel de LDL se asocia a la formación de placas de ateroma, impidiendo que la sangre circule con normalidad en el área afectada.

Se estima que un nivel de colesterol LDL o “malo” en sangre entre 130 y 159 mg/dl está en el límite superior del rango normal. Si se encuentra entre 160 y 189 mg/dl es alto y a partir de 190 mg/dl está muy alto. Por otro lado, cuanto más alto está el colesterol HDL, mejor. Un valor de HDL por debajo de 40 mg/dl es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedad del corazón.

En general, lo deseable es que el HDL sea alto y el LDL sea bajo. Tener el colesterol malo alto es uno de los factores principales para el desarrollo de patologías cardiovasculares, la primera causa de muerte en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que este parámetro alterado es responsable de hasta 2,6 millones de muertes anuales (4,5% del total).

El colesterol alto es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

¿Están relacionados el colesterol alto y el estrés?

Hay bastantes evidencias científicas que apuntan a una clara correlación entre el colesterol alto y el estrés. Por ejemplo, este estudio mostró que, tras el análisis de más de 91 000 personas, el estrés alto en el entorno laboral se relaciona con niveles insanos de colesterol en sangre. Vamos más allá, pues otras fuentes destacan que este estado emocional alterado también podría disminuir los niveles de colesterol HDL en sangre (el bueno).

Se han planteado varias hipótesis que podrían explicar la interacción entre el colesterol alto en sangre y las reacciones emocionales. Las exponemos en las siguientes líneas.

Cortisol

El cortisol es la principal hormona del estrés. Tiene múltiples funciones en el organismo, como aumentar los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo, mejorar el uso de azúcares a nivel cerebral, alterar la respuesta inmunitaria, suprimir la correcta digestión y mucho más. Su función inmediata es clara: desviar la atención fisiológica de aquellos procesos no esenciales en el momento y preparar al cuerpo para una reacción de lucha o huida.

Los niveles altos de cortisol en sangre se asocian a un incremento de grasa alrededor del estómago debido a más depósitos, aumento de apetito y otros eventos relacionados con el peso. Además, este estado emocional alterado también fomenta una alimentación más insana y el consumo de alimentos ultraprocesados, ya que estos se suelen asociar a un bienestar inmediato. Todo esto podría desembocar en un aumento de colesterol malo en sangre, aunque sea de manera indirecta.

Hemoconcentración

La palabra hemoconcentración hace referencia al aumento de la proporción de glóbulos rojos por mililitro de sangre que se debe a una disminución de volumen plasmático. Se ha asociado la hemoconcentración al estrés, lo que a su vez podría favorecer la deposición de colesterol y su incremento en sangre. El aumento de la presión arterial derivado del estrés también podría explicar este evento (en parte).

Azúcar y ácidos grasos

Como hemos dicho en líneas previas, la hormona cortisol moviliza azúcares y otras sustancias para que el cuerpo las utilice como fuentes de energía. Los niveles elevados de glucosa en sangre se correlacionan con el colesterol alto, lo cual es un factor de riesgo para la enfermedad aterosclerótica cardiovascular. Queda mucho por investigar sobre este tipo de asociaciones, pero sigue siendo de gran interés exponerlas.

Colesterol alto.

Como habrás podido comprobar en estas líneas, todo parece indicar que el estrés y el colesterol alto están relacionados. Ya sea por los cambios conductuales que esta emoción prolongada suscita o por variaciones fisiológicas, el estrés emocional puede causar problemas de salud. Si te sientes estresado/a y crees que esta emoción dificulta tu día a día, no dudes en buscar ayuda profesional. La atención psicológica puede ayudar mucho a la hora de gestionar los pensamientos.

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