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Infección por Campylobacter (campilobacteriosis)

El aparato digestivo humano es un sistema abierto. Se encuentra en constante contacto con el exterior, pues en él entran las comidas que provienen del ambiente y se excretan fuera del cuerpo los desechos en forma de heces. Como recorrido abierto, es más susceptible que otros sistemas corporales (como el nervioso o el circulatorio) de verse afectado por organismos infecciosos que son ingeridos a través de alimentos contaminados. Diversos virus, bacterias, protozoos y helmintos son capaces de colonizar el intestino, generando (o no) signos y síntomas característicos.

Aunque en los países de alto ingreso los síntomas como la diarrea o los vómitos se queden en una mala experiencia, en las regiones más desfavorecida son una importante causa de muerte, sobre todo en niños. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen en todo el mundo más de 525 000 muertes de infantes menores de 5 años derivadas de cuadros diarreicos. En esta oportunidad cubrimos la infección por Campylobacter o campilobacteriosis, cuadro desencadenante de diarrea y otros síntomas de relevancia clínica.

¿Qué es la campilobacteriosis?

Campylobacter es un género de bacterias gram negativas con forma de bacilo espiralado, “s” o curva. Una de sus características más interesantes es su capacidad de desplazamiento gracias a la acción de flagelos uni o bipolares. Este grupo biológico contiene un total de 17 especies y 6 subespecies, pero la que mayor relevancia clínica tiene en el ser humano es Campylobacter jejuni, seguida de Campylobacter coli y Campylobacter lari. Aproximadamente el 90 % de los casos de campilobacteriosis son provocados por C. jejuni.

Con esta información en mente, es fácil llegar a la conclusión de que la campilobacteriosis es una enfermedad infecciosa producida por bacterias del género Campylobacter. Según fuentes epidemiológicas, este cuadro es una causa muy común de diarrea, tanto en países de alto ingreso como en aquellos de bajo ingreso, que se encuentra al alza. Vamos más allá, pues en regiones desfavorecidas es responsable de hasta el 5-20 % de los casos de enfermedad relacionada con la ingesta alimentaria.

La campilobacteriosis puede afectar a personas de todas las edades, pero en general tiene una mayor relevancia clínica en la población pediátrica. Además, en las regiones más desfavorecidas hasta 9 de cada 10 casos ocurren en el verano, lo cual asocia la vía de transmisión con el consumo de carne cruda o poco cocinada en lugares abiertos y poco higienizados.

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Síntomas de la infección por Campylobacter

Según investigaciones, basta con ingerir una cantidad tan baja como 800 CFU (unidades formadoras de colonias, es decir, bacterias vivas) para empezar a mostrar síntomas. Los signos clínicos suelen aparecer entre 2 y 5 días después de entrar en contacto con el patógeno, aunque presenta cierta variabilidad (1-10 días).

Algunos de los síntomas más evidentes de esta infección son los siguientes:

  • Diarrea, a veces con sangre.
  • Dolor abdominal y calambres.
  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Vómitos.
  • Náuseas.

Posibles complicaciones

Los síntomas suelen tener una duración aproximada de una semana. Además, aunque suela tratarse de un cuadro leve, en niños y personas inmunodeprimidas se corre el riesgo de padecer ciertas complicaciones. Entre ellas, destacan las siguientes:

  • Bacteriemia: corresponde a la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo. Las personas con sistemas inmunitarios deprimidos por diabetes no controlada, SIDA o cáncer están en especial riesgo de esta situación. Si los microorganismos invaden otras estructuras corporales, se puede desarrollar meningitis, osteomielitis, artritis infecciosa y endocarditis, entre otros cuadros.
  • Síndrome de Guillain-Barré: se desarrolla en aproximadamente 1 de cada 2000 personas con campilobacteriosis, por lo que se considera una complicación muy rara. En este trastorno, los propios anticuerpos fabricados para combatir el cuadro infeccioso atacan al sistema nervioso y provocan daños.
  • Artritis reactiva: la infección bacteriana reciente provoca dolor e hinchazón articular.
  • Inflamación en otras zonas del cuerpo, como los ojos (uveítis) y la uretra (uretritis).

Causas y vías de transmisión

Como hemos dicho en líneas previas, la infección se produce con la ingesta de bacterias del género Campylobacter. Estas son algunas de las vías de transmisión más comunes del patógeno:

  1. Beber leche cruda sin pasteurizar, agua sin tratar, carne no cocida adecuadamente o cruda (sobre todo aves de corral) o comida preparada en zonas contaminadas previamente.
  2. Contacto con una persona infectada (ya sea al comer algo que ha sido contaminado con sus heces o por vía sexual).
  3. Contacto con un animal vivo infectado.
  4. Entrar en contacto con alimentos o agua contaminados de forma indirecta (por ejemplo, mediante manipulación).

Algunas de las comidas que más probabilidades tienen de contener Campylobacter son el pollo, los productos lácteos no pasteurizados y mariscos. Las personas ancianas y las muy jóvenes están en un mayor riesgo de contagio.

Diagnóstico de la infección por Campylobacter

La prueba más común para el diagnóstico de la infección por Campylobacter es la recogida de una muestra de heces del paciente y su posterior análisis en el laboratorio. En general, se suele cultivar el material de la muestra en medios específicos y se confirma la infección si la bacteria crece en las condiciones dadas. También se puede buscar el material genético de Campylobacter en la muestra mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR), si bien esto es más costoso. De todas formas, la PCR parece arrojar una mayor sensibilidad.

En los casos más severos, se puede sospechar del ingreso de la bacteria en el torrente sanguíneo. En estos escenarios, el profesional médico indicará un análisis de sangre. De todas formas, esto no es común.

Tratamiento

La infección por Campylobacter suele ser autolimitada. Esto quiere decir que el sistema inmunitario es capaz de combatir la infección por sí solo con el tratamiento de soporte indicado, como reposo e hidratación y reemplazo de electrolitos. Es muy importante beber líquidos durante la fase sintomática para evitar el riesgo de deshidratación por diarrea.

En caso de que la infección se confirme con los medios diagnósticos citados, se contempla la prescripción de antibióticos para que el cuadro se resuelva antes. Los fármacos de tipo macrólidos suelen ser los más utilizados por la resistencia a ciertos antibióticos que ha desarrollado la bacteria en tiempos recientes. En los casos de infección del torrente sanguíneo y otros órganos, se pueden requerir tratamientos especiales.

Prevención de la infección

La campilobacteriosis se puede evitar si se toman ciertas medidas. Entre ellas, destacamos las siguientes:

  • Cocinar la comida adecuadamente y servirla caliente, especialmente las carnes y los platos que contengan lácteos.
  • Consumir solo productos lácteos que hayan sido pasteurizados con anterioridad,
  • Tomar solo agua que haya sido clorada con anterioridad. Esto también incluye cubitos de hielo.
  • Separar los utensilios usados para manejar carnes y lácteos en la cocina de aquellos empleados para manipular frutas y verduras.
  • Evitar el contacto con heces y saliva de las mascotas.
  • Lavarse las manos con jabón a conciencia al entrar en contacto con comidas crudas, utensilio de cocina sucios y animales.
  • En caso de trabajar en manipulación de alimentos, avisar al superior ante cualquier síntoma.
La microbiota y la depresión están más relacionadas de lo que podría parecer.

La infección por Campylobacter es un cuadro infeccioso que en general se considera leve y anecdótico, pero puede suponer un problema para personas inmunodeprimidas, ancianos, niños y el resto de población en riesgo. Lo ideal es acudir al profesional médico ante cualquiera de los síntomas citados en este espacio para recibir tratamiento y descartar otras condiciones.

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