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Nutrigenética: ¿qué es y para qué sirve?

Es imposible explicar la vida y la enfermedad sin los mecanismos genéticos que las subyacen. Esta rama de la ciencia, cada vez más popular, nos permite comprender cómo se transmite la herencia biológica entre generaciones a través del ADN. Los genes codifican (junto al ambiente) todo lo que somos, incluyendo las capacidades físicas y mentales, la personalidad, los rasgos externos e, incluso, la probabilidad de desarrollar ciertas patologías.

Hoy en día, sabemos que ciertas enfermedades son completamente hereditarias y otras pueden tener un componente familiar (como es el caso de muchos cánceres). Conocer la predisposición ante ciertos eventos a nivel genético es clave, pues permite controlar y prevenir antes de que el cuadro se torne crónico o irreversible. Con esta idea en mente y otras muchas, nace la nutrigenética. Te lo contamos todo sobre ella.

La nutrición y los genes

Los seres humanos llevamos mucho tiempo sabiendo que existe una clara respuesta individual a la dieta. Aunque la ingesta sea exactamente la misma, 2 personas reaccionan a ella de forma diferente. Más allá de los determinantes ambientales, existen mecanismos heredables que explican en parte la diversidad de metabolismos de los nutrientes, respuestas a la dieta y enfermedades asociadas a ella. La disciplina encargada de descubrir estos mecanismos es la nutrición molecular, también conocida como genómica nutricional.

La genómica nutricional se define como una disciplina que estudia la relación entre nuestro genoma, la nutrición y el mantenimiento de la salud. Su objetivo principal es aportar el conocimiento suficiente para hacer un diagnóstico adecuado a todo paciente con problemas en este ámbito y establecer un tratamiento nutricional basado en el genotipo (“mapa” genético) individual. La genómica nutricional está compuesta de 2 ramas principales: la nutrigenética y la nutrigenómica.

Los fundamentos principales de esta rama de la ciencia son los siguientes:

  1. La expresión de los genes define el estado de salud y de enfermedad a nivel individual.
  2. La constitución genética otorga un perfil de expresión propio de susceptibilidad o resistencia ante agentes exógenos (como la dieta) y endógenos.
  3. La estructura primaria de los genes y el ambiente determinan la expresión de dichos genes.
  4. La nutrición es la variable ambiental modificable con capacidad de modular la expresión genética más importante. 
  5. Los genes predisponen y el ambiente determina.

Aunque estos conceptos puedan sonar muy técnicos, la idea central es clara: la dieta es un parámetro externo (exógeno) modificable que puede modular muchas de nuestras respuestas como organismos. Si conocemos a qué somos susceptibles, podremos comer en consecuencia y vivir mejor.

La nutrición es esencial para el bienestar.

¿Qué es la nutrigenética?

La nutrigenética es la rama de la genómica nutricional (y, por tanto, de la genética) que estudia la relación entre los genes y la respuesta individual a la dieta. Dicho de otro modo, se encarga de investigar cómo las diferencias propias en los genes influencian los procesos nutricionales a corto y largo plazo. El objetivo es prevenir las patologías relacionadas con la ingesta y, en caso de aparecer, tratar de abordarlas de la manera más eficaz posible.

Los polimorfismos son cambios frecuentes en el código genético del ADN dentro de una población y pueden tener efectos perjudiciales, neutros o positivos. Estos son de gran importancia en el terreno médico, pues se sabe que algunos polimorfismos aumentan el riesgo ante ciertos tipos de cáncer (entre otras muchas cosas). También juegan un papel clave en la nutrigenética.

Introducimos este término porque muchos polimorfismos se han asociado a características muy importantes en el entorno nutricional. Por ejemplo, son de importancia los polimorfismos en los genes que controlan el metabolismo del folato, en los asociados al metabolismo lipídico y en los que regulan el modelado óseo. Conocer estas variaciones individuales permite personalizar la nutrición con base en la constitución genética del individuo.

¿Y la nutrigenómica?

Aunque no sea el punto central de este espacio, es esencial destacar que la nutrigenética y la nutrigenómica van de la mano. Mientras que la primera disciplina se encarga de descubrir cómo respondemos a la dieta según nuestros genes, la nutrigenómica busca algo incluso más difícil de comprender: la interacción entre el genoma y los nutrientes. Dicho de otro modo, esta rama estudia el papel de determinados alimentos en la activación de genes que afectan la susceptibilidad a padecer ciertas enfermedades.

Algunos de los principios en los que se cimienta esta rama son los siguientes:

  1. Hay acciones concretas que los componentes de la dieta pueden ejercer sobre el genoma para alterar su funcionamiento.
  2. En algunas personas, y bajo ciertas circunstancias, la dieta puede ser un factor que predispone a la enfermedad.
  3. Algunos genes regulados por la dieta desempeñan papeles importantes en las enfermedades crónicas.

El eje principal de la nutrigenómica es más sencillo de entender que los procesos implicados: la progresión de una persona sana hacia la disfunción crónica puede explicarse por cambios en la expresión genética o por diferencias en las actividades de proteínas y enzimas. Los componentes de la dieta, por su parte, pueden regular de manera directa o indirecta la expresión de la información genética.

La nutrigenética y la obesidad

La obesidad es una de las condiciones más interesantes desde un punto de vista nutrigenético. No es para menos, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que esta enfermedad crónica ha alcanzado proporciones casi epidémicas en regiones como Europa. Se estima que la genética contribuye al 40-70 % de la obesidad y se han descubierto más de 50 genes fuertemente asociados con ella.

Los polimorfismos implicados en la regulación central del balance energético, el metabolismo de lípidos, los procesos inflamatorios del tejido adiposo y la resistencia a la insulina pueden favorecer el desarrollo de obesidad. Conocerlos es esencial para establecer programas nutricionales específicos antes de que aparezcan otras enfermedades derivadas del exceso de peso. Este es solo uno de los múltiples ejemplos sobre cómo aplicar el conocimiento en nutrigenética.

Sobrepeso y nutrición.

La nutrigenética es una rama de la ciencia que está en auge y continuará en desarrollo en las próximas décadas. Cuanto más sepamos de nuestra reacción individual a la dieta, mejor podremos adaptarnos a lo que verdaderamente requiere nuestro organismo. Sin duda, el secreto de la vida sana se encuentra (en parte) codificado en los genes.

 

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