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Peritonitis: causas, síntomas y tratamiento

El dolor abdominal agudo es una causa muy común de visita al departamento de urgencias. Se estima que del 5 al 10 % de las atenciones en estos centros se deben al malestar en la región abdominal, pero no siempre se encuentra una causa concreta. Sin ir más lejos, más del 30 % de los casos se explican por un dolor abdominal no específico (DANE), es decir, cuadro en el que no hay un diagnóstico claro después de las pruebas pertinentes.

Hay muchas causas que pueden generar un dolor abdominal, desde cáncer hasta una infección gastrointestinal, pasando por estreñimiento, apendicitis, divertículos intestinales, cálculos renales y distensión muscular. En las siguientes líneas, recogemos uno de los desencadenantes de dolor abdominal menos conocidos, pero más peligrosos si se dejan desatendidos: las peritonitis.

¿Qué es la peritonitis?

El peritoneo es el tejido que recubre la pared abdominal. Se trata de una membrana serosa con 2 capas: una exterior (peritoneo parietal, unida a la pared de la cavidad abdominal) y una interna, que envuelve al intestino delgado y otras regiones del abdomen. El espacio entre estas capas se conoce como cavidad peritoneal. El peritoneo realiza muchas funciones de gran importancia, entre las que destacamos el soporte y movilidad de los órganos abdominales, la barrera frente a la entrada de microorganismos nocivos, el potencial aislante térmico y la comunicación sanguínea.

Con esta definición en mente, es más fácil entender que la peritonitis es la inflamación del peritoneo, por lo general producto de una infección bacteriana o fúngica. La peritonitis generalizada es una condición que puede ser grave, pues según investigaciones reporta una tasa de mortalidad que va del 13 al 43 %. Todo depende de si la infección se ha diseminado a otras partes del cuerpo, el estado previo de salud del paciente, lo acertado que sea el tratamiento y más.

Hay 2 variantes de esta condición:

  • Peritonitis bacteriana espontánea: está causada por bacterias, pero sin defectos macroscópicos del tubo digestivo.
  • Peritonitis secundaria: ocurre cuando se produce la contaminación directa del peritoneo por derrame del tubo digestivo o del aparato urogenital, entre otros.

También es necesario destacar que la peritonitis bacteriana espontánea está claramente asociada al cuadro de la cirrosis hepática. Hasta el 20 % de los pacientes cirróticos que son hospitalizados tienen peritonitis debido a la colonización bacteriana del líquido ascítico, que se acumula en demasiada cantidad en la cavidad peritoneal si el hígado no funciona bien.

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Síntomas de la peritonitis

La peritonitis puede ser de leve a severa, sobre todo dependiendo de la extensión de la inflamación/infección en el peritoneo y el resto del cuerpo. Los síntomas de la condición varían según el estado previo de salud del paciente, la causa subyacente y más, pero se resumen en la siguiente lista:

  • Dolor abdominal de leve a severo y una sensibilidad mayor al tacto.
  • Fiebre.
  • Vómitos y malestar estomacal.
  • Distensión e hinchazón abdominal.
  • Acumulación de fluidos en el abdomen (ascitis).
  • Incapacidad para orinar, o reducción clara del volumen de orina expulsado.
  • Dificultad a la hora de expulsar gases o defecar.
  • Deshidratación.
  • Cansancio, fatiga y confusión.

Es necesario dejar claro que no todas las colonizaciones bacterianas en la cavidad peritoneal cursan con síntomas de forma inmediata. Por ello, ante cualquier signo de ascitis o inflamación abdominal que no desaparezca con el tiempo, se recomienda una visita inmediata al médico.

Causas

Las causas de la peritonitis se dividen en 2 grupos. Los diseccionamos por separado.

Causas químicas

Aunque el desencadenante más común de la peritonitis sea una infección bacteriana, también puede tener causas químicas que radican en otros órganos. Destacamos las siguientes:

  • Colecistitis, una inflamación de la vesícula biliar, que puede desencadenar una rotura de la misma y que la bilis drene hacia otras partes del cuerpo. Esto puede irritar el peritoneo, con o sin infección bacteriana de por medio.
  • Una úlcera estomacal que provoca la salida de los ácidos gástricos fuera del estómago.
  • Una pancreatitis con perforación, lo que causa que las enzimas pancreáticas dañen a otros tejidos, incluido el peritoneo.
  • Traumatismos, heridas, tumores o quistes abdominales que se rompen y vierten su contenido en la cavidad abdominal.

Causas infecciosas

Las peritonitis más habituales son de origen infeccioso. Los desencadenantes más comunes de este evento son los siguientes:

  • Ascitis debida a una cirrosis hepática, insuficiencia cardiaca congestiva, pancreatitis, pericarditis y más. Como hemos dicho en líneas previas, esto favorece la infección bacteriana.
  • Material médico contaminado con bacterias que se introduce en la cavidad abdominal, sobre todo si se hace sin supervisión médica. La diálisis renal y la alimentación por sonda son algunos de los procesos principales que pueden causar peritonitis.
  • Una infección en otra parte del cuerpo que se expande al peritoneo (pancreatitis infecciosa, diverticulitis, enfermedad inflamatoria pélvica, apendicitis y más).

Diagnóstico

El primer paso para el diagnóstico de la peritonitis es preguntarle al paciente por su historial clínico, enfermedades previas y sintomatología. El profesional médico procederá a realizar una palpación abdominal y verá si hay acumulación de líquido, hinchazón y otros signos. Cabe destacar que la rigidez (contracción involuntaria de los músculos abdominales) es el hallazgo clínico más específico para confirmar esta condición.

El siguiente paso tras confirmar la sospecha es efectuar un análisis de sangre. La presencia aumentada de glóbulos blancos en el torrente sanguíneo suele ser indicio de inflamación y/o infección, lo que direcciona aún más el diagnóstico. En este punto, también puede hacerse necesaria la realización de pruebas de diagnóstico por imagen (como rayos X) para confirmar si algún órgano se ha roto o dañado y está vertiendo sustancias sobre el peritoneo.

Si el cuadro es de origen infeccioso, se requiere la extracción de una porción del líquido peritoneal con una aguja especial, mediante un procedimiento conocido como paracentesis. La muestra se puede analizar en el laboratorio para detectar el grupo de bacterias que están causando el cuadro, además de confirmarse la infección por una presencia aumentada de glóbulos blancos.

Tratamiento de la peritonitis

La peritonitis puede poner en riesgo la vida del paciente si no se aborda cuanto antes. En general, el tratamiento comienza con el ingreso en urgencias, la administración de líquidos intravenosos y la dosificación de antibióticos de amplio espectro para evitar que la infección se propague por el resto del cuerpo. Si los análisis posteriores son capaces de afinar con mayor exactitud qué microorganismo está causando la inflamación peritoneal, es posible que el régimen antibiótico varíe.

La cirugía suele ser necesaria para extraer los tejidos infectados y solucionar cualquier tipo de daño orgánico que esté causando la inflamación del peritoneo. Ante la presencia de una ascitis, también se requiere una extracción del líquido ascítico (paracentesis terapéutica). Este cuadro clínico puede tener múltiples causas y el abordaje clínico varía según el trastorno subyacente.

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La peritonitis es una condición que puede poner en riesgo la vida del paciente si no se aborda con rapidez. Ante cualquier síntoma de hinchazón, retención de líquidos o dolor abdominal persistente e intenso, se recomienda acudir al centro de urgencias. Aunque el malestar abdominal puede tener infinitas causas, asegurarse de que no se trata de algo grave es necesario en todos los casos.

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