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¿Qué es la alergia alimentaria?

Las relaciones adversas ante la ingesta de ciertos alimentos están presentes hasta en el 30% de la población española. Sin ir más lejos, entre el 19 y el 28% de los habitantes de la región son intolerantes a la lactosa y el 1% padece enfermedad celíaca. Más allá de estas patologías tan conocidas, hay otras interacciones negativas con la dieta que toda persona debe conocer. Es el caso de la alergia alimentaria.

Aunque los síntomas puedan ser muy similares, la alergia alimentaria se escinde de la sensibilidad alimentaria y la intolerancia por sus mecanismos patológicos. Si quieres conocerlo todo sobre esta reacción adversa, no dejes de leer.

Alergia alimentaria: definición y mecanismos

Desde un punto de vista médico, la alergia alimentaria puede definirse como una reacción del sistema inmunitario que ocurre poco después de haber comido un determinado alimento. Se trata de un hallazgo clínico que afecta al 6% de los niños pequeños, sobre todo ante la leche (1,5%), los huevos (1,5%) y los cacahuetes (1%). De todas formas, cabe destacar que hasta el 80% de los pacientes en edad pediátrica superan esta condición tras la adolescencia.

Según fuentes epidemiológicas, la prevalencia de las alergias alimentarias en España podrían llegar hasta un 7.4% de la población general y en otros países sería aún más alta (hasta el 10%). De todas formas, el número de pacientes totales está infradiagnosticado, pues muchos esquivan el ingrediente conflictivo y con ello evitan los síntomas sin necesidad de ir al médico.

Cuando una persona tiene una alergia alimentaria, su sistema inmunitario reconoce erróneamente como nocivo al ingrediente conflictivo o alérgeno tras ingerirlo. En la mayoría de los casos, el cuadro se asocia a una liberación de anticuerpos IgE (inmunoglobulinas E), vinculados con las respuestas alérgicas típicas junto con la histamina y otras sustancias.

La alergia alimentaria puede afectar a personas de todas las edades, pero es más común en la niñez.

¿En qué se diferencia de la intolerancia?

Aunque puedan cursar con síntomas similares, las alergias y las intolerancias no son lo mismo. Las intolerancias surgen a partir de fallos metabólicos a la hora de digerir un alimento, como puede ser el queso o la leche. En el ejemplo específico de la intolerancia a la lactosa, existe un déficit enzimático de lactasa, la enzima que se encarga de descomponer dicho compuesto. Como no se puede metabolizar, la lactosa se acumula en el intestino y se produce un desajuste.

En las intolerancias no hay respuesta inmunitaria, pero como hemos visto en líneas previas en la alergia sí. Además, es necesario destacar que las alergias se consideran más graves que las intolerancias por la posibilidad de progresión hacia la anafilaxia, una reacción extremadamente grave que pone en peligro al paciente.

Causas de la alergia alimentaria

En las personas predispuestas, la exposición a alérgenos presentes en la dieta favorece la liberación de IgE en el organismo tras la ingesta del ingrediente conflictivo. Esto provoca una “cascada” de liberación de compuestos que cursa con eventos fisiológicos como contracción de la musculatura lisa intestinal, vasodilatación y secreción de mucosidades, lo que da lugar a los síntomas inmediatos de la alergia. Tras ello, se puede producir una inflamación prolongada con efectos negativos en otras partes del cuerpo.

Toda comida puede causar una reacción adversa. De todas formas, el 90% de las alergias alimentarias se pueden atribuir a uno o más de los siguientes alimentos:

  • Huevos.
  • Leche y otros productos lácteos (quesos, yogures, batidos y más).
  • Frutos secos, sobre todo cacahuetes.
  • Pescados.
  • Mariscos.
  • Trigo.
  • Soja.
  • Sésamo.

En raras ocasiones, los aditivos alimentarios (como colorantes y conservantes) pueden causar una alergia o reacción de intolerancia. Debido a que la mayoría de ingredientes nunca se consumen por sí solos, suele ser difícil establecer un desencadenante exacto del cuadro alérgico.

Síntomas

Los síntomas de la alergia alimentaria dependen mucho del grado de sensibilidad del paciente y van desde lo anecdótico hasta un cuadro potencialmente letal. En general, estos signos clínicos aparecen desde unos minutos después de la ingesta del alérgeno hasta un par de horas, pudiendo dilatarse bastante más en casos excepcionales.

En este punto, cabe destacar que los síntomas no se quedan solo en el entorno estomacal. La alergia también puede manifestarse en la piel, el tracto respiratorio, el aparato cardiovascular y otros sistemas. Entre los signos clínicos más comunes de la alergia alimentaria, destacamos los siguientes:

  • Hormigueo o picazón en la boca (suele ser el síntoma inicial).
  • Inflamación de la lengua.
  • Vómitos y/o dolor de tripa.
  • Falta de aire.
  • Estornudos y toses repetidas.
  • Sensación de debilidad y mareo.

Anafilaxia

La anafilaxia es una reacción alérgica extremadamente grave que afecta a todo el cuerpo. Los síntomas se desarrollan de forma rápida después de la exposición al alérgeno y pueden incluir los siguientes:

  • Dolor abdominal.
  • Opresión en el pecho y sensación de ansiedad.
  • Náuseas y vómitos.
  • Palpitaciones.
  • Hinchazón de lengua, ojos y cara.
  • Dificultad del habla y pérdida de conocimiento.
  • Problemas para respirar y hablar.

Las tasas de mortalidad por anafilaxia son bajas en los países de alto ingreso con sistemas sanitarios capaces de actuar rápido. Hay que buscar atención médica de forma urgente en cuanto se detecte cualquiera de estos síntomas para ponerse en manos de un profesional, pues cada segundo cuenta.

Diagnóstico de la alergia alimentaria

Como hemos dicho en líneas previas, diagnosticar una alergia alimentaria puede ser algo complejo. Para ello, es necesario acudir a un médico del aparato digestivo y combinar su conocimiento con el de un alergólogo. Las primeras preguntas que toda persona con sospecha de alergia debe hacerse son las siguientes:

  1. Qué alimentos se han consumido en las últimas horas y cuánta cantidad de cada uno.
  2. Cuánto tiempo han tardado los síntomas en aparecer.
  3. Qué tipo de síntomas han surgido tras la ingesta y cuánto han durado.

Si se sospecha de una reacción alérgica, se recurre a pruebas cutáneas para la búsqueda de anticuerpos en sangre. En este tipo de análisis, que no suelen durar más de 20 minutos, se introducen alérgenos de alimentos sospechosos en la piel del paciente mediante un instrumento punzante muy pequeño. En caso de que se produzca una reacción local (similar a una picadura de mosquito), se confirma el cuadro.

También se pueden realizar análisis de sangre para cuantificar de manera directa los anticuerpos IgE en sangre, pero estos son algo menos exactos. La prueba que se va a ejecutar dependerá de las indicaciones médicas.

Tratamiento de la alergia alimentaria

El mejor tratamiento en todos los casos es identificar con eficacia el alimento problemático y eliminarlo de la dieta, sin excepciones. De todas formas, y a pesar de los esfuerzos, a veces se pueden producir confusiones y se entra en contacto con la comida problemática.

Para las reacciones alérgicas menores, el uso de antihistamínicos orales bajo receta suele ser suficiente. Estos medicamentos son de gran utilidad para paliar los síntomas leves (picor, dolor de estómago y más), pero no pueden combatir una reacción grave o un choque anafiláctico. En estos últimos casos, se hace necesaria una inyección de adrenalina intramuscular.

En última instancia, cabe destacar la importancia de tratamientos emergentes, como la inmunoterapia oral con alimentos (ITO). En esta terapia, el paciente se expone de forma progresiva al alimento en cuestión para desarrollar una desensibilización alimentaria. Esto no significa que pueda consumir el ingrediente con normalidad, pero sí es posible que lo aguante esporádicamente. Toda terapia de este tipo debe ser supervisada por un profesional médico.

El dolor abdominal es un síntoma común de la alergia alimentaria.

Las alergias alimentarias son cuadros clínicos comunes en la infancia, aunque también pueden presentarse en adultos. Si tienes cualquier duda o síntoma relacionado con este cuadro clínico, no dudes en buscar ayuda profesional.

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