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¿Qué es la bacteriuria asintomática?

Las bacterias son esenciales para la permanencia de los ecosistemas de la Tierra, pero también para el bienestar y la salud individual de todo ser humano. Se estima que nuestro cuerpo alberga una media de 200 gramos de microorganismos, los cuales se encargan de realizar funciones indispensables para la vida: estimulación del sistema inmunitario, protección frente al ataque de patógenos, producción de vitaminas, metabolización de sustancias alimentarias y mucho más.

La mayoría de las bacterias que habitan el organismo humano establecen con nosotros una relación de comensalismo o simbiosis. Nosotros les ofrecemos un ambiente estable para su proliferación y, en retorno, ellas nos reportan protección y energía. Por desgracia, en algunos casos este equilibrio se puede romper si los microorganismos ingresan en zonas en las que no deben crecer. Aquí te lo contamos todo sobre la bacteriuria asintomática.

¿Qué es la bacteriuria asintomática?

Desde un punto de vista médico, la bacteriuria asintomática se define como la presencia de un número significativo de bacterias en la orina que ocurre sin ninguno de los síntomas usuales de una infección de las vías urinarias, como necesidad imperiosa de orinar, ardor, micción turbia y dolor pélvico, entre otras cosas. Es una condición muy común en la práctica clínica, sobre todo en aquellas intervenciones que requieren de la inserción de catéteres y otros procedimientos asociados al aparato urinario.

La prevalencia de la bacteriuria asintomática es muy baja en niños y bebés, pero incrementa con la edad. Su incidencia oscila el 15% en personas entre 65 y 80 años, llegando hasta el 50% en ancianos mayores de 80 años de edad. De todas formas, el número de mujeres afectadas siempre es mayor que el de varones, independientemente de la fase vital y el contexto.

Cabe destacar que su etiología y mecanismos patológicos están muy poco descritos. De todas formas, se sospecha que la mayor incidencia en mujeres se debe al tamaño más corto en la uretra con respecto a los varones. Como este conducto está más acortado, una vez ingresan las bacterias a través de la vagina tienen que recorrer menos distancia hasta llegar a la vejiga.

Por otro lado, se cree que la bacteriuria asintomática podría favorecerse en personas ancianas por la mayor ineficacia a la hora de vaciar la vejiga durante la micción si se tiene una edad avanzada. Esto fomenta el crecimiento bacteriano fuera de los límites de la normalidad.

Un cultivo bacteriano.

Causas

La razón por la cual las bacterias no generan síntomas en este cuadro es desconocida. Tampoco se han caracterizado del todo los desencadenantes concretos, pero sí se sabe que hay una mayor probabilidad de padecer bacteriuria asintomática en los siguientes casos.

  • Implantación de un catéter: es una sonda delgada y flexible que se coloca en la vejiga con el fin de drenar la orina. Las probabilidades de desarrollar una bacteriuria significativa durante este proceso oscilan entre el 3 y el 10%.
  • Ser mujer: por las razones ya citadas, es más sencillo que la infección de las vías urinarias ocurra en el género femenino.
  • Tener un riñón trasplantado: el trasplante de este órgano y la posterior adaptación es un proceso muy delicado. Las infecciones urinarias, sintomáticas o no, afectan hasta 1 de cada 2 pacientes trasplantados.
  • Estar embarazada: el embarazo favorece las infecciones urinarias por los rápidos cambios hormonales que se producen en este momento.
  • Ser anciano: la inmunosupresión y los hábitos de orinado trastocados pueden favorecer las infecciones.
  • Inmunosupresión: ya sea por el consumo de ciertos fármacos o por una enfermedad previa, la depresión del sistema inmunitario favorece que se asienten bacterias en el aparato urinario.

Esto no significa que todas las personas con los factores predisponentes citados vayan a desarrollar una bacteriuria asintomática. Se corre un mayor riesgo, pero en general este sigue siendo bajo.

Síntomas

La bacteriuria asintomática no cursa con síntomas. Si estos aparecen, hablamos de una infección del tracto urinario.

Los síntomas más comunes de una infección del tracto urinario (que no bacteriuria asintomática) son los siguientes:

  • Sensación de que la orina arde durante la micción.
  • Necesidad imperiosa de orinar en todo momento.
  • Presencia de sangre en la orina.
  • Presión en la ingle/parte inferior del abdomen.
  • Dolor en la espalda baja.

¿Cómo es el diagnóstico de la bacteriuria asintomática?

Para diagnosticar la bacteriuria asintomática, es necesario llevar a cabo un urocultivo a partir de una muestra de orina en un laboratorio. Los criterios diagnósticos están establecidos de la siguiente manera para las situaciones de normalidad (sin catéter involucrado):

  1. Para mujeres, 2 muestras consecutivas con aislamiento de la misma especie bacteriana con al menos 100 000 unidades formadoras de colonias (UFC) por mililitro de orina.
  2. Para los hombres, una sola muestra con aislamiento de una especie de bacteria con al menos 100 000 UFC por mililitro de orina.

Para las personas que sí portan un catéter, basta con una sola muestra con aislamiento de una especie de bacteria con al menos 100 UFC por mililitro de orina para confirmar el diagnóstico. Las técnicas de diagnóstico por imagen (como ecografías, radiografías y más) se reservan para casos muy especiales.

Tratamiento

La mayoría de personas con bacteriuria asintomática y un buen estado de salud no requieren tratamiento. Las bacterias causantes de este cuadro no suelen provocar problemas o daños en las estructuras implicadas y, en algunos casos, el uso de antibióticos puede llegar a ser incluso contraproducente. Si se toman estos fármacos de manera indiscriminada, el tratamiento de futuras infecciones puede complicarse más de lo normal.

De todas formas, en algunos casos esporádicos sí se puede requerir tratamiento con antibióticos. Algunos ejemplos son:

  • Mujeres embarazadas.
  • Pacientes que han recibido un trasplante de riñón.
  • Personas con cálculos renales que se han complicado hasta cuadros infecciosos.
  • Pacientes que tienen cirugías prostáticas o vesicales programadas.
Orina en un tubo.

Específicamente, se desaconseja el tratamiento de los cuadros leves en niños, ancianos, diabéticos, personas con daños en la médula espinal y en aquellas con catéteres que no presentan complicaciones. En estos escenarios, se considera que los posibles efectos secundarios adversos son mayores que el posible beneficio del abordaje clínico. Solo el médico puede decidir si esta condición se debe tratar o no.

La bacteriuria asintomática es una condición bastante poco conocida, pero común en personas de avanzada edad (sobre todo mujeres). No suele requerir tratamiento, pero si evoluciona a una infección del tracto urinario sí que se suele recetar el uso de antibióticos, siempre prescritos por un profesional médico.

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