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10 enfermedades infecciosas

Las enfermedades infecciosas, también conocidas como enfermedades contagiosas o communicable diseases en inglés, son las manifestaciones clínicas de las infecciones provocadas por microorganismos, como bacterias, virus, hongos, protozoos, parásitos o priones, entre otros. Algunos de los agentes productores de infección en el ser humano son capaces de vivir de forma natural en el entorno y entran en contacto con nosotros de forma oportunista/accidental, pero otros están especializados en explotar los recursos de nuestro organismo tras miles de años de evolución.

Algunas de las enfermedades infecciosas, como aquellas que afectan al aparato respiratorio, están entre las primeras causas de muerte en todo el mundo. Esto es especialmente evidente en las regiones de bajo ingreso en las que, por desgracia, se carece en muchos casos de los medios necesarios para evitar que el cuadro se agrave. En las siguientes líneas, te mostramos 10 de las patologías causadas por agentes infecciosos que mejor ejemplifican este grupo. ¡No te lo pierdas!

1. Salmonelosis

Comenzamos este espacio con algunas de las enfermedades infecciosas más conocidas causadas por bacterias, microorganismos procariotas unicelulares que habitan en prácticamente todos los ambientes de la Tierra. La salmonelosis es una infección provocada por el género Salmonella que afecta de manera principal al tubo intestinal y se transmite a través de alimentos contaminados, como carnes, huevos o leche. Esta infección afecta a unos 550 millones de personas de manera anual, de las cuales unos 220 millones son niños menores de 5 años.

Los síntomas principales de la salmonelosis son las náuseas, los vómitos, la diarrea (a veces con sangre), la fiebre y el dolor de cabeza. En caso de que la persona posea un sistema inmunitario sano y no esté afectada por otras condiciones graves, el tratamiento suele basarse en el reposo y el consumo de fluidos, pues la infección se combate por sí sola. De todas formas, hay que prestar especial atención médica a la población lactante, infectada por VIH, con cáncer y con otros problemas de naturaleza inmunitaria.

2. Amigdalitis estreptocócica

La faringitis o amigdalitis estreptocócica es una infección de las vías aéreas superiores (la garganta) provocada por la especie Streptococcus pyogenes, también conocida como estreptococo grupo A. Aunque se trata de una enfermedad que se puede contraer a lo largo de toda la vida, es mucho más común entre los 5 y los 15 años de edad. Se estima que hasta el 37 % de la población menor de 18 años que acude a la clínica con dolor de garganta tiene una amigdalitis estreptocócica, alcanzándose un pico de incidencia en invierno y primavera temprana.

Los síntomas principales de este cuadro son los siguientes: dolor de garganta de aparición rápida, dolor y problemas para tragar, amígdalas enrojecidas (que pueden tener un color blanquecino y rastros de pus), puntos rojos en la parte posterior del paladar, ganglios linfáticos del cuello inflamados, fiebre y dolor de cabeza, entre otros. Lo más probable es que el cuadro se trate con antibióticos de administración oral, aunque también se puede aliviar la sintomatología con analgésicos y ciertos remedios caseros.

3. Gonorrea

La gonorrea es otra de las enfermedades infecciosas que no puede faltar en el bloque bacteriano. Causada por el microorganismo Neisseria gonorrhoeae, esta infección de transmisión sexual (ITS) afecta a 82 millones de personas de forma anual. Como su propia designación lo indica, el microorganismo causal se transmite a través del contacto sexual, ya sea oral, vaginal o anal. Más de la mitad de los casos son asintomáticos, lo que dificulta mucho el diagnóstico y la prevención temprana.

Si aparecen, los síntomas clave de esta infección son dolor al orinar, secreciones genitales anormales, aumento del flujo, sangrado vaginal entre periodos, malestar al practicar sexo y más. La gonorrea debe tratarse con los antibióticos asignados de forma rápida para evitar complicaciones como la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) o la infertilidad.

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4. Gripe

Abandonamos el mundo de las bacterias para entrar en el terreno de los virus, agentes microscópicos acelulares que muchas veces no se consideran seres vivos, pues carecen de la capacidad de reproducirse por sí solos. Para mantenerse en la carrera evolutiva y multiplicarse, los virus deben invadir a organismos más “avanzados” y secuestrar su maquinaria celular. El ejemplo más sonado de infección vírica es la gripe, la cual afecta a más de 1000 millones de personas a cada año. Aunque no se trate de un cuadro grave en la mayoría de los casos, es responsable de más de 650 000 muertes en pacientes inmunosuprimidos y con otras complicaciones de salud.

Esta infección, causada por los Influenzavirus A o Influenzavirus B, cursa con síntomas como fiebre moderada, tos, dolor de garganta, congestión nasal, dolores musculares, fatiga y cefalea, entre otros. El remedio más efectivo para este cuadro es el descanso, acompañado de hidratación y consumo de antipiréticos en los casos en los que sea necesario. El sistema inmunitario combate al virus por sí solo en la mayoría de los cuadros.

5. Resfriado

El resfriado es otra de las infecciones víricas por excelencia. Aunque se suela confundir con la gripe, hay que destacar que este cuadro está causado por otros agentes patógenos, como Rhinovirus, Rotavirus, Adenovirus o Coronavirus, entre otros. Además, cursa con síntomas más leves que el cuadro gripal: la fiebre es ausente o baja, no hay tanta indisposición general y los dolores musculares no son tan comunes. Aunque se trate de un cuadro de naturaleza casi anecdótica, es responsable del 40 % del absentismo laboral y el 30 % del absentismo escolar.

6. Herpes zóster

El herpes zóster es una infección viral provocada por el virus varicela-zóster, el mismo que causa la varicela. Se suele manifestar en forma de un sarpullido rojo en una sección del cuerpo, acompañado de dolor, sensibilidad al tacto, ardor, hormigueo y/o picazón. Si se tiene esta manifestación clínica, se puede contagiar a otras personas a través del contacto directo con las secreciones de las ampollas del sarpullido. Curiosamente, si el paciente contagiado nunca ha entrado en contacto con el virus, contraerá varicela en primera instancia.

7. Amebiasis

Tras un breve recorrido por el grupo patológico de origen vírico, entramos en el terreno de los protozoos. Los protozoos, también conocidos como protozoarios, son organismos microscópicos unicelulares que viven en ambientes húmedos y entornos acuáticos. Aunque muchos de ellos residan libres en el medio alimentándose de otros microorganismos, otros son capaces de parasitar al ser humano y otros animales. La amebiasis es una de las infecciones en esta categoría más extendidas de todo el mundo, pues afecta a unos 480 millones de personas y se producen 40 millones de cuadros nuevos cada año.

Esta infección, causada por Entamoeba histolytica, se transmite a través de bebidas o alimentos contaminados. Es asintomática en el 90 % de los casos y cuando se manifiesta lo hace en forma de cólicos abdominales, diarrea, flatulencias excesivas, fatiga, dolor rectal y pérdida de peso involuntaria. El tratamiento de la amebiasis depende de la gravedad del cuadro, pero suele optarse por el uso de antibióticos.

8. Tricomoniasis

Revisitamos las infecciones de transmisión sexual (ITS) con la tricomoniasis, un cuadro que afecta a más de 156 millones de personas en todo el mundo. El 50 % de las mujeres y el 70 % de los hombres son asintomáticos, lo que de nuevo dificulta el diagnóstico rápido y la prevención de la enfermedad. Si no se trata, esta infección puede permanecer en el cuerpo desde meses hasta años.

La infección por el protozoo Trichomonas vaginalis puede cursar con síntomas como secreción vaginal anormal, enrojecimiento genital, dolor al orinar, molestias en la parte inferior del estómago y más. Se trata con medicamentos como metronidazol (Flagyl), tinidazol (Tindamax) o secnidazol (Solosec). La mejor forma de prevenir este cuadro es practicar sexo con preservativo en todos los casos.

9. Anisakiasis

Cerramos este espacio con un par de ejemplos de enfermedades infecciosas que se escapan del grupo de las bacterias, los virus y los protozoos. La anisakiasis está causada por helmintos del género Anisakis, sobre todo las especies del complejo A. simplex. Este parásito tiene un ciclo de vida de lo más complejo y “salta” entre mariscos, peces y cetáceos hasta poder reproducirse. El ser humano es un hospedador accidental y, por tanto, cuando se produce la infección por comer pescado o marisco crudos, ambas partes pierden: el paciente manifiesta síntomas y Anisakis no se reproduce.

Esta parasitosis está causada por las larvas y su infestación en el entorno abdominal. Cursa con síntomas como dolor inespecífico, náuseas y vómitos. Además, existe la posibilidad de que se desarrolle una reacción alérgica que va desde urticarias leves hasta un choque anafiláctico. Se trata con antibióticos, antihistamínicos y corticoides.

10. Ascariasis

Esta enfermedad infecciosa está causada por el nemátodo Ascaris lumbricoides, un parásito con forma de lombriz que se transmite a través de la ingestión accidental de huevos en suelos contaminados. Una vez eclosionan en el entorno intestinal, las larvas realizan un recorrido vertiginoso por el cuerpo humano, atravesando el sistema circulatorio, los pulmones y siendo deglutidas hasta volver a los intestinos. Allí, se desarrollan, alcanzan un estadio adulto y se reproducen para expulsar los huevos con las heces y cerrar el ciclo.

La mayoría de las personas infectadas no presentan ni signos ni síntomas, aunque pueden experimentar dolor abdominal leve, fatiga, vómitos, pérdida de peso, desnutrición y más. Se trata con medicamentos antiparasitarios como albendazol (Albenza), ivermectina (Stromectol) y mebendazol, encargados de matar a los gusanos adultos.

Microbiota vaginal: definición y funciones.

Aquí te hemos mostrado un total de 10 enfermedades infecciosas (3 bacterianas, 3 víricas, 2 protozoarias y 2 parasitarias), pero existen muchísimas más. Estos cuadros representan que, por mucho que el ser humano construya sociedades y un mundo más allá de la naturaleza, todavía formamos parte del ciclo vital de muchísimos microorganismos que nos requieren para mantenerse en la carrera evolutiva.

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