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Disfagia: causas, síntomas y tratamiento

La deglución es el paso de los alimentos u otras sustancias desde la boca hasta el estómago. Este proceso es esencial para la ingestión de alimentos, lo que se traduce en energía, reparación de tejidos y, en general, el mantenimiento del cuerpo. El acto de tragar nos permite vivir, pero ¿qué pasa si este proceso se dificulta o es directamente imposible llevarlo a cabo? Es el caso de la disfagia.

La disfagia es un problema común en la población anciana, aunque puede ocurrir a cualquier edad. En las siguientes líneas, te contamos las causas, los síntomas y el tratamiento de esta condición.

¿Qué es la disfagia?

La disfagia es un deterioro o dificultad objetiva para tragar. Esto resulta en un retraso o impedimento del paso del bolo alimenticio por el tracto digestivo superior, ya sea en la región orofaríngea o esofágica. El componente subjetivo de esta condición también es importante: por ejemplo, algunas personas pueden perder la sensación de retraso en el paso de la comida, pero sí tienen disfagia.

Muchas fuentes bibliográficas recogen la disfagia como un síntoma de una condición subyacente, pero otras lo tratan como una entidad clínica propia. Ocurre cuando hay un problema en el control neural de las estructuras involucradas en cualquier parte del proceso de deglución, lo cual suele estar desembocado por dos causas concretas: obstrucciones mecánicas y trastornos de motilidad esofágica.

Según la zona afectada, la disfagia se puede categorizar en 2 grupos:

  1. Disfagia orofaríngea: la anormalidad se encuentra en músculos, nervios y estructuras en la cavidad oral, la faringe y el esfínter esofágico superior.
  2. Disfagia esofágica: la causa surge del cuerpo del esófago, el esfínter esofágico inferior o el cardias del estómago.

La prevalencia global de la disfagia varía según la causa, la edad de los pacientes, la fuente de información, el criterio utilizado y muchísimo más. De todas formas, se estima que en países como Estados Unidos del 10 al 22% de los mayores de 50 años están afectados. El 40% de los pacientes tienen más de 60 años.

Síntomas

Como hemos dicho en líneas previas, la causalidad de la disfagia establece sus manifestaciones clínicas. De todas formas, hay una serie de síntomas comunes en los pacientes:

  • Dolor al tragar.
  • Dificultad al tragar.
  • Toses y atragantamiento al comer.
  • Sensación de que la comida se ha quedado atorada en el pecho.
  • Babeo constante.
  • Ronquera.
  • Regurgitación.
  • Acidez estomacal.
  • Pérdida de peso.
  • Arcadas.

Algunas personas con disfagia tienen problemas al tragar ciertos alimentos y bebidas, mientras que otras carecen de la capacidad completamente. Es necesario acudir al médico si se experimentan problemas para tragar de forma habitual.

La disfagia puede cursar con muchos signos clínicos.

Causas

La disfagia puede ser orofaríngea, esofágica o una mezcla de las dos. Las causas de la condición dependen mucho de la tipología, así que las analizamos por separado en las siguientes líneas.

Causas de la disfagia orofaríngea

Los motivos principales de aparición de disfagia orofaríngea son los siguientes:

  • Tratamiento del cáncer: los pacientes oncológicos pueden tener dificultad para tragar como consecuencia de un tratamiento contra el cáncer. La quimioterapia, la radioterapia y la terapia dirigida pueden causar llagas en la región orofaringea, lo que dificulta el proceso de tragado.
  • Divertículos de Zenker: los divertículos de Zenker son la variante más común de divertículos esofágicos, es decir, evaginaciones de la mucosa en la zona que se sitúan justo por encima del esófago. Si se agrandan, la disfagia es un signo frecuente.
  • Problemas neurológicos: la enfermedad de Parkinson, el accidente cerebrovascular y los golpes fuertes en la cabeza pueden favorecer la aparición de la condición.
  • Problemas óseos: cambios óseos en la columna cervical, como los osteofitos cervicales, pueden causar un bloqueo mecánico del bolo alimenticio.

Causas de la disfagia esofágica

Las causas de la disfagia esofágica incluyen las siguientes:

  • Acalasia: la acalasia surge cuando se dañan los nervios del esófago. Es poco frecuente y puede aparecer a cualquier edad, pero es más común entre los 25 y los 60 años.
  • Tumores en el esófago: el cáncer esofágico causa disfagia en sus etapas más avanzadas. Representa un 1% del total de las neoplasias malignas, por lo que no se considera usual.
  • Enfermedad de Chagas: la enfermedad de Chagas, también conocida como tripanosomiasis americana, es una infección potencialmente grave causada por el parásito Trypanosoma cruzi. El dolor epigástrico, la disfagia y las regurgitaciones son habituales dentro de este cuadro clínico.
  • Esclerosis sistémica: es una enfermedad crónica de naturaleza autoinmune que afecta sobre todo a la piel. También puede dañar a otros órganos y sistemas, entre los que se encuentra el digestivo.
  • Esofagitis eosinofílica: en esta enfermedad crónica, se acumulan glóbulos blancos (eosinófilos) en el esófago. Como es de esperar, esto puede causar problemas para tragar.
  • Estenosis péptica: la estenosis péptica consiste en un estrechamiento del esófago, lo que ocasiona dificultad para tragar. No está causada por un cáncer, por lo que es de origen benigno.
  • Ingestión de cáusticos: la ingesta accidental o voluntaria de cáusticos puede quemar los tejidos del tubo digestivo superior.

Estas son solo algunas de las causas de la disfagia orofaríngea y esofágica, pero existen muchas más. Ante cualquier sensación anormal prolongada al tragar comida, se requiere atención médica inmediata.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El profesional médico comenzará la evaluación del paciente con un proceso de anamnesis, es decir, recopilar información sobre las sensaciones, la extensión y la gravedad del cuadro percibida. La exploración física va en segundo lugar, aunque se requieren más análisis para el diagnóstico de la disfagia.

Hay muchos tipos de pruebas para caracterizar esta condición y encontrar su causa. Entre ellos, destacan los siguientes:

  • Evaluación de la deglución a pie de cama: para hacer esta prueba, hay que sentarse erguido en la silla y ejecutar ciertos movimientos. También se le darán al paciente diferentes alimentos y bebidas para tragar. Durante el proceso, el profesional médico revisará el estado de las estructuras implicadas.
  • Evaluación endoscópica de la deglución con fibra óptica: mediante una endoscopia a través de la nariz y la parte posterior de la garganta, el profesional de la salud observará los alimentos mientras pasan por la garganta.
  • Endoscopia digestiva alta: en este caso, se introduce un endoscopio a través del esófago para tomar imágenes de las estructuras implicadas. Se requiere anestesia.
  • Estudio videofluoroscópico de la deglución: se utiliza el método de rayos X y alimentos cubiertos de bario para rastrear el recorrido real del alimento a través del aparato digestivo.

Hay otros exámenes que también pueden indicar una disfagia y su causa subyacente. El profesional médico es el único con capacidad real de pautarlos.

Tratamiento de la disfagia

El tratamiento de la disfagia depende del tipo de enfermedad y la causa del trastorno. Los ejercicios personalizados y la práctica de técnicas de deglución pueden ser de gran utilidad en primera instancia, pero no siempre basta con ellos. Los enfoques generales del tratamiento incluyen los siguientes:

  • Dilatación esofágica: durante este procedimiento, se dilata o ensancha un área estrechada del esófago. Puede formar parte de una endoscopia con sedantes.
  • Medicamentos: si la incapacidad de deglutir está causada por reflujo gastroesofágico y otras condiciones asociadas, la medicación con el fin de reducir la acidez estomacal suele ser suficiente.
  • Cambios en la dieta: el consumo de gelatinas y líquidos puede ayudar a paliar los síntomas y evitar problemas graves en el paciente, como déficits vitamínicos o desnutrición.

En los casos que no han respondido a los tratamientos iniciales o son muy graves, se puede optar por el tratamiento más avanzado. Entre los posibles abordajes, destacan la miotomía laparoscópica de Heller, la miotomía endoscópica por vía oral, la colocación de un stent o la aplicación de toxina botulínica A. Es necesaria más investigación para contrastar la eficacia de algunos de estos tratamientos.

Las diferencias entre gripe y resfriado son múltiples.

La disfagia es un síntoma o condición clínica por sí sola. Independientemente de su categorización, si se extiende en el tiempo puede causar problemas graves como desnutrición, deshidratación, carencias vitamínicas y mucho más. Es necesario abordarla cuanto antes para evitar complicaciones.

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