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¿Qué es un hemocultivo?

Las bacterias son necesarias para la vida. Estos microorganismos, invisibles al ojo humano, realizan una gran cantidad de funciones para los ecosistemas de toda la Tierra: posibilitan los ciclos de nutrientes, suponen una fuente de biomasa muy importante, transforman la materia (de orgánica en inorgánica y viceversa) y mucho más. Además, también se encuentran dentro de nuestro cuerpo en simbiosis y nos ayudan a digerir alimentos, a combatir infecciones y a entrenar a nuestro sistema inmunitario, entre otras cosas.

El conjunto de bacterias y otros microorganismos que se encuentran en nuestro cuerpo se conoce como microbiota. Todas las partes de nuestro organismo en contacto con el exterior (ojos, boca, genitales, piel y más) cuentan con comunidades microbianas, más o menos estables y diversas, que ejecutan funciones específicas. De todas formas, la connotación de las bacterias cambia cuando estas ingresan en sistemas cerrados, como el cardiovascular. En las siguientes líneas, te contamos qué es un hemocultivo y cómo se relaciona con este suceso.

Hemocultivo: definición y términos

La sangre es un tejido líquido que circula por los capilares, las venas y las arterias de todos los vertebrados. Está compuesta por una parte líquida, el plasma (agua, sales y proteínas) y una sólida, representada por los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. A pesar de su composición diversa, las bacterias nunca forman parte del torrente sanguíneo, pues este sistema no se encuentra en contacto con el exterior salvando contadas ocasiones (heridas, cirugías y accidentes, por ejemplo).

Si se detectan bacterias en la sangre, se entra en un cuadro clínico conocido como bacteriemia. La bacteriemia puede ser transitoria y no causar secuelas o tener efectos severos en forma de septicemia, una respuesta sistémica grave a la infección. Aunque en muchos casos se utilicen como términos intercambiables, bacteriemia y septicemia no son del todo lo mismo.

El hemocultivo es un examen de laboratorio que permite verificar si hay bacterias u otros organismos en la muestra de sangre del paciente. Se trata de una herramienta esencial para diagnosticar una bacteriemia. Además, también detecta la presencia de otros microorganismos potencialmente nocivos en el torrente sanguíneo, como hongos (cuadro conocido como fungemia).

¿Por qué hacerse un hemocultivo?

El hemocultivo es recomendado por un profesional médico cuando se sospecha de una infección sistémica, es decir, que afecta al cuerpo entero. Algunos de los síntomas de este cuadro clínico son los siguientes:

  • Escalofríos o sensación de tener mucho frío.
  • Dolor y molestias extremas.
  • Confusión y desorientación.
  • Dificultad para respirar.
  • Orinar con menos asiduidad de lo normal.
  • Fatiga.
  • Náuseas.
  • Taquicardias.
  • Sudoración excesiva.

Si la infección es muy severa, se pueden experimentar síntomas graves como inflamación en diferentes áreas del cuerpo, presión arterial demasiado baja y coagulaciones sanguíneas anormales. La mayoría de los pacientes se recuperan de las septicemias leves, aunque la mortalidad por choque séptico (el caso más letal) ronda el 40%.

¿Cómo se hace un hemocultivo?

La muestra necesaria para llevar a cabo el hemocultivo es la venopunción. Por lo tanto, la técnica solo se puede realizar en un centro médico por profesionales capacitados. Los pasos generales son los siguientes:

  1. En primer lugar, hay que limpiar con antisépticos la zona para evitar que la muestra de sangre se contamine con bacterias de la superficie de la piel y ocurra un falso positivo.
  2. Tras ello, se inyecta la aguja de recolección de sangre en la vena elegida del paciente y se extrae la cantidad necesaria, en general 2 botes. Uno de los botes se utiliza para buscar el crecimiento de organismos aerobios (que se desarrollan en presencia de oxígeno) y otro para anaerobios (que no necesitan oxígeno).
  3. Las muestras se envían al laboratorio. Allí, se colocan en medios especiales (cultivos) para observar si crecen bacterias o no. También se pueden emplear otros métodos (como las tinciones Gram) con el fin de confirmar o descartar la infección sanguínea.
  4. Es posible que el hemocultivo se tenga que repetir 3 veces o más, ya que algunas bacterias solo se encuentran en la muestra de manera intermitente.

No se requiere ninguna preparación especial para someterse a este análisis. De todas formas, es posible que se requiera retirar ciertos medicamentos antes de la extracción de sangre. El médico se lo recomendará al paciente en cada caso. Los resultados suelen llegar en 24 horas o menos, pues un resultado positivo se trata de una situación límite que requiere abordaje inmediato.

Interpretación de los resultados

Los resultados se pueden interpretar de las siguientes formas:

  1. Negativo: un resultado negativo para los hemocultivos realizados significa que no hay indicio de microorganismos en la muestra de sangre.
  2. Positivo: si 2 o más de los hemocultivos efectuados son positivos para el mismo tipo de bacteria u hongo, la infección es más que probable. Se requiere hospitalización inmediata porque la condición es seria. El inicio de tratamiento con antibióticos suele ser empírico (basado en la experiencia), es decir, no se espera a la realización de pruebas accesorias. La farmacoterapia se puede ir afinando una vez el paciente está estabilizado.
  3. Mezcla de positivos y negativos: esto puede significar una infección activa o una contaminación de alguna de las muestras de sangre.

Es necesario destacar que esta prueba no detecta virus en sangre. Si se mantienen los síntomas a pesar de haber dado negativo para los cultivos, se pueden requerir otros análisis exhaustivos.

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