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Cáncer colorrectal: síntomas, causas y tratamiento

El cáncer continúa siendo uno de los grupos patológicos más preocupantes a nivel social y sanitario. Según seguimientos estadísticos, se diagnosticaron 19,3 millones de casos de cáncer y hasta 10 millones de defunciones derivadas de estas enfermedades durante el año 2020. El cáncer de mama es el más diagnosticado de todos con un 11,7 % del total, aunque el cáncer de pulmón (11,4 %) y el cáncer colorrectal (10 %) le siguen muy de cerca.

El cáncer de pulmón provoca el mayor número de muertes en este grupo (18 % del total), pero el colorrectal da lugar a cifras nada desdeñables (9,4 % de las muertes). Aun así, si se registra en un estadio localizado, la tasa de supervivencia 5 años después del diagnóstico es de hasta el 90 %. Es por esto que la prevención y el diagnóstico preventivo son tan importantes a la hora de combatir al cáncer colorrectal.

¿Qué es el cáncer colorrectal?

El término cáncer hace referencia a un conjunto de enfermedades en las que se produce un crecimiento descontrolado de ciertas células del cuerpo. En situaciones de normalidad, los cuerpos celulares crecen, se dividen y mueren cuando los tejidos lo requieren para mantener su integridad. En algunos casos se producen mutaciones que impiden la proliferación y senescencia normal de las células, lo que hace que se tornen malignas y crezcan de más. Esto da lugar al cáncer, con o sin tumor.

El cáncer colorrectal se produce cuando se forman tumores malignos en el revestimiento del intestino grueso, ya sea en el colon ascendente, en el colon descendente, en el colon transverso, en el recto o en el apéndice vermiforme. La mayoría de estos cuadros se deben a la edad avanzada y la exposición a factores de riesgo, pero del 2 al 5 % de ellos tienen claros componentes hereditarios. La American Cancer Society estima que 1 de cada 23 hombres (4,3 %) y 1 en cada 25 mujeres (4 %) desarrollarán esta neoplasia maligna a lo largo de su vida.

La mayoría de cánceres colorrectales se diagnostican a partir de los 50 años.

Un ejemplo del cáncer colorrectal.

¿Cuáles son las causas del cáncer colorrectal?

Como ocurre con casi todas las neoplasias malignas, no está del todo claro qué desencadena el cáncer colorrectal. De todas formas, se ha registrado que la mayoría de cuadros comienzan como pólipos en el colon o el recto. Estas estructuras son pequeñas agrupaciones de células que se forman en el revestimiento del intestino grueso. Los pólipos inflamatorios e hiperplásicos son los más comunes, pero por suerte no suelen desembocar en cáncer. Por otro lado, los pólipos adenomatosos reportan una probabilidad algo menor del 10 % de transformarse en cáncer.

Existen muchos factores de riesgo que aumentan las probabilidades de padecer cáncer colorrectal. Algunos de ellos son los siguientes:

  1. Edad avanzada: el cáncer de colon tiene una edad media de diagnóstico de 68 años, mientras que el del recto se registra de media a los 63.
  2. Antecedentes de pólipos: por las razones ya citadas, los pólipos propician la aparición de cáncer de colon.
  3. Antecedentes familiares: tener más de un familiar con cáncer colorrectal, que este cuadro se presente en parientes jóvenes o que aparezca en varias generaciones de la misma rama de la familia son situaciones que podrían indicar cierta proclividad hereditaria.
  4. Sobrepeso y obesidad: estudios epidemiológicos indican que la obesidad en el género masculino aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de colon en un 30-70 %.
  5. Inactividad física: realizar ejercicio de forma asidua previene la aparición de muchos tipos de cáncer, no solo colorrectal.
  6. Alimentación inadecuada: la Organización Mundial de la Salud ha vinculado el consumo de carnes procesadas con el riesgo de padecer este tipo de cáncer.
  7. Fumar: fumar más de un paquete de tabaco al día puede aumentar las probabilidades de desarrollar un cáncer de colon hasta en un 50 %, tanto en hombres como en mujeres.

Además de todo lo citado, existen otros factores que pueden promover la aparición del cáncer colorrectal. La enfermedad inflamatoria del intestino, la enfermedad de Crohn, el alcoholismo, la diabetes y ciertos síndromes hereditarios son algunos de ellos. Es posible registrar cierta predisposición genética en el entorno familiar debido a mutaciones heredadas mediante pruebas diagnósticas especializadas. Las mutaciones en los genes APC, BMPR1A, CDH1, CHEK2, EPCAM, MLH1 y MSH2, entre otros, se asocian a este cuadro.

Algunas mutaciones genéticas pueden promover la aparición de cáncer colorrectal

Síntomas asociados al cáncer colorrectal

Muchas personas con cáncer colorrectal no experimentan síntomas en las primeras etapas de enfermedad. Además, la gravedad de los mismos dependerá del tamaño del tumor, la localización y la progresión de la enfermedad, entre otros muchos factores. Algunos de los signos principales asociados a esta enfermedad son los siguientes:

  • Cambio persistente en los hábitos intestinales. Esto incluye diarrea, estreñimiento y variaciones en la consistencia de las deposiciones.
  • Sangrado rectal con sangre roja y brillante.
  • Sensación de ir al baño que no se va con defecar.
  • Excreción de heces más delgadas de lo normal.
  • Molestias abdominales persistentes.
  • Debilidad, fatiga y pérdida de peso sin causa aparente.
  • Náuseas y vómitos.

Muchos de estos síntomas y signos se deben a otras enfermedades, como infecciones intestinales, hemorroides, síndrome de intestino irritable y más. Es necesario acudir a un profesional médico en cuanto se perciban estos síntomas extendidos en el tiempo.

Diagnóstico del cáncer colorrectal

Hay muchas pruebas que se utilizan para realizar el diagnóstico del cáncer colorrectal. Si los signos y síntomas son persistentes y sugieren la presencia de esta neoplasia maligna, uno de los primeros análisis es la colonoscopia. En ella, se emplea un tubo con una cámara fijada (colonoscopio) para obtener imágenes de todo el interior del recto y el colon. Si se detectan tejidos sospechosos, es posible extraer una muestra de los mismos para examinarlos después (biopsia). Solo esta última prueba permite brindar el diagnóstico definitivo.

El análisis de sangre puede ser de utilidad para evaluar una anemia derivada de la pérdida de sangre por el recto. La exploración por tomografía computarizada, la resonancia magnética, la ecografía y la radiografía de tórax también reportan información sobre el estado de la enfermedad y la expansión del cáncer. No todos los pacientes se someten a cada prueba citada y el abordaje depende de cada caso.

Tratamiento del cáncer de colorrectal

Tal y como ocurre en el terreno diagnóstico, el tratamiento del cáncer colorrectal depende de cada paciente. Por ejemplo, si las células malignas están completamente contenidas dentro de un pólipo, puede bastar con una extracción del mismo durante la colonoscopia (polipectomía). En caso de que esto no sea posible, se recurre a una cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia) para la extirpación.

Cuando el cáncer está más avanzado y se ha diseminado por el órgano, puede ser necesaria una colectomía (extracción parcial o total del colon). Si no se pueden volver a conectar las partes saludables del intestino, se hace necesario crear una abertura quirúrgicamente entre los intestinos y la pared abdominal con el fin de que tengan lugar las deposiciones, lo cual se conoce como ostomía. Cabe destacar que no todas las ostomías son permanentes.

Las cirugías son tratamientos localizados del cáncer colorrectal, pero si la diseminación es muy grande se hace vital el uso de terapias sistémicas. Estas incluyen la quimioterapia, la inmunoterapia y la terapia dirigida. La tasa relativa de supervivencia 5 años después del diagnóstico para los cánceres colorrectales localizados es del 90 %. Por desgracia, todas las etapas combinadas reportan una supervivencia del 64 %, siendo el distante el que peor pronóstico reporta (14 % de supervivencia a 5 años).

Algunos abordajes mejoran la calidad de vida y reducen los síntomas, pero no curan el cáncer en sí. 

Un ejemplo del tratamiento de cáncer colorrectal.

Prevención del cáncer colorrectal

Como hemos dicho en líneas previas, la mayoría de cuadros de cáncer colorrectal comienzan como pólipos en el colon o en el recto y pueden permanecer durante años (hasta 15) antes de avanzar a una fase maligna. Se recomienda que los adultos mayores de 50 años sin riesgos ni síntomas se realicen colonoscopias preventivas cada 5-10 años como mucho. Si la persona porta pólipos con proclividad a malignizarse, la colonoscopia deberá ser anual.

Más allá de las pruebas de detección temprana, mantener un peso adecuado, hacer actividad física, limitar el consumo de carnes procesadas y no ser fumador son hábitos muy útiles para evitar la aparición del cáncer colorrectal. Además, las pruebas genéticas permiten inferir la probabilidad de desarrollar la enfermedad y actuar en consecuencia.

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