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Cáncer de próstata: causas, síntomas y tratamiento

El cáncer es uno de los problemas de salud más prevalentes en todo el mundo. Según la American Cancer Society (ACS), se producen más de 19 millones de cuadros nuevos de cáncer cada año y 10 millones de muertes anuales derivadas de este cuadro patológico. El cáncer de mama es el más común de todos a nivel global, con un 11,7 % de los diagnósticos totales. El cáncer de pulmón (11,4 %), el cáncer colorrectal (10 %) y el cáncer de próstata (7,3 %) son otros de los más habituales.

Todos los varones tienen riesgo de presentar cáncer de próstata. Sin ir más lejos, se estima que en EE. UU. hasta 13 de cada 100 hombres padecerán este cuadro clínico en algún momento de su vida. De todas formas, la tasa de curación 5 años después del diagnóstico es de casi el 100 % si el tumor se detecta en su fase localizada. Aquí se explora toda la información pertinente sobre el cáncer prostático, incluyendo síntomas, causas y tratamiento.

¿Qué es el cáncer de próstata?

El término ‘cáncer’ se utiliza para designar a un conjunto de enfermedades en las que un grupo de células se divide sin control, invadiendo los tejidos cercanos. Hay más de 100 tipos de cánceres y no todos se manifiestan igual: algunos aparecen en forma de un tumor primario, mientras que otros provocan el crecimiento excesivo de células sanguíneas y provocan signos sistémicos. Se habla de metástasis cuando las células cancerígenas invaden una parte distinta a la del origen.

Por su parte, la próstata es una parte del aparato reproductor masculino que está situada debajo de la vejiga y delante del recto. Tiene el tamaño de una nuez y funciona como una vejiga secundaria, la cual ejerce presión para que el semen sea expulsado por la uretra al exterior. Con ambas descripciones resueltas, es sencillo concluir que el cáncer de próstata es un sobrecrecimiento de células malignas en los tejidos que conforman este órgano.

El cáncer de próstata es uno de los tipos de neoplasia maligna más comunes en los hombres residentes en países de alto ingreso. Esta enfermedad es mucho más frecuente en varones mayores de 65 años, sin embargo, también se pueden detectar casos en aquellos menores de 50 años de edad. Hasta el 26 % de los hombres padecen cáncer prostático en algún momento, si bien el de pulmón es el que más vidas se cobra en el género masculino.

Una mujer no puede padecer cáncer de próstata, ya que carece de este órgano. 

Un señor mayor sonriente.

¿Cuáles son las causas del cáncer de próstata?

Las causas del cáncer de próstata no son claras, tal y como ocurre con muchas neoplasias malignas. Dicho de forma rápida y sencilla, los tumores malignos se originan cuando una célula normal sufre una mutación en su ADN, lo que impide que se divida y muera de forma normal. El 90 % de los cuadros de cáncer prostático se deben a mutaciones a lo largo de la vida de la persona (somáticas). Es por ello que el riesgo aumenta cuanto más anciano se es.

Aun así, es necesario destacar que el 10 % restante de los cánceres de próstata está asociado a mutaciones heredadas de los padres, es decir, tienen un cierto componente familiar. Estos genes son algunos de los que se han asociado a una mayor proclividad heredada de desarrollar la enfermedad:

  • BRCA1 y BRCA2: estos genes supresores de tumores ayudan a reparar fallos (mutaciones) en el ADN de las células. La mutación del ADN en estos propios genes puede hacer que fallen, lo cual aumenta el riesgo de padecer cáncer de próstata, de mama y otras neoplasias malignas.
  • RNASEL: este gen promueve que las células se mueran cuando una mutación impide su funcionamiento. Si falla, ciertos cuerpos celulares neoplásicos pueden crecer más de lo normal y generar el tumor.
  • HOXB13: es muy importante para el desarrollo de la glándula prostática. Las mutaciones en este gen son raras, pero se han vinculado al cáncer de próstata temprano familiar.

Más allá de la predisposición genética, existen varios factores que aumentan las probabilidades de padecer cáncer de próstata. Ser hombre (las mujeres no tienen próstata), la edad avanzada (más de 50 años de edad), la obesidad, la procedencia étnica afroamericana y otras particularidades se consideran aspectos de riesgo.

Síntomas del cáncer de próstata

En las primeras fases de la enfermedad, el tumor está circunscrito a la próstata y suele ser asintomático. En caso de presentarse, los signos clínicos son leves y se asocian a una hiperplasia benigna. Una vez avanza, los hombres con cáncer de próstata pueden sentir lo siguiente:

  • Dificultad para empezar a orinar.
  • Dolor o ardor al orinar.
  • Disminución en la fuerza del flujo de la orina.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Presencia de sangre en la orina y el semen.
  • Disfunción eréctil.
  • Edema o hinchazón de las piernas, por crecimiento de los ganglios linfáticos regionales (casos avanzados).
  • Pérdida de fuerza en las piernas por compresión de la médula espinal (casos avanzados).
  • Dolores óseos por expansión del tumor al hueso (casos avanzados).

¿Cómo es el diagnóstico del cáncer de próstata?

El abordaje diagnóstico del cáncer de próstata se divide en 2 frentes: detección temprana y diagnóstico per se. A partir de los 40 años, toda persona de género masculino debe realizarse un tacto rectal para examinar irregularidades del colon y la próstata. En el entorno preventivo, también es de gran interés la prueba de PSA (antígeno prostático específico). El nivel de PSA en la sangre del paciente se mide en nanogramos por mililitro y el riesgo aumenta si la concentración de este antígeno es elevada.

La mayoría de los varones con un PSA menor a 4 nanogramos por mililitro de sangre no tienen cáncer de próstata. De todas formas, no existe un valor máximo estandarizado y no se puede desechar al 100 % el diagnóstico. Los hombres con un PSA entre 4 y 10 tienen una posibilidad de 1/4 de desarrollar cáncer de próstata. Aquellos que presenten un PSA mayor de 10 tienen este cáncer en más del 50 % de los casos.

Si se detecta una anormalidad durante la prueba de PSA o el tacto rectal, se puede recurrir a ecografías, resonancias magnéticas y otras técnicas de imagen para determinar la extensión del tumor. Solo una biopsia de próstata (recolección del tejido prostático) y el posterior análisis de la muestra confirmarán si las células son cancerosas.

En última instancia, cabe destacar que existen pruebas genéticas capaces de detectar mutaciones en algunos de los genes implicados en la aparición del cáncer de próstata. Estas son de gran interés si múltiples miembros de la familia padecen la enfermedad o si, en su defecto, un pariente cercano la experimenta mucho antes de lo esperado para su edad.

Tratamiento del cáncer de próstata

Los cánceres de próstata en sus estadios iniciales (I y II) pueden no requerir un tratamiento inmediato y a veces se opta por la vigilancia activa. De todas formas, en algunos casos tempranos de mayor riesgo también se concibe la aplicación de radioterapia. En esta última técnica, se utilizan rayos X que provienen del exterior del cuerpo (haz externo) o desde el interior del mismo (braquiterapia, semillas radioactivas del tamaño de un grano de arroz que se introducen en el tejido prostático) para acabar con las células cancerosas.

Cuando es necesario, se recurre a la cirugía basada en la extirpación de la próstata. En los casos más avanzados se requieren otros abordajes accesorios (quimioterapia, terapia hormonal, medicamentos dirigidos y más) para acabar con cualquier rastro de célula cancerosa. También puede ser de utilidad la proctectomía radical, que comprende la extirpación de la próstata, las vesículas seminales y los ganglios linfáticos pélvicos.

Sea como fuere, la tasa de supervivencia de un cáncer de próstata 5 años después del diagnóstico en todas sus etapas combinadas es del 98 %. Los casos localizados y regionales se superan en casi el 100 % de los escenarios, mientras que los distantes (más graves) solo tienen una tasa de supervivencia del 30 % en el intervalo temporal citado. De todas formas, la mayoría de estas enfermedades se detectan en fases localizadas.

Un ejemplo de cáncer de próstata.

Prevención del cáncer de próstata

El cáncer de próstata no se puede prevenir en el 100 % de los casos, ya que existen múltiples factores de riesgo que pueden propiciar su aparición. De todas maneras, existen algunas pautas que pueden reducir las probabilidades de padecer esta (y otras muchas) neoplasias malignas. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Seguir una dieta saludable: según estudios, los pacientes obesos son más proclives a tener un peor diagnóstico si presentan un cáncer de próstata. Comer alimentos variados, poco procesados y bajos en grasas nocivas ayuda a controlar el peso y evitar muchas enfermedades.
  • Elegir alimentos naturales (en vez de suplementos): no hay suficiente evidencia que indique una reducción de riesgo si se consumen ciertos suplementos alimenticios. Lo mejor es acudir a dietas naturales y consultar con el médico cualquier abordaje farmacológico que se vaya a realizar.
  • Hacer ejercicio: se recomienda que, como mínimo, un adulto sano lleve a cabo 150 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 50 % de los casos de cáncer se pueden prevenir con las medidas adecuadas. Llevar un estilo de vida saludable y acudir a los análisis de detección temprana si lo recomienda el profesional médico son medidas esenciales para evitar un cuadro grave derivado de un cáncer prostático.

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